Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a lxs lectorxs/militantes a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autorxs para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.
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martes, 29 de septiembre de 2026

El árbol del manicomio

El árbol del manicomio

Tocó en todas las puertas y ninguna se abrió,
se asomó a todas las ventanas y todas se cerraron,
era una manera de decirle:
tal vez hay más puerta y ventanas
que las que has soñado.

Apeló a las instancias más altas
y se humilló ante bajos personajes,
hizo de payaso en las calles,
las gentes se burlaron de él
y lo encerraron en un manicomio
donde entre más pregonaba su cordura
más honda su locura y sin remedio la creían.

Así que en las horas que pasaba en el patio
aprendió a convertirse en un árbol,
y el viento entonces, al mover sus hojas
dejaba oir su subyugante canto
y música hacía al mecer sus ramas.

de Nicolás Suescún,
en Jamás tantos muertos, Universidad Externado de Colombia, 2008.

viernes, 25 de septiembre de 2026

Alma

Alma

El hombre no es de barro, pero el alma,
su alma, sabe a barro.
Si uno la mira le quedan las pupilas
oliendo como a pozo.
Su alma sí es de barro, de mal barro,
de barro rencoroso.
Lo digo esta mañana y lo diré los jueves
aunque me encuentre solo.

El hombre es de carne, pero el alma,
su alma, es barro amargo.
Si no fuera de barro sería buena,
lo mismo que un durazno.

Si no fuera de barro andaría siempre
en la boca de todos.
Pero su alma es de barro y está sola
como un montón de escombros.

Digo esto esta mañana y lo diré de noche
aunque me sienta amado.
El hombre es de carne, pero el alma,
su alma, es de mal barro.

Casi ni el que la lleva la soporta:
le pesa como un potro,
le engaña la mirada y los oídos
y lo hace un animal arisco y solo.

de Jorge Debravo,
en Nosotros los hombres, Editorial Costa Rica, 2013. 

martes, 22 de septiembre de 2026

este lenguaje ajeno que no comprendo...

este lenguaje ajeno
que no comprendo...
no comprendo si se disculpan
si se enojan
si piden permiso
o sólo empujan

este lenguaje que no comprendo
ajeno al verbo
y plagado de sustantivos propios

cómo le digo al colectivero
dónde me dirijo
si no me entiende
si no lo entiendo
cómo compro la carne
cómo gano mi sustento
en esta ciudad
mi fuerza de trabajo
cómo la vendo
cómo me curo
si estoy enfermo
si la doctora no me entiende
si no la entiendo

a dónde ir
si tengo miedo

a dónde voy
de dónde vengo
si los carteles de esta ciudad
no hablan
la lengua
que comprendo

con quién voy a tratar
con quién voy a hablar
en esta ciudad
en que he vivido
por tanto tiempo
desde nacido
si no les entiendo
si no les comprendo
incomprendido

por Félix Sánchez Durán.

viernes, 18 de septiembre de 2026

PALABRAS DEL POETA EN LA TARDE

PALABRAS DEL POETA EN LA TARDE

La tarde.
Las alamedas vierten sobre la inmensa plaza
una muchedumbre armada de silencios.
La tarde azul, maravillosa.
Dos millones de ojos
alzados, con largo fervor.
La multitud,
armada de armonía.

Cabezas de obreros,
de estudiantes,
de sabios,
de mujeres,
persignados de atención.

Miradas ardientes
con luz de hoces en descanso.

En la tarde definitivamente azul,
una gran esperanza de palabra.

El Poeta del año 2000
sube al estrado,
en el centro de la plaza.
Sobre él
diluvian dos millones de gotas de ojos.

El poeta habla,
dice su canto nuevo,
el poema del año dos mil y uno.

Mientras los hombres oyen,
el mar, la tierra, el cielo, Dios y el Todo
se van llenando de Hombre.

de Andrés Eloy Blanco,
en Poesía, Fundación Biblioteca Ayacucho, 2006.

sábado, 12 de septiembre de 2026

la política es complicada...

la política es complicada
la economía es complicada
la historia es complicada
la sociedad es complicada
la realidad es complicada
lo que es simple y sencilla
es la estupidez humana
y la maldad

por Félix Sánchez Durán.

martes, 1 de septiembre de 2026

Conseja

Conseja

¿Qué asmas hombre pequeño
bajo la rueda tan rutinaria,
grandísima y sin estrellas?

¿Esperas a tu difunta madre?
¿Redactas largos informes?
¿Haces la cuenta de tus males?

No te preocupes, enano,
no todo el mundo es profeta
en su tierra u otras tierras.

Hay quienes nacieron
nada más para hacer huecos,
los otros para llenarlos.

Así y todo, hay que creer
en el futuro de la raza
para cocinar un huevo o una papa.

