Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a lxs lectorxs/militantes a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autorxs para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.
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miércoles, 13 de mayo de 2026

Era una escuadra desperdigada

Era una escuadra desperdigada

Nadie quería cruzar aquel campo quemado.
(Las cenizas plateadas y algún destello rojo
                                    de las últimas brasas).
Te tiraste de primero y tu cuerpo se miraba oscuro
                            contra lo blanco.
Escondidos en el monte los demás esperábamos verte
                            alcanzar la orilla
para irnos cruzando.

Como en cámara lenta lo recuerdo:
el terreno inclinado, resbaloso, caliente
la mano agarrada al fusil
                                el olor a quemado.
El ruido de las hélices
de vez en cuando, ráfagas.
Tus botas se enterraban en lo blando
y levantabas un vaho blanquecino
                        a cada paso.
(Debe haber sido un tiempo
                            que se nos hizo largo)
Todos los compañeros, Dionisio, te mirábamos
nuestros pechos latiendo inútilmente
                                    bajo la luna llena.

de Daisy Zamora,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.90, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2014.

lunes, 11 de mayo de 2026

Nada extraordinario

Nada extraordinario

Yo no pido nada extraordinario:
a nadie he dicho, por ejemplo,
córtate la mano derecha
y entrégamela entre rebanadas
de pan blanco.

¿Acaso he dicho a alguien:
olvídate del nombre de tu madre
y cava una inmensa sepultura
en el vientre de tu hermano?

No. Yo no pido nada extraordinario
ni uno solo puede desmentirme
cuando digo:
yo no he pedido a nadie
que se saque los ojos
para que el sol le lama
la cicatriz del llanto.

Es más,
a nadie he pedido todavía:
amamanta la mitad de tu sed
para que me regales
la mitad de tu agua.

Yo sencillamente he dicho:
No quiero que mi hermano
sufra hambre,
no quiero que le roben
su trabajo,
no quiero que sea muerto
en tierra extraña...

Y sin embargo,
hay gente enfurecida
dispuesta a romperme
la guitarra,
empeñada en disecar
mi voz,
sobre el madero oscuro
de una encrucijada,
resuelta a convertir
mis huesos
en harina amarga
y carcelaria...
Yo no los comprendo, amigo,
yo no pido nada extraordinario.

de Hugo Fernández Oviol,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.

viernes, 1 de mayo de 2026

1 de mayo en la prisión

1 de mayo en la prisión
   

de Alfonso Sastre,
en Balada de Carabanchel y otros poemas celulares, Ruedo Ibérico, 1976. 

martes, 21 de abril de 2026

Balada de Carabanchel - 5 - Lectura de un recorte y nota para un asesino

Balada de Carabanchel - 5 - Lectura de un recorte y nota para un asesino


de Alfonso Sastre,
en Balada de Carabanchel y otros poemas celulares, Ruedo Ibérico, 1976. 

domingo, 19 de abril de 2026

Miedo

Miedo

He visto caer
a mi lado
muchos camaradas,
he recogido
sus armas y sus cosas
y sin embargo
no he sentido
miedo...
Ha venido
la amada con sus hijos
a todos he besado;
todos han sido amables...
Pero no sé,
mi Beatriz,
no se lo digas a nadie,
ahora miro las rejas
y siento algo
que no sé precisamente
si se trata de miedo...

Cuartel San Carlos, 6 de noviembre de 1962

de José Vicente Abreu,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.

jueves, 9 de abril de 2026

Poemas de la cárcel - 29

Poemas de la cárcel - 29

Eslabón por eslabón, forjamos la cadena.
Luego, al descubrirla alrededor de nuestros cuellos,
nos espantamos.

de Bob Kaufman,
en https://barbaspoeticas.com/2013/11/19/tres-poemas-de-bob-kaufman/ (25/2/26).

domingo, 29 de marzo de 2026

Un muro

Un muro

En la orilla, cortada casi a pico
sobre el mar, hay un muro
de ladrillos ya viejos,
de cal oscurecida, desgastada.

Tendría el mar, entonces,
este mismo color, parecería
una inmensa pared hermosa y verde.

Contra este muro, colocados todos
de espaldas
un pañuelo
junto a 61,
en los ojos, y las manos
alzadas; o, quizá,
contra este muro, codo
de cara a los ladrillos y a la cal,
con las manos atadas...,
con codo, calculándolo a ojo,
deberían caber de cada vez
lo menos quince hombres...

A la altura en que estuvieron
aquellos corazones y cabezas,
todavía se ven,
grabados para siempre sobre el muro,
enjambres de disparos.

