Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a lxs lectorxs/militantes a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autorxs para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.

sábado, 7 de febrero de 2026

CARTA A LEROI JONES

 CARTA A LEROI JONES

¿Llovía aquella tarde sobre la Quinta Avenida
sobre las manos que la usura transformó en
garras
sobre los ojos que el tiempo de esclavitud
o círculos de cadenas herrumbradas
transformaron en palomas bélicas?
No sé realmente qué pasaba,
en el Grenwich Village tampoco se sabía
mucho,
alguno se desbordaba aullando como un saxofón,
también la locura es un gesto de rebeldía
en aquellos lugares donde la piedad o el vuelo
o la ternura
son arrojados a los canastos de los grandes
basurales
entre gatos perdidos y nieves locas.

No sé realmente qué pasaba cuando escuché
tu voz,
quedé aturdida, hablando a gritos, saliéndome
de mí.
Andabas revolviendo tu dedo en cada llaga
abierta de la senectud,
sobre la sombra de Ginsberg, sobre tu propia
piel, que a veces extravía la dulzura.

Yo te escuché, pero te advierto,
antes había conocido a Aimé Cesaire
ciertamente antes que a ti,
cuando los pajaritos caribeños le comían
los ojos, las pestañas
y algunos lloraban debajo de los grandes
bananales de los imperios,
de las palmeras y los mares.
Lo conocí antes que a ti,
cuando llamaba con su boca ardiendo,
sin piedad, cavada de líquenes y algas antillanas,
llamaba amorosamente «negro» a su propio pie,
y sus dedos se deshacían bajo la magia
de su propio color.

Aprendió el principio del amor dedo por dedo
y así amaba a los otros,
decía a un hombre agobiado por ojos tan
profundos, que las llagas no le penetran nunca:
-negro, hermoso, negro- le decía
y al hombre le crecían unas alas acuosas
y miraba de cerca, altivamente, con un vuelo
vago,
a los grandes mercaderes de la fruta.
Pero ¿sabes?, urgida por mis propios oleajes
aprendí otras cosas, como los versos
despachados cablegráficamente -al servicio
de otros asuntos menos bellos- o locos
al viento, ácimos, dulces, locuaces,
saltando por las vocales y las consonantes,
pervirtiendo al fin las vaguedades
de la poesía rosada.
Desde Walt Witman, convertido en una
catedral de dedos humanísimos,
desde entonces hasta ahora, pasaron los
silencios,
las dudas, los crímenes,
las cópulas bestiales
los violinistas se enloquecieron,
un guitarrista tocaba con una cuerda sola
y te aseguro Leroi
que toda la poesía de tu cuerpo andaba
flotando por ahí.

Leroi Jones
soy una blancucha miserable, que sé agazaparme
como tú y esperar al enemigo
de frente,
también conozco día por día tu historia,
al fin nacimos de la misma magia
y las mismas águilas nos devoraron
para siempre la ternura,
aunque yo la defienda a todas horas y ella
sea mi arma sobre las tierras bajas.

Leroi Jones, «de vuelta a casa» viste demasiadas cosas.
Te fue dado ver como un paisaje bíblico
el revés de la trama,
tu dedo tocó con furor tanto páramo y tanta
mentira,
realmente no son los blancos,
o sí, es cierto, todo comenzó para ti con
esos barcos navegando entre lamentos
con bajeles hechos de hermosísima piel
arrancada a las esclavas negras,
quizás todo comenzó para ti con esos
cazadores de niños por las selvas
esos niños que siempre te dolerán
como una espina de tuna en la garganta,
pero la historia tiene además otras sombras
que yo no puedo contarte en una carta,
sólo te hablo de las mías, repetidas tantos
millones de veces quieras.

Aquí estamos nosotros,
los subdesarrollados, los subverdes,
hombres y mujeres que nos besamos
absurdamente tristes,
consumidos por cuanto perro suelto del odio
ambule por las calles,
o a veces, francotiradores que nos volvemos
con palabras o miradas furtivas o fusil.
 