Tu cansancio es ordinario,
la fatiga combustible inagotable,
no te preocupes, hombre, mucho,

no todo es tan claro como el agua,
y no olvides la lluvia de ceniza
bajo la que naciste,

ni los opacos decires de tu padre:
“Si el cielo no te sonríe,
sonríe tú mientras te queden dientes”,

“Paciencia pulgas que la noche es larga”.

de Nicolás Suescún,
en Jamás tantos muertos, Universidad Externado de Colombia, 2008.

domingo, 30 de agosto de 2026

con el pueblo a la cabeza...

con el pueblo
a la cabeza
o con la cabeza
del pueblo

escribe la dirigencia
nuestra
desde la cárcel

por Félix Sánchez Durán.

domingo, 23 de agosto de 2026

Denuncia

Denuncia

Cualquiera diría que miento:
que la sangre ya no se usa
para amasar monumentos.

Que el hambre no es argamasa
usada para unir bloques
y hacer paredes de casa.

Pero yo sé que hay balcones
hechos con huesos de anciano
y con sangre de peones.

Pero yo sé que hay rellanos
hechos con manos de niños
y soledades de ancianos.

Pero yo sé que hay navíos
hechos con pieles de negros
y corazones vacíos.

Pero yo sé que hay ciudades
hechas con pulpas humanas
y que hay huesos disfrazados
en los marcos de ventanas.

de Jorge Debravo,
en Nosotros los hombres, Editorial Costa Rica, 2013. 

miércoles, 19 de agosto de 2026

CONGRESO

CONGRESO

El diputado de los mineros
había hablado con una lenta voz zapadora;
el diputado de los tejedores
dijo cosas sutiles con lengua de telar;
un diputado agrario
abogó por las tierras olvidadas
y su oración se hincaba en sustantivos jugosos
con esguace de reja.

Y se alzó el diputado
de los Jardines de la Infancia
–un compañero de diez años
con rizos hasta los hombros
y ojos anchos como dos sustos–.

Dijo el derecho de las mariposas,
pidió el desarme de la cometa pirata
y reclamó el sueño de diez horas.

Su voz era una niña que saltaba la cuerda;
daba patadas en el suelo
y terminó pidiendo para los jardines
ancianos con cuentos nuevos.

El compañero se sentó, bostezando,
y su moción se aprobó sin reservas.

Las derechas socialistas
estuvieron dos horas tiroteando el Congreso.

El diputado del mar
salpicaba de sal al diputado del cielo.
El diputado de los Jardines de la Infancia
dormía.

Ya al oscurecer,
un bravo campesino
exclamó:
—¡Compañeros!
¡El diputado de los niños
se ha orinado en su asiento!–

Todos callaron respetuosamente
y una canción de madre atravesó el Congreso.

de Andrés Eloy Blanco,
en Poesía, Fundación Biblioteca Ayacucho, 2006.

jueves, 13 de agosto de 2026

TUS MANOS Y LA MENTIRA

TUS MANOS Y LA MENTIRA

Graves como las piedras,
Tristes como canciones de presidio,
Pesadas y macizas como bestias de carga,
Tus manos se parecen
al rostro endurecido
de los niños hambrientos.

Ágiles, laboriosas como abejas,
Pródigas como ubres desbordantes de leche,
Intrépidas lo mismo que la naturaleza,
Bajo su dura piel, tus manos guardan
la amistad y el afecto.

No está nuestro planeta sostenido
por los cuernos de un buey:
Tus manos lo sostienen...

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Los mantienen a fuerza de mentiras,
Siendo que andan hambrientos,
Faltos de carne y pan,
Y dejan este mundo, al que cargan de frutos,
Sin poder verlos en la mesa propia
ni siquiera una vez.

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Sobre todo los de Asia, los de África,
del medio Oriente, del Cercano Oriente,
los de las tantas islas del Pacífico
y los de mi país,
es decir, mucho más del setenta por ciento
de los hombres del mundo:
Están adormecidos, están viejos,
Siendo listos y jóvenes como lo son sus manos...

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Ustedes, mis hermanos de América o Europa,
Tan alertas y audaces,
A quienes, sin embargo, los aturden
lo mismo que a sus manos,
Y les mienten,
y los hacen marchar...