De Jesús López Pacheco,
en Entre los poetas míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.23, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

sábado, 28 de marzo de 2026

A Miguel Hernández y su canto encadenado

A Miguel Hernández y su canto encadenado
(fragmento)

Picotazos de cuervos rondando tus carnes
hasta el último rincón del alma.
Y tu canto roto
como una vasija de sal.
Continúa cantando
desde cada uno de sus pedazos.
Porque el canto es más fuerte
que el dolor que sepulta a los muertos.
El silencio es un país hondo y espeso
donde se guarda el canto a madurar
donde se guarda la melodiosa furia
del alumbramiento del próximo día.
Abro los bosques de mi pelo
para atrapar tu memoria,
tu voz que me traspasa todavía
en la reencarnación del caos,
en los barrancos grises de la soledad
donde te han cruzado la piel a latigazos.
Tu voz sitiada en la celda del pecho,
panal que invadieron los ofidios
deidad que escribe con mil brazos
la historia del hombre.
La siento oscilar en mis pendientes
con sus negras piedras
como los pozos del olvido.
La escucho llegar en el agua del sueño
donde tus peces vuelven a seducirme
hasta vaciarme la sed.
La escucho con la unción
con que se escucha la profecía
que asciende en una catedral de sal.
Donde tu palabra me invade
con su obsesión de altar y quemadura.
En el lento ascenso
del subsuelo de la palabra
hay un hilo de luz que abre los cerrojos
de los gabinetes secretos.
Porque el poema escrito en la humedad
de las catacumbas echa raíces.
Tu canto que tiene caballos de fuego
tironea de la noche con el miedo adentro.
Y la piel cielo gris de tus ojos
pétalos de seda y musgo
despeñaderos de bruma
donde un guitarra clama
hechicera y carnívora.
Acechándome.
Imposible regresar desde el humo de tus ojos,
desde la asfixia
donde eres una barca de aliento y desolación
/ donde tu palabra comenzó a no ser
y el rocío no pudo salvarte del deseo.
¡Dios! La sirena de un barco sin timonel
viene a buscarte.
Y subes por las tinieblas del mundo
con tu destello vivo
de abrir hogueras en el alma.
Ritual de la luz
invadiendo las pieles de la noche
los túneles del cuerpo,
las raíces que crecen atándote los pies.
Cuerdas que tironean de la música
que cae sobre tu música
urdiendo melodías de soles
que surgen de tu hoguera
con sus agujas amarillas.
Uñas en las fisuras del corazón,
alacranes hurgando
en los páramos de la locura
en la feria de rostros
que no dejan de estallar en el acecho.
Suenan y resuenan tus versos en mi canto
cuando tu ausencia golpea
en sus concavidades
y otra poesía renace húmeda y sensual
para atraparme.
Ando desnuda y blanca
por las notas de tu voz,
huyendo hasta el fondo de tu herida
por donde vuelves a entrar.
Obstinadamente.
Y otra vez tus lágrimas de nieve
sobre el teclado rojo
de un piano con olor a madera
y desolación.
En el río del verso
recojo las piedras de tu canto.
Una a una queman mis manos
con el fulgor de tu vocación empecinada,
con la brasa del verbo
que brama en el pecho.
En el copón de tus manos
me das de beber pepitas de poesía.
En las puertas clausuradas
de tu exilio donde todas mis voces
continúan reclamándote.

de Elena Cabrejas,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.30, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

jueves, 26 de marzo de 2026

El pabellón era un largo corredor con doce calabozos...

El pabellón era un largo corredor con doce calabozos...
Al fondo, el baño
(¡Un solo baño y 24 prisioneros!)

¡Siempre estaba ocupado!
El calor era una rata mordiendo la carne de los hombres.
El mal olor subía como una caravana.

Alguien, de pronto, se ponía a llorar.
Otro soltaba una blasfemia.
Aquel, simplemente, cantaba.

Había veces, como esta,
en que el pabellón era un archipiélago:
Cada quien se envolvía en su desesperanza.

El mal humor surgía.
La palabra era entonces perfil de cuchillada
y un puñal de odio antiguo se asomaba a las manos.
Entonces el viejo campesino sacaba su guitarra.
El mar enviaba peces.
El viento era un pañuelo colgado en la ventana.
La lluvia era una niña desnuda por el campo.
La noche silenciosa traía hierbabuena
y el río era un muchacho repartiendo naranjas.

de Hugo Fernández Oviol,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.

viernes, 20 de marzo de 2026

Nadie critique, nadie diga nada

Nadie critique, nadie diga nada

Nadie critique,
nadie diga nada,
si yo escribo a esta hora,
en este calabozo
mis poemas...
Aún el guardia
no ha dicho que no escriba
como una mariposa,
como una brasa
que ha seguido
encendida
en una gota de agua...
Nadie critique,
nadie diga nada;
aún el guardia
no ha dicho con sus armas:
“Prohibido escribir
después de cierta hora...”
Nadie critique,
yo le escribo a mi amada...

