El poeta
Para Raúl Gómez Jattin
Las langostas están a manteles,
la información que se recibe es errónea
como si fuera poco
el majestuoso desplazarse de los cisnes
o los labios despedazados del poeta.
Falla el poder descriptivo
se apaga el tono lírico
y hasta la naturaleza se ha vuelto retórica,
el vasto océano ruge
mientras el poeta rasga con sus garras
el firmamento
y raspa con sus pies lacerados
el pavimento de la metrópolis
donde todo es oscuro
y es claro para él
—demasiado—,
al mismo tiempo.
de Nicolás Suescún,
en Jamás tantos muertos, Universidad Externado de Colombia, 2008.