Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a lxs lectorxs/militantes a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autorxs para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.
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miércoles, 8 de julio de 2026

NACER

NACER

Nacer, amanecer, crecer
Ver, amar, abrazar
Acariciar, proteger
Ayudar, besar
Tocar, caminar
Avanzar, latir
Sonar, apretar
Fundir, acompañar.

Cortar el cordón
Dejar suelto
Mirar crecer
Sentir dolor ver alejarse
Ver acercarse
Volver a fundirse
En abrazo maternal.

de Hebe de Bonafini,
en Nacer Crear Parir - Color y poesía en las manos de las Madres, Ediciones Madres de Plaza de Mayo, 2014.

lunes, 6 de julio de 2026

AUTOBIOGRAFIA

AUTOBIOGRAFIA

Nací en 1902
no he vuelto nunca a mi ciudad natal
no me gustan los retornos
a los tres años en Alepo era nieto de bajá
a los diecinueve estudiante en la universidad comunista de Moscú
a los cuarenta y nueve otra vez en Moscú invitado por el Comité Central
y desde los catorce años soy poeta

hay hombres que conocen las diferentes clases de hierbas; otros, de peces;
yo, de separaciones
hay hombres que se saben de memoria el nombre de cada estrella;
yo, de nostalgias

he dormido en las cárceles y en los grandes hoteles
he conocido el hambre y también la huelga de hambre y no hay plato
que no haya probado
a los treinta años quisieron ahorcarme
a los cuarenta y ocho quisieron concederme el Premio mundial de la Paz
y me lo concedieron
a los treinta y seis durante medio año sólo pude recorrer cuatro metros
cuadrados de hormigón
a los cincuenta y nueve volé desde Praga a La Habana
en dieciocho horas

no conocí a Lenin pero hice la guardia de honor junto a su féretro en 1924

en 1961 el mausoleo que visito son sus libros

han intentado alejarme de mi partido
pero han fracasado
tampoco he sido aplastado por los ídolos caídos
en 1951 viajé por mar hacia la muerte con un joven camarada
en 1952 con el corazón cascado esperé la muerte durante cuatro meses

estuve locamente celoso de las mujeres a las que amé
no envidié a nadie ni siquiera a Charlot
engañé a mis mujeres
pero nunca hablé mal de mis amigos a sus espaldas

he bebido pero no soy un borracho
tuve la suerte de ganarme siempre el pan con el sudor de mi frente

si mentí fue porque sentí vergüenza ajena
por piedad
pero también he mentido porque sí

he montado en tren en avión y en coche
la mayoría no puede hacerlo
he ido a la ópera
la mayoría no puede ir y ni siquiera sabe que existe
sin embargo desde 1921 no voy a muchos de los sitios
donde va la mayoría la mezquita la iglesia la sinagoga
el templo el curandero
pero a veces me gusta que me lean los posos de café

se me ha publicado en treinta o cuarenta lenguas
pero estoy prohibido en Turquía en mi propia lengua

hasta ahora no he tenido cáncer
tampoco es obligatorio
nunca seré primer ministro o algo parecido
tampoco me gustaría serlo
nunca he ido a la guerra
no he descendido a los refugios en medio de la noche
no he recorrido los caminos del exilio bajo el vuelo rasante de los aviones

pero me he enamorado ya cerca de los sesenta
camaradas en pocas palabras
hoy en Berlín aunque muerto de nostalgia
puedo decir que he vivido como un hombre
pero los años que me quedan por vivir
y las cosas que puedan sucederme
¿quién lo sabe?

Esta autobiografía fue escrita en Berlín Oriental el 11 de setiembre de 1961

de Nazim Hikmet,
en https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Diario/06_05_14.html .

sábado, 4 de julio de 2026

PALABRAS DEL CAMINANTE LOCO

PALABRAS DEL CAMINANTE LOCO

Dijo el Caminante:
—Un verso un Poema, es un minuto,
pero ya ves:
un verso es el minuto
que nos salva del mes.

Ahora bien, lo mejor sería
no escribir ni pensar,
sino poner un siglo en una obra buena
y no preocuparse más.
Patria, Amor, lo que quieran;
hacer por eso algo sin mentira,
sin palabra, sin adorno, sin ritmo,
pero, que adentro se le escuche latir.
Un gesto, un grito, un beso:
hacer eso
sin escribir nada,
ése sería el poema mejor,
y si hubiera dolor adentro,
hacer un llanto solo, sin tocar el dolor.
Pero ¿cómo haríamos un llanto
sin que se nos viera llorar?
¡Ah! ¡That is the question!
¡hacerse agua la boca y tragar sal!
Los ojos y el mar se comprenden:
son los únicos que hacen sal
sin generación espontánea
y sin química y sin llorar…
(¡Perdón, la Muerte también
tiene su salsa peculiar!)

No caigamos en confesiones,
que no estaríamos bien;
lo hermoso o lo espantoso
son golpes de luz
–lo verdaderamente estúpido
es el sentido común–.
Yo te quiero, Novia,
y te voy a querer todavía,
no entremos en confesiones
porque todo se acabaría.
No comentemos. Sería
cuento de nunca acabar;
usemos la flor exótica
y dejémonos comentar.

No hagamos versos:
sugestiónate un poco
y supón que esta hoja
está en blanco y no dice nada,
pero acuérdate de mis ojos,
y escribe tú sobre la página.
Nadie sabe lo que quiero,
pero quiero demasiado
y no sé quién me va a quitar
este inconveniente del costado.