Cuartel San Carlos, 5 de noviembre de 1962

de José Vicente Abreu,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Balada de Carabanchel - 3 - Nota a Santiago Carrillo

Balada de Carabanchel - 3 - Nota a Santiago Carrillo


de Alfonso Sastre,
en Balada de Carabanchel y otros poemas celulares, Ruedo Ibérico, 1976.

domingo, 22 de febrero de 2026

Homenaje a Machado

Homenaje a Machado
   

de Alfonso Sastre,
en Balada de Carabanchel y otros poemas celulares, Ruedo Ibérico, 1976. 

lunes, 16 de febrero de 2026

Balada de Carabanchel - 1

Balada de Carabanchel - 1 

de Alfonso Sastre,
en Balada de Carabanchel y otros poemas celulares, Ruedo Ibérico, 1976.


lunes, 19 de enero de 2026

viernes, 16 de enero de 2026

Sobre aprender a diseccionar fetos de cerdo

Sobre aprender a diseccionar fetos de cerdo

Quiero de vuelta mis mecedoras,

los atardeceres solipsistas,

y sonidos de la selva costera que son tercetos de cigarras y pentámetros de las patas peludas de las cucarachas.

He donado biblias a tiendas de segunda mano

(las aplasté en bolsas de basura de plástico con una lámpara de sal ácida del Himalaya;

las biblias postbautismales, las que saqué de las esquinas de las manos carnosas de los fanáticos, las simplificadas, fáciles de leer, parasitarias):

Recuerdo más el olor a goma resbaladiza de las ilustraciones brillantes de los libros de texto de biología; me quemaban los pelos

dentro de la nariz,

y la sal y la tinta que se me pegaron en las palmas.

Bajo los recortes de luna a las dos cuarenta y cinco de la madrugada, estudio y repito.

Ribosoma

  endoplasmático—

  ácido láctico

  estambre

en el IHOP de la esquina de Powers y Stetson Hills—

repetí y garabateé hasta que se abrió camino y se estancó en un lugar que ya no puedo señalar, tal vez

mi intestino—

tal vez ahí, entre mi páncreas y mi intestino grueso, está el insignificante arroyo de mi alma.

Es la regla con la que ahora reduzco todas las cosas; de bordes duros y astillados por el conocimiento que

solía sentarse, un paño sobre la frente febril.

¿Puedo dejarlos a ambos en paz? Esta fe voluble y esta ciencia universitaria que me abuchea desde el fondo del aula

ahora no puedo creer que la Biblia, el Corán y el Bhagavad Gita me deslicen el pelo largo detrás de la oreja como solía hacerlo mamá y exhalen por la boca «hagan espacio para la maravilla».

Todo mi entendimiento se desliza por la barbilla hasta el pecho y se resume en:

La vida es simplemente

el óvulo y el espermatozoide

y dónde se encuentran

y con qué frecuencia y qué tan bien

y todo muere allí.

La versión del texto aparece oficialmente en:
El sitio de la Academy of American Poets (“poets.org”-https://poets.org/2020-on-learning-to-dissect-fetal-pigs), donde figura el poema “On Learning to Dissect Fetal Pigs” como el ganador del premio del año 2020.

de Renée Nicole Good,
en https://elniniorizoma.wordpress.com/2026/01/08/renee-nicole-good-1989-2026-on-learning-to-dissect-fetal-pigs/ (9/1/26).
Traducción: Julián Axat

lunes, 12 de enero de 2026

El sistema /1

El sistema /1

Los funcionarios no funcionan.
Los políticos hablan pero no dicen.
Los votantes votan pero no eligen.
Los medios de información desinforman.
Los centros de enseñanza enseñan a ignorar.
Los jueces condenan a las victimas.
Los militares están en guerra contra sus compatriotas.
Los policías no combaten los crímenes, porque están ocupados en cometerlos.
Las bancarrotas se socializan, las ganancias se privatizan.
Es más libre el dinero que la gente.
La gente está al servicio de las cosas.

de Eduardo Galeano,
en El libro de los abrazos, Siglo XXI Editores, 1989.

jueves, 18 de diciembre de 2025

La mentira se siente a través de los poros...