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Si mienten las antenas de las radios,
Si mienten las enormes rotativas,
Si miente el libro y mienten los afiches,
Si mienten los anuncios de los diarios,
Si mienten las desnudas piernas de las muchachas
en el teatro y en el cine,
Si hasta mienten las canciones de cuna,
Si miente el sueño, si el pecado miente,
Si miente el violinista de la boite,
Si miente el plenilunio
en las noches sin ninguna esperanza,
Si mienten la palabra,
el color y la voz,
Si miente el que te explota,
el que explota tus manos,
Si todo el mundo y todas, todas las cosas mienten,
a excepción de tus manos,
Es para que tus manos siempre sean
dóciles como arcilla,
ciegas como la noche,
idiotas como el perro del pastor,
Y para que jamás se subleven tus manos

Y para que no acabe jamás tanta injusticia
-Ideal del traficante-
Sobre este mundo nuestro,
este mundo mortal
Donde poder vivir
sería lo mejor.

de Nazim Hikmet,
en https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Diario/06_05_14.html .
Versión de Fernando García Burillo

miércoles, 29 de julio de 2026

Lamento de un terrateniente

Lamento de un terrateniente

Misión cumplida,
invertido todo en finca raíz,
reposo sobre la tierra,
inversión segura,
metros y metros, todos cuadrados,
casa al borde del mar,
apartamento en Nueva York,
pisito en París,
chalet campestre al pie del páramo,
allí es más hondo el amor a la tierra
aunque sople demasiado el viento,
aunque inunde mis rosados pulmones,
aunque tiemblen mis blancas rodillas
y los frailejones canten canciones destempladas.

Es una falsa aurora,
la sonrisa morosa en el espejo,
minipoblación flotando en nubes de perfume,
población sobrante:
los ricos somos cada vez menos,
ni sombra de una masa,
una logia tal vez,
una secta secreta.
Y si alguien pide justicia
yo no lo oigo,
nada me apasiona,
enterrado en la tierra
¿qué puedo ver?
¿qué puedo oír?
¿qué puedo hacer?
¿qué puedo querer, fuera de tierra?
¿y será por eso que me dejo
llevar por la constelación mística?

¡Ah, sí, sólo los místicos me llenan
a mí, que vivo sin vivir en mí,
encerrado entre muros,
hundido en el concreto,
metido en los ladrillos,
encementado!
Y también el campo de golf
cavando mi tumba
unos milímetros cada día
mientras se elevan las paredes
que me encierran.

¿Será por eso este sudor frío que me invade,
este agradable malestar que me corroe,
estas nubes de perfume que me embriagan,
esta tendencia insoslayable,
plutónica y tectónica?

O será este espejo que me engaña
en el nunca jamás podré verme
como me ví un vez, así enterrado
como estoy, muy profundo en la tierra,
muy cerca de su candente corazón,
allí donde no llega la paloma
con su ramo de oliva.

de Nicolás Suescún,
en Jamás tantos muertos, Universidad Externado de Colombia, 2008.

sábado, 25 de julio de 2026

Esta hora nueva

Esta hora nueva

Hoy no es día de sentarse de espaldas a la vida,
con las manos en cruz y un jesucristo amargo en las rodillas.

Hoy no es día de enclaustrarse en conventos mohosos
ni de cantar canciones de novia abandonada.

Hoy no es día de ponerse a sumar amoríos
y a inventariar los sueños y las tristezas viejas.

Hoy es día de correr, con los brazos en alto,
a trabajar la tierra más feraz y más ancha
y sembrar las semillas de la vida.

Hoy es día de hacer campo para cada muchacho,
para cada muchacha,
para cada hombre joven, sudoroso.

Hoy es día de aserrar millones de cadenas
y día de buscar panes para nutrir hambrientos.

Que los templos se caigan a solas aplastados
por su propia vejez y su fiel condición
de plantas anticuadas.

Que el sacerdote hable, predique en media tierra,
luche al lado del joven, del anciano y del niño.

Hoy es día de arar con arado de fuego
las eras del amor y el entusiasmo.

Hoy es día de arrancar las plantas amargadas,
de arrojarlas al fuego y de aventarlas.

Hoy es día de correr como animales dulces
a lo largo del largo camino de la vida.

De correr por la tierra y más allá de ella
y más adentro de ella.

Los santos de este día no han de tener cilicios,
ni ojeras enfermizas, ni músculos de hielo.

Los santos de este día han de ser los mecánicos,
los científicos hondos que apresan el planeta entre sus manos.

Deben ser los maestros que se hunden paso a paso
en las más escondidas axilas de la tierra.

Que los templos se caigan sobre los sacerdotes
y los cristos manidos que no quieran salir a respirar la vida.

Y que nos venga el Cristo poderoso y enorme
con mano de mecánico y un mapa universal como bandera.

de Jorge Debravo,
en Nosotros los hombres, Editorial Costa Rica, 2013. 

domingo, 12 de julio de 2026

Fusilamiento

Fusilamiento

Van a fusilar
aun hombre que tiene los brazos atados.
Hay cuatro soldados
para disparar.
Son cuatro soldados
callados,
que están amarrados,
lo mismo que el hombre amarrado que van
a matar.