Ni en mí mismo me sostengo
ni en ti… ¿cómo podría
si esto es como lirio de agua
y las raíces no se fijan?
¡Ay, cristales de la mañana,
cómo se me agarra la envidia
a esa mariposa rayada
que tiene una esperanza de un día!

¡Cuánto tiempo hace,
Señor, que espero,
hacer el poema
sin freno,
con todo mi dolor y toda mi rabia
y toda mi alegría
y decir esa palabra
que lo mejor que tiene es no decirla
esa palabra maravillosa,
tremenda, radiante, dulce, caníbal,
esa palabra insoportable
que no haya que hablarla para que se diga!

¡Ah, Señor de los cielos!,
en vez de entrar al Cielo
con una bata blanca y una rama de lirios,
qué bueno sería
morirse de pronto, llegar a los cielos
con un cigarrillo en los labios,
pero dejando al labio que cante
y abrir la puerta y decir: —¡Buenos días,
Señor Dios!– ¡y seguir adelante!

Tienes tu huerto,
tu paraíso de poetas.
¡Bendita seas en él! ¡El verso
te inciense, te mirre y te dore,
siempre que seas!
Nunca me enseñaste tu huerto.
Nunca me dijiste: —¡Pasa,
aquí hay flores, yo tengo un huerto!–
Ni te he probado de tus frutas
ni te he escuchado tus jilgueros.
Déjame pasar a tu lado
y sigue hermética. Déjame
con mi papel de caminante,
que yo te diré: —¡Buenos días,
Señora Diosa!… –y seguiré adelante…

Dijo el loco… y siguió la marcha
por un camino sin caminante…

de Andrés Eloy Blanco,
en Poesía, Fundación Biblioteca Ayacucho, 2006.

miércoles, 1 de julio de 2026

Carta a mi hijo Juan en octubre

Carta a mi hijo Juan en octubre
   
   

de Alfonso Sastre,
en Balada de Carabanchel y otros poemas celulares, Ruedo Ibérico, 1976. 

martes, 30 de junio de 2026

Dibujo

Dibujo

La forma que surge
del papel en blanco:
un hombre de ojos melancólicos,
un mapa del desastre de los días,
la crónica negra del olvido,
el grito perenne de angustia,
el pavor ante lo inevitable ignoto,
la sombra de tu sombra,
el revés de tu historia,
la verdad desnuda,
pero también la mano que se mueve
segura en el espacio.

de Nicolás Suescún,
en Jamás tantos muertos, Universidad Externado de Colombia, 2008.

miércoles, 24 de junio de 2026

Este sitio de angustia

Este sitio de angustia

Uno quisiera siempre tener su mano amiga,
su buen pan compañero, su dulce café,
su amigo inseparable para cada momento.
Quisiera no encontrar un solo fruto amargo,
una casa sangrando, un niño abandonado,
un anciano caído debajo del fracaso.

Pero a veces los días se ponen grises,
nos miran con miradas enemigas
y se ríen de nosotros,
se burlan de nosotros;
nos enseñan cadáveres de jornaleros tristes,
de muchachas vencidas, de niños sin tintero.
Se mira uno las uñas, como haciéndose viejo
encoge las rodillas para no perecer
y nada, nada bueno agita las campanas,
nada bueno florece en los hombros del mundo.

Entonces es que uno llama al apio y le dice,
llama al rábano amargo y le dice también
que esta corteza de hombre debe de ser un castigo,
un paisaje maldito donde el nombre no quiere,
no soporta vivir porque le sorben sangre,
porque le chupan sangre hasta dejarlo ciego.

Es entonces que uno -cuando mira los puentes
y los halla cerrados, cuando toca los frutos
y los halla podridos, cuando mira hacia el cielo
y lo encuentra colérico y cuajado de muerte—
es entonces, repito, que la piel no nos sirve,
el alma nos maltrata como un colchón de agujas
y maldecimos este cascarón fracasado,
estos ojos de hombre y estos zapatos de hombre.

de Jorge Debravo,
en Nosotros los hombres, Editorial Costa Rica, 2013.

lunes, 22 de junio de 2026

Prohibido ser un hombre digno

Prohibido ser un hombre digno

Mis hijos
me dijeron ayer,
tomándome de las manos:
que me fuera con ellos
¡que me fuera con ellos a la casa!
La casa es preciosa
–insistieron–
es preciosa la casa:
hay un árbol muy grande
y cuando llueve
en el patio
jugamos en un pozo.
Para halagarme,
hijos míos,
para halagarme
no me digan nada...
Miren a la madre:
Comprendan,
hijos míos,
en Venezuela
hay mucho petróleo
y está prohibido
ser un hombre digno,
asomarse a la calle
como el fuego
y ser,
al mismo tiempo,
¡Padre!

Cuartel San Carlos, 3 de diciembre de 1962

de José Vicente Abreu,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.

miércoles, 17 de junio de 2026

PIENSO QUE EN ESTE MOMENTO

PIENSO QUE EN ESTE MOMENTO

Pienso que en este momento
tal vez nadie en el universo piensa en mí,
que sólo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.

Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.

Tal vez sea por eso
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo.

de Roberto Juarroz,
en Los mejores poemas de la poesía argentina, Corregidor, 