Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a lxs lectorxs/militantes a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autorxs para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.

domingo, 31 de mayo de 2026

Luche y vuelve

Luche y vuelve

No sabés prima
después de tanto
alta juntada
se armó en la plaza
estaba el barrio entero
en la estatua donde te tropezaste
cuando cumpliste ocho.

Después de tantos días
y tantas noches
de sequía en la piel
gargantas agrietadas
ojos de arena

volvimos.

¡Y no sabés qué diferentes!
Si me hubieses visto llorando
diciéndole lo que sentía
a la wacha que me gusta
porque entendí
que mi corazón
es igual de sensible
que el suyo.

No sabés prima
cómo me latía el corazón
cómo me conducía la alegría
no sabés cómo nos reímos
cuando empezó a llover
y cantamos y bailamos
como pájaros enardecidos
después de la tormenta.

¡Te juro que está todo distinto!
Los comedores ya no rebalsan
las madres dejan de llorar
de a poco
los pibes del fondo
consiguieron laburo
ayer a la noche
soñé que volvías
y nos tomábamos una birra
cantando los temas de siempre.

De a poquito
se van respirando
otros aires
cómo quisiera
poder abrazarte
yo creo prima
que vale la pena el intento
quizá volvamos a tropezar

pero nunca
les concederemos
el gusto
de volvernos fríos
indiferentes
insensibles
de piedra
como ellos
que se parecen
a la estatua
con la que tropezaste*
aquella vez

Te juro prima
que si volvés
esta vez
no hay cemento
ni desgracia
que nos detenga.

de Nina Ferrari/Luca Andrea,
en Sustancia (Nina Ferrari), Editorial Sudestada, 2020.

viernes, 29 de mayo de 2026

Centro clandestino

  Centro clandestino

En la mutilación de los hombres
la sinrazón sale a caballo.
Galopa sobre el campo minado
de los planes concebidos
donde el exterminio deberá extenderse
                hasta la raíz de los huesos.

El llanto es insustancial
las súplicas
            los gritos
                los gemidos.
Tal vez todo sea irreal
                "imaginado".

Sin embargo
las paredes huelen a carne quemada.

de Elena Cabrejas,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.30, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Balada de Carabanchel - 6 - Nada nuevo

Balada de Carabanchel - 6 - Nada nuevo

          
 
   

de Alfonso Sastre,
en Balada de Carabanchel y otros poemas celulares, Ruedo Ibérico, 1976.

lunes, 25 de mayo de 2026

Poemas de la cárcel - 1

Poemas de la cárcel - 1

Estoy sentado en una celda con vista hacia malignas paralelas
esperando que el trueno me astille en mil pedazos.
No es suficiente estar enjaulado con uno mismo;
quiero sentarme frente a cada prisionero en cada agujero.
Las puertas se deslizan y golpean. Cada portazo una conclusión, ¡bang!
El yonqui desapareció en un ruido rojo; se drogaba para sacarse un infierno.
El fragante borracho se enorgullece porque no fuma,
huellas de dedos sobre negras lápidas de tinta,
ruidos de angustia filtrándose a través de paredes de acero, rompiéndose,
alcanzan mi dolor. Me hago parte de alguien más para siempre.
El acento salvaje de los criminales me resulta más dulce que el zumbido de los policías,
ocupados en clausurar las escotillas de estas almas; carga
destinada a puentes de acusaciones, muelles de culpas.
¿Qué comen los policías, viejo Sócrates, aún prisionero?

de Bob Kaufman,
en https://barbaspoeticas.com/2013/11/19/tres-poemas-de-bob-kaufman/ (25/2/26).

sábado, 23 de mayo de 2026

Yo repito

Yo repito

Yo repito,
hasta gastar
los dientes
y la lengua,
lo que han dicho
mis hermanos de otro tiempo,
todos los desdichados
de la tierra:
Ve,
el fuego arderá
por todos los costados
y empezará
como una lengua ardiente
por las cortinas y las alfombras
de todos los injustos
que han medido
al pobre,
al inocente
con su vara...
Yo no digo nada
nuevo,
no invento nada,
lo han dicho ya
todos los desdichados
de la tierra.