Aquí, en este sur violento y miserable, sólo
basta con tener una boca profunda
para que te persigan como a un lobo,
como a un asesino feroz, enturbiando la quietud
de estas aguas,
que en realidad son lodo.
También los perros están entrenados para
cazarte
bajo las luces de los grandes reflectores
y las águilas saben muy bien —previo aprendizaje
en algunas escuelas del norte- cómo
pueden desollarte los ojos,
y aprendemos los altibajos de la economía
y la ferocidad de la colonización
sobre nuestros dulces cuerpos
a señal de garrotes, o sirenas rompetímpanos,
o picanas hundidas
más de todo el tiempo que un hombre
puede conservar la voz.
 
A veces,
cuando estás escribiendo un poema
pueden llegar a buscarte y llevarte con las manos
atadas, a cuenta de todo lo que has o no has hecho
y puede que ya nunca regreses con tus muslos
o cadera o boca ardiendo, delirante.
El periodismo informa de esos bellos perdidos
miserables,
y tú leerás al pasar
como quien lee un grabado en un árbol
y no entiende toda la desolación o la ternura
que se quedaron por ahí, con sus fuegos
y sus miserias.

Así andamos Leroi Jones
caminando al borde de muelles de cartón
y barcos de papel y ríos de cenizas donde uno
puede caer a cada rato
y toda la dulzura quedarse por allí
como en un pozo ciego.

Leroi,
piensa en lo que mi corazón anduvo queriendo
decir,
escucha la geografía, lee el mapa de América
y trata de poner un signo
amorosamente hecho con estas manos
que te amarán en algún amanecer.
«El subdesarrollado vive en la periferia
del amor», dicen algunos,
«el negro vive en la periferia del amor»
y el colonizado, ese bailarín loco
danzando en las macumbas y en los ritos
con sus pobres huesos, que ya no lo resisten más.
Sólo la mansedumbre, tan sólo la mansedumbre
es terrible ahora,
porque los chacales nunca aprendieron a mirar
estos pechos nuestros, hechos a manera comba o
cilíndrica,
pero tan dulces, tan furiosamente dulces.

Ya ves Leroi
soy una blancucha que vive a tu manera
de tormenta en tormenta.
Perdona si no insisto demasiado en cosas
como flor o pájaro o cuchillo o mis oleajes
muchedumbrosos o mi piel sonambular,
soy de carne y hueso, como quien dice, y tengo
el mismo olfato que tienes
cuando hueles los destinos futuros de
Wall Street.
Pero mira bien Leroi,
que entre las cuevas ceñidas por las grandes
ramplas
que entre la antigua música de todos
los bosquejos
estamos igualmente envueltos.
 
Escúchame Leroi:
voy a escribirte cartas con mis manos furiosas
inventadas para el amor,
con esta lengua que desmiente las metáforas
y los lenguajes,
porque es necesario decir las frases más
cercanas, las más dolorosas y tiernas,
es necesario Leroi, subvertir todo lo que
nos queda vivo al paso,
de cada hombre a pedazos por la miseria,
la impiedad o huecos del dolor,
hacer un hombre entero, disparado
sobre todos los mitos de la historia.
Amorosamente te escribo LeRoi
como si anduviéramos por el Bronx o Manhattan
o Chicago,
al pie de tus heridas, con toda la locura
y la pasión, como viejos leñadores alzados.

de Stella Calloni,
en donde baila la tierra, Ediciones Continente, 2019. 

jueves, 5 de febrero de 2026

Investigación

Investigación


de Charles Reznikoff,
en Holocausto, Zindo & Gafuri/Das Kapital Ediciones, 2021.

martes, 3 de febrero de 2026

Invitación para crear una música

Invitación para crear una música

Vengan los barcos que aguardan la hora de salir
y la flor que pinta logradas etapas en su día.

Las fragancias gustables de los aserraderos
y los aviadores que se sientan inseguros en tierra.

Los obreros que no derrumben su domingo
y los ganados adelgazados que siguen sin descanso un rumbo húmedo.

Ven tú, si aún siguen sorprendiéndote.

Crearé una música unida
en pentagramas astillados.

de Enriqueta Arvelo Larriva,
en Antología histórica de la poesía venezolana del siglo XX (1907-1996), Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2001.

domingo, 1 de febrero de 2026

¡guarda! el rey no está desnudo, no...

¡guarda!
el rey no está desnudo, no
siento el viento
acariciándome los huevos
mis pezones erguidos
los cardos a mis pies
¡no, el rey no está desnudo!
¡y la inocencia no es del niño!

Por Félix Sánchez Durán.

viernes, 30 de enero de 2026

Marina

Marina

Las muchachas
bocas demasiado rojas,
ojos presos en círculos
demasiado negros.