La mentira se siente a través de los poros,
Llega hasta nosotros con su mensaje y choca
Contra todo y se rompe a la vista del mundo
Desnuda ante los hombres y en manos de la burla.

Así mintieron Ellos, como todo un proyecto,
Como una invocación a un Dios de carnaval;
Montaron su escenario de grandeza y poder
Y ahora son masticados por el hambre del pueblo.

Así mintieron porque sus sillones estaban
Construidos al margen de la única verdad
Y sus zapatos eran de importación sangrienta
Y sus vestidos eran un robo muy antiguo.

Así fue que tomaron la mentira de pólvora
Y salieron callando realidades a tiros
Pero la verdad viene con letras infinitas,
Mucho más que tres A que son tres esqueletos.

de Daniel Favero (detenido-desaparecido el 25 de junio de 1977),
en Poesía y Militancia, EDULP, 2020.

viernes, 12 de diciembre de 2025

LAS PUERTAS

LAS PUERTAS

Vienen a mi mente tantas puertas,
las de mi casa de infancia, siempre sin llave
las de mi escuela, abiertas, limpias,
las de la sala de partos, fuertes, suaves, de vaivén

y de repente, las de las comisarías los cuarteles y la iglesia
cerrándose con fuerza en nuestras propias caras
sabiendo que allí detrás seguro estaban nuestros hijos.

Cuántas puertas cuánta vida
cuánta muerte detrás de ellas.

Por eso lo más lindo es la Plaza
porque no tiene puerta.
Por eso allí todo es más claro.

de Hebe de Bonafini,
en Nacer Crear Parir - Color y poesía en las manos de las Madres, Ediciones Madres de Plaza de Mayo, 2014.

viernes, 5 de diciembre de 2025

Generaciones y mudanzas

Generaciones y mudanzas

-Yo no lo viviré- dijo mi padre.
Fue acaso el año del traslado, cuando
muchos objetos fueron condenados.
Se descubrió, de pronto,
que habían muerto hacía mucho tiempo.

-Sólo son cachivaches- sentenció
mi madre en el momento de salir.
Pues bien: nos fuimos a la nueva casa,
ahora lo sé, dejando la esperanza
entre los cachivaches olvidada.

Porque, quizá un año después, o menos:
-Yo no lo viviré- dijo mi padre.
Estos (el ademán hacia sus hijos,
hacia mí, que escuchaba,
no sé por qué, como un espía) son
los que lo vivirán».

Ya no recuerdo
más, ni siquiera a quién se lo decía.
Debía yo tener entonces, fíjate,
yo había hecho el ingreso hacía poco,
debía yo tener, pues, once años,
o así, y hoy tengo treinta y cinco, fíjate.

Ya tengo hijos yo también, ya puedo
recordar dos mudanzas en la historia
de mi propia familia.
Ya algunos muebles
han muerto en nuestra casa.

Te aseguro que siempre lo primero
que empaquetaba era la esperanza:
antes que mis papeles y mis libros,
antes que todo, la esperanza era
lo primero, primero que salía
hacia la nueva casa.

Y ayer, no obstante, un día negro -¿dónde
la habría metido? A veces
uno no encuentra lo mejor guardado-,
ayer, charlando con amigos, dije:
-Yo no lo viviré.
Estos (el ademan hacia mis hijos...)
son...

Me corté.
Me eché a reír de pena
y de recuerdo: la postguerra larga,
los años y viajes de mis padres,
sus traslados de pueblos y ciudades,
sus mudanzas de casas...
Y me entró
un miedo horrible a mi tercer mudanza.

De Jesús López Pacheco,
en Entre los poetas míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.23, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

domingo, 23 de noviembre de 2025

De abajo no es lo mismo, no son los mismos ojos...

De abajo no es lo mismo, no son los mismos ojos
Ni las mismas palabras. Aquí la realidad
Es incómoda, grave, pero se expresa a gritos.
Mientras nosotros vamos… vamos como puñales.

Pero Ellos televisan verdades de otros mundos:
Navidades de lujo, niños rubios jugando,
Neveras, superman, sabios terratenientes
Y agentes de la CIA mucho más elegantes.

De abajo no es lo mismo… fueron muchos los nuestros
Que en la pequeña mesa de navidad callaron
Y un silencioso acuerdo entre valor y lágrimas
Y manos victoriosas izaron cada nombre.

Pero Ellos continúan escribiendo novelas
En los diarios, compinches de todos los desastres,
Y mientras sus negocios crecen sobre las tumbas
Alzan todos sus copas y brindan “¡por la paz!”.

de Daniel Favero (detenido-desaparecido el 25 de junio de 1977),
en Poesía y Militancia, EDULP, 2020.