Cuartel San Carlos, 20 de noviembre de 1962

de José Vicente Abreu,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.

jueves, 21 de mayo de 2026

El poeta

El poeta

Para Raúl Gómez Jattin

Las langostas están a manteles,
la información que se recibe es errónea
como si fuera poco
el majestuoso desplazarse de los cisnes
o los labios despedazados del poeta.
Falla el poder descriptivo
se apaga el tono lírico
y hasta la naturaleza se ha vuelto retórica,
el vasto océano ruge
mientras el poeta rasga con sus garras
el firmamento
y raspa con sus pies lacerados
el pavimento de la metrópolis
donde todo es oscuro
y es claro para él
—demasiado—,
al mismo tiempo.

de Nicolás Suescún,
en Jamás tantos muertos, Universidad Externado de Colombia, 2008.

martes, 19 de mayo de 2026

domingo, 17 de mayo de 2026

Nosotros los hombres

Nosotros los hombres

Vengo a buscarte, hermano, porque traigo el poema,
que es traer el mundo a las espaldas.
Soy como un perro que ruge a solas, ladra
a las fieras del odio y de la angustia,
echa a rodar la vida en mitad de la noche.

Traigo sueños, tristezas, alegrías, mansedumbres,
democracias quebradas como cántaros,
religiones mohosas hasta el alma,
rebeliones en germen echando lenguas de humo,
árboles que no tienen
suficientes resinas amorosas.

Estamos sin amor, hermano mío,
y esto es como estar ciegos en mitad de la tierra.

Traigo muertes para asustar a todos
los que juegan con muertes.
Vidas para alegrar a los mansos y tiernos,
esperanzas y uvas para los dolorosos.

Pero traigo ante todo
un deseo violento de abrazar,
atronador y grande
como tormenta oceánica.

Quiero hacer con los brazos
un solo brazo dulce
que rodee la tierra.

Yo deseo que todo, que la vida sea nuestra
como el agua y el viento.
Que nadie tenga nunca más patria que el vecino.
Que nadie diga más la finca mía, el barco...,
sino la finca nuestra, de Nosotros los Hombres.

de Jorge Debravo,
en Nosotros los hombres, Editorial Costa Rica, 2013.

viernes, 15 de mayo de 2026

INFORMALIDAD

INFORMALIDAD

Yo no tengo noción del tiempo.
Mi corazón es un reloj
que de meditar las horas
se atrasó.

Cada minuto lo cavila,
cada segundo lo contempla
y con esa noción del tiempo
a ninguna parte se llega.

Yo siempre llego a todas partes
una hora después
o una hora antes,
porque mi corazón, por momentos,
se detiene, para escucharse.

Yo no tengo noción del tiempo,
por eso pienso muchas veces
que cuando muera, moriré
después del día de mi muerte.

1924
de Andrés Eloy Blanco,
en Poesía, Fundación Biblioteca Ayacucho, 2006.

miércoles, 13 de mayo de 2026

Era una escuadra desperdigada

Era una escuadra desperdigada

Nadie quería cruzar aquel campo quemado.
(Las cenizas plateadas y algún destello rojo
                                    de las últimas brasas).
Te tiraste de primero y tu cuerpo se miraba oscuro
                            contra lo blanco.
Escondidos en el monte los demás esperábamos verte
                            alcanzar la orilla
para irnos cruzando.