Oscuras ellas como anguilas
contrastan violentamente
con sus trajes de baño.
Andan de week-end
con unos viejos funcionarios internacionales
que beben whisky
y pagan su compañía con ropas y baratijas.
Ellos generosamente las obsequian
con su más tierna halitosis
y sus impotentes taquicardias.

Cardumen de sirenas o sardinas
lanzan las olas: guirnaldas y espuma.
Y brincan brincando mejor en la playa ardiente
que en las camas otoñales.

de Daisy Zamora,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.90, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2014.

miércoles, 28 de enero de 2026

“Sueño americano”

“Sueño americano”

... sí che la tema si volve in disio.
Dante, Inferno, III, 126

En el alegre infierno de los consumidores
los condenados viven en el paraíso triste
de la falsa abundancia fugitiva.

Los envuelve una bruma de deseos
insatisfechos, pero renovados siempre.
Son libres de comprar vendiendo el alma
y, esclavos de sus pobres propiedades nunca suyas,
no hacen la digestión jamás sin hipoteca.

El cráneo les horada, gota a gota,
una secreta admiración por los canallas.

Y todos son de todos cada día
correctos enemigos sonrientes
que en las primeras páginas y en las pantallas beben
lentamente el desprecio por sí mismos,
una desconfianza enferma de la vida
y el sueño sucio de vivir sin ser humanos.

De Jesús López Pacheco,
en Entre los poetas míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.23, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

lunes, 26 de enero de 2026

Un vagabundo

Un vagabundo

Esa noche pasé por su lado otra vez
y le oí decir que nada tenía
sino el duro asfalto.
Hablaba de sí mismo en tercera persona,
un largo recitado de amarguras,
ese guiñapo humano de piernas tumefactas
que dormía en la calle
a dos cuadras de mi casa,
y pintaba también a una sensual mujer
en eróticas escenas a la orilla del mar,
que parecía, como Venus, nacer de la espuma.
Eran dulces baladas de amor
cantadas por una momia chibcha,
bajo un letrero que decía
carnets de salud
con grandes letras rojas.
Y como un bisturí, el viento de Cruz Verde
se hundía en su cuerpo
y ahondaba la herida de la memoria.

de Nicolás Suescún,
en Jamás tantos muertos, Universidad Externado de Colombia, 2008.

sábado, 24 de enero de 2026

Rezo

Rezo

Un mensaje
a la madrugada
que diga:

lo que me perdí
por hacerle caso
siempre
al miedo.

de Nina Ferrari,
en Sustancia, Editorial Sudestada, 2020.

jueves, 22 de enero de 2026

LA GUARDIA EN LAS MALVINAS

LA GUARDIA EN LAS MALVINAS

Sombras de Brown, de Espora y de Rosales.
Sombras de las fragatas argentinas
Y de los capitanes inmortales,
Montad, bajo los cánticos australes
                    La guardia en las Malvinas

Aguas del Sur y los polares vientos,
Roncos con el graznar de aves marinas,
Cantad, bajo los cielos cenicientos
Con eternos e indómitos acentos:
                    La guardia en las Malvinas

Estrellas de la Cruz sobre el océano,
Puñal de Orión que sobre el mar te inclinas,
Luna del Polo y sol americano,
Iluminad sobre el peñón lejano.
                    La guardia en las Malvinas

Oleajes rumorosos del Atlante
Coronados de espumas peregrinas,
Recordadle al pasar al navegante,
Allá en las islas del confín distante:
                    La guardia en las Malvinas

Donde el extraño pabellón flamea,
Del mar entre las pálidas neblinas,
Al eterno gemir de la marea,
Allí estará, mientras la luz clarea,
                    La guardia en las Malvinas

de Héctor Pedro Blomberg,
en Poesía argentina y Malvinas: Una antología (1833-2022)Foffani, E. Torres, V.(Coords.), Universidad Nacional de La Plata, 2023.  

martes, 20 de enero de 2026

Acordaos de Pugachov...

