jueves, 15 de diciembre de 2022

ESTANCIAS DEL PORVENIR ILUSORIO

ESTANCIAS DEL PORVENIR ILUSORIO

Para no torturarme con tristes pensamientos, 
mientras aguardo "amigo” compongo este poemilla 
— los ojos prisioneros de las cuatro paredes 
del hotel y volando lejos mi fantasía —. 

Dentro de tres decenios — la vida es un muñeco 
que las manos del tiempo manejan a su arbitrio — 
dentro de tres decenios seré una viejecilla 
que a pesar de su vida tendrá un alma de niño. 

Entonces mi hermanita ya será una señora 
y tendrá algunos chicos... ¡Oh, Señor, qué alegría! 
— los pilludos que juegan a mi lado y me llaman 
entre risas burlonas: ¡Abuelita! ¡Abuelita! — 

Yo les respondería: “¡Tienen razón, queridos 
la tía está tan vieja que parece una abuela, 
cada arruga es un sueño que no se ha realizado, 
cada cabello blanco que tiene fue una pena”. 

Y aunque tal vez los niños no me comprenderían, 
se pondrían muy serios viéndome a mí tan triste, 
yo les estrecharía contra mi pecho haciéndoles 
promesa del ansiado cartucho de confites... 

Y otra vez el contento brillaría en sus ojos 
y a mi lado, traviesos, otra vez saltarían 
diciéndome entre risas con aire zalamero: 
“¿Nos cuenta el lindo cuento de Pinocho, agüelita?” 

Para no torturarme con tristes pensamientos 
hilvané este poemilla de modestas palabras, 
y en tanto levantaba mi castillo de ensueños, 
involuntariamente me han brotado las lágrimas. 

de César Tiempo,
en Clara Beter - Versos de una..., Editorial Rescate, 1977. 

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