Como en cámara lenta lo recuerdo:
el terreno inclinado, resbaloso, caliente
la mano agarrada al fusil
                                el olor a quemado.
El ruido de las hélices
de vez en cuando, ráfagas.
Tus botas se enterraban en lo blando
y levantabas un vaho blanquecino
                        a cada paso.
(Debe haber sido un tiempo
                            que se nos hizo largo)
Todos los compañeros, Dionisio, te mirábamos
nuestros pechos latiendo inútilmente
                                    bajo la luna llena.

de Daisy Zamora,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.90, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2014.

lunes, 11 de mayo de 2026

Nada extraordinario

Nada extraordinario

Yo no pido nada extraordinario:
a nadie he dicho, por ejemplo,
córtate la mano derecha
y entrégamela entre rebanadas
de pan blanco.

¿Acaso he dicho a alguien:
olvídate del nombre de tu madre
y cava una inmensa sepultura
en el vientre de tu hermano?

No. Yo no pido nada extraordinario
ni uno solo puede desmentirme
cuando digo:
yo no he pedido a nadie
que se saque los ojos
para que el sol le lama
la cicatriz del llanto.

Es más,
a nadie he pedido todavía:
amamanta la mitad de tu sed
para que me regales
la mitad de tu agua.

Yo sencillamente he dicho:
No quiero que mi hermano
sufra hambre,
no quiero que le roben
su trabajo,
no quiero que sea muerto
en tierra extraña...

Y sin embargo,
hay gente enfurecida
dispuesta a romperme
la guitarra,
empeñada en disecar
mi voz,
sobre el madero oscuro
de una encrucijada,
resuelta a convertir
mis huesos
en harina amarga
y carcelaria...
Yo no los comprendo, amigo,
yo no pido nada extraordinario.

de Hugo Fernández Oviol,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.

sábado, 9 de mayo de 2026

MEMORIAS DE ARNY COBB

MEMORIAS DE ARNY COBB






de Stella Calloni,
en donde baila la tierra, Ediciones Continente, 2019. 

jueves, 7 de mayo de 2026

ALABANZA

 ALABANZA



de José María Castiñeira de Dios,
en Poetas depuestos / Antología de poetas peronistas de la primera hora, Editorial Punto de Encuentro, 2011.

martes, 5 de mayo de 2026

HUMUS

HUMUS

Tierra en la palma de mi mano,
Humus de las Islas Malvinas;
Cuando te harás, ¡oh polvo humano,
Raíz de criaturas argentinas!

de Luis Ortiz Behety,
en Poesía argentina y Malvinas: Una antología (1833-2022)Foffani, E. Torres, V.(Coords.), Universidad Nacional de La Plata, 2023. 

domingo, 3 de mayo de 2026

El joven banquero

El joven banquero

Aquel banquero mesurado
de gastados pantalones,
labios finamente delineados
y prematura calvicie,
a quien su médico en la guerra
le prohibió escribir prosa
por seis meses, no fuera a morirse
de un ataque de melancolía
—¡Oh, Dios, qué delicado
para solo tener veintiséis años!—
descubrió entonces el infierno
y que los condenados llevaban
sombrero hongo, paraguas
y chaleco como él, y vio
a las ninfas en el Támesis
donde oyó Blake los gritos
de putas quinceañeras.

Pesadillas, temores, obsesiones
hicieron adusta su cara,
lo paralizaban imaginarios males
y preocupaciones del todo literarias.
Era muy ducho en parodias
y en textos publicitarios
y se preciaba de su gran humor
aquel joven conservador,
aristócrata del Nuevo Mundo
a la conquista del viejo,
que se hizo monarquista,
miembro de la iglesia de Inglaterra,
papista y antisemita vergonzante,
gran lector de sus versos,
teatrero metafísico
y consumado bebedor de té,
y que tenía una esposa bastante ida
que le tiraba las mangas
para llamarle la atención
cuando estaban con gente,
y le cerraba la puerta en las narices
a sus frustrados admiradores,
preguntándose furiosa entre dientes:
“¿Por qué vienen a ver a mi marido
y nadie quiere hablar conmigo,
su musa, su bien y su justo castigo?”.

de Nicolás Suescún,
en Jamás tantos muertos, Universidad Externado de Colombia, 2008.