De regreso a México, D. F.
a Julio Valle-Castillo
Tu ciudad de diez años de estudiante
te traiciona.
Ya no te reconocés en ella, ya no te sirve
más que para la nostalgia.
Te das de frente con todos los muertos:
Herminio Ahumada, viejo combatiente del Vasconcelismo,
sandinismo encabronado
íntimo de Pellicer;
un poeta.
Irma Krautz, divorciada,
tan sufrida y tequilera,
eterna enamorada del poeta Cardenal.
- Una linda mujer como un ámbar con una hoja seca dentro -
Luis Rius nunca llegó al Festival de Poesía de Michoacán;
se lo llevó el cáncer sin el Nóbel, a los 53 años.
José Luis Benítez de tu misma edad,
murió de alcoholismo
al igual que don Ramón Martínez Ocaranza
(el Coronel Urtecho de Morelia).
Si no todos los muertos eran poetas,
eran como de la familia.
Sólo Ernesto Mejía-Sánchez, tu padre y maestro
(que reconoció bajo tus gafas las mancuernillas
de ámbar de don Laureano Castillo)
ha quedado como última y frágil evidencia del sueño.
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.90, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2014.