Acordaos de Pugachov
mercaderes que camino
de Moscú burláis con pieles
y cabezas de chorlito
nuestros ideales de justicia
por el que ayer combatimos:
ni para que paseéis
en trineo se ha vertido
nuestra sangre, ni la sangre
se virtió del enemigo
para que vuestras tenderas
luzcan collares y anillos.
Hasta que el alba se anuncie,
no me asustaré del frío
cantaré toda la noche
por el Don y el Volga limpios,
y las barcas de la tarde
dirán por donde camino...
En el barco en que yo llegue,
sólo vendrán mis amigos.

de Velemir Jlebnikov,
en Poesía rusa del siglo XX, Centro Editor de América Latina, 1970
Versión de Carlos Álvarez..

lunes, 19 de enero de 2026

domingo, 18 de enero de 2026

Dones

Dones

Que el lírico te ofrece
el milagro del bosque en una hoja,
del huerto en una flor.

Y yo, tenso en la sombra,
frente al desnudo campo,
sólo te doy en pensamiento
aquella flor ardida
que abre entre las rocas.

O el rojizo brote
tierno sobre lo áspero
que trae del olvido
el más anciano ceibo.

de Rodolfo Moleiro,
en Antología histórica de la poesía venezolana del siglo XX (1907-1996), Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2001.

viernes, 16 de enero de 2026

Sobre aprender a diseccionar fetos de cerdo

Sobre aprender a diseccionar fetos de cerdo

Quiero de vuelta mis mecedoras,

los atardeceres solipsistas,

y sonidos de la selva costera que son tercetos de cigarras y pentámetros de las patas peludas de las cucarachas.

He donado biblias a tiendas de segunda mano

(las aplasté en bolsas de basura de plástico con una lámpara de sal ácida del Himalaya;

las biblias postbautismales, las que saqué de las esquinas de las manos carnosas de los fanáticos, las simplificadas, fáciles de leer, parasitarias):

Recuerdo más el olor a goma resbaladiza de las ilustraciones brillantes de los libros de texto de biología; me quemaban los pelos

dentro de la nariz,

y la sal y la tinta que se me pegaron en las palmas.

Bajo los recortes de luna a las dos cuarenta y cinco de la madrugada, estudio y repito.

Ribosoma

  endoplasmático—

  ácido láctico

  estambre

en el IHOP de la esquina de Powers y Stetson Hills—

repetí y garabateé hasta que se abrió camino y se estancó en un lugar que ya no puedo señalar, tal vez

mi intestino—

tal vez ahí, entre mi páncreas y mi intestino grueso, está el insignificante arroyo de mi alma.

Es la regla con la que ahora reduzco todas las cosas; de bordes duros y astillados por el conocimiento que

solía sentarse, un paño sobre la frente febril.

¿Puedo dejarlos a ambos en paz? Esta fe voluble y esta ciencia universitaria que me abuchea desde el fondo del aula

ahora no puedo creer que la Biblia, el Corán y el Bhagavad Gita me deslicen el pelo largo detrás de la oreja como solía hacerlo mamá y exhalen por la boca «hagan espacio para la maravilla».

Todo mi entendimiento se desliza por la barbilla hasta el pecho y se resume en:

La vida es simplemente

el óvulo y el espermatozoide

y dónde se encuentran

y con qué frecuencia y qué tan bien

y todo muere allí.

La versión del texto aparece oficialmente en:
El sitio de la Academy of American Poets (“poets.org”-https://poets.org/2020-on-learning-to-dissect-fetal-pigs), donde figura el poema “On Learning to Dissect Fetal Pigs” como el ganador del premio del año 2020.

de Renée Nicole Good,
en https://elniniorizoma.wordpress.com/2026/01/08/renee-nicole-good-1989-2026-on-learning-to-dissect-fetal-pigs/ (9/1/26).
Traducción: Julián Axat

miércoles, 14 de enero de 2026

la libertad que propone...

la libertad que propone
este liberalismo
es la libertad
del plato más grande
pero con menos comida

Por Félix Sánchez Durán.

lunes, 12 de enero de 2026

El sistema /1

El sistema /1

Los funcionarios no funcionan.
Los políticos hablan pero no dicen.
Los votantes votan pero no eligen.
Los medios de información desinforman.
Los centros de enseñanza enseñan a ignorar.
Los jueces condenan a las victimas.
Los militares están en guerra contra sus compatriotas.
Los policías no combaten los crímenes, porque están ocupados en cometerlos.
Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan.
Es más libre el dinero que la gente.
La gente está al servicio de las cosas.

de Eduardo Galeano,
en El libro de los abrazos, Siglo XXI Editores, 1989.