-¿Puedes escapar?
-¡No puedo correr!
-¡Ya van a tirar!
-¡Qué vamos a hacer!
-Quizá los rifles no estén cargados...
-¡Seis balas tienen de fiero plomo!
-¡Quizá no tiren esos soldados!
-¡Eres un tonto de tomo y lomo!

Tiraron.
(¿Cómo fue que pudieron tirar?)
Mataron.
(¿Cómo fue que pudieron matar?)
Eran cuatro soldados
callados,
y les hizo una seña, bajando su sable,
un señor oficial;
eran cuatro soldados
atados,
lo mismo que el hombre que fueron
los cuatro a matar.

de Nicolás Guillén,
en Antología poética, Acercándonos Ediciones, 2014. 

jueves, 2 de julio de 2026

Chicos de la calle

Chicos de la calle
a Adolfo Pérez Esquivel

Pasan recogiendo las migajas del banquete
al que no habían sido invitados.
Pasan con la mirada de cántaro vivo y párpados de sed.
Es inútil el tintinear de unas pocas monedas
sobre noche tan honda
en el hueco de la mendicidad abierta
como raíces de carne.
Inútil el vuelo a ras de la tierra.
¿En qué tiempo volverán a nacer sin la costumbre
de su niñez arrojada a la calle?
¿Hasta cuándo van a continuar enredados
en la telaraña del mundo?

Perros errantes en busca de sí mismos
indagando entre puñados de sal contra los ojos
a la hora de los sueños detrás de otro vidrio
en la laceración de no saber
cuántas pieles se pierden en la hoguera.

de Elena Cabrejas,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.30, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

miércoles, 24 de junio de 2026

Este sitio de angustia

Este sitio de angustia

Uno quisiera siempre tener su mano amiga,
su buen pan compañero, su dulce café,
su amigo inseparable para cada momento.
Quisiera no encontrar un solo fruto amargo,
una casa sangrando, un niño abandonado,
un anciano caído debajo del fracaso.

Pero a veces los días se ponen grises,
nos miran con miradas enemigas
y se ríen de nosotros,
se burlan de nosotros;
nos enseñan cadáveres de jornaleros tristes,
de muchachas vencidas, de niños sin tintero.
Se mira uno las uñas, como haciéndose viejo
encoge las rodillas para no perecer
y nada, nada bueno agita las campanas,
nada bueno florece en los hombros del mundo.

Entonces es que uno llama al apio y le dice,
llama al rábano amargo y le dice también
que esta corteza de hombre debe de ser un castigo,
un paisaje maldito donde el nombre no quiere,
no soporta vivir porque le sorben sangre,
porque le chupan sangre hasta dejarlo ciego.

Es entonces que uno -cuando mira los puentes
y los halla cerrados, cuando toca los frutos
y los halla podridos, cuando mira hacia el cielo
y lo encuentra colérico y cuajado de muerte—
es entonces, repito, que la piel no nos sirve,
el alma nos maltrata como un colchón de agujas
y maldecimos este cascarón fracasado,
estos ojos de hombre y estos zapatos de hombre.

de Jorge Debravo,
en Nosotros los hombres, Editorial Costa Rica, 2013.

sábado, 20 de junio de 2026

jueves, 18 de junio de 2026

Poemas de la cárcel - 3

Poemas de la cárcel - 3

En un universo de celdas, ¿quién no está preso? Los carceleros.
En un mundo de hospitales, ¿quién no está enfermo? Los médicos.
Una sardina dorada está nadando en mi cabeza.
Ah, sabemos algunas cosas, hermano, sobre algunas cosas
como el jazz y las cárceles y Dios.
El sábado es un buen día para ir a la cárcel.

de Bob Kaufman,
en https://barbaspoeticas.com/2013/11/19/tres-poemas-de-bob-kaufman/ (25/2/26).

miércoles, 17 de junio de 2026

PIENSO QUE EN ESTE MOMENTO

PIENSO QUE EN ESTE MOMENTO

Pienso que en este momento
tal vez nadie en el universo piensa en mí,
que sólo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.

Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.

Tal vez sea por eso
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo.

de Roberto Juarroz,
en Los mejores poemas de la poesía argentina, Corregidor, 1977.


sábado, 13 de junio de 2026

Elegía de los desconocidos

Elegía de los desconocidos

Ya no nos conocemos, ya no nos entendemos,
¿qué pasa?

Nuestro amor como los árboles daba pájaros.
¿Qué está pasando?

El viento del mar desesperado
agita pañuelos de musgo en las esquinas.

Me voy.
Pañuelo de llorar: mejor me voy.

Al atardecer los pájaros también se van,
viajan a las torres buscando picos tiernos.

A los reptiles, yo.
Al fondo del agua a vivir ardiendo.

Porque para esta sed el agua está vacía,
vacía está el agua para mi corazón sediento.

de Manuel Scorza,
en http://amediavoz.com/scorza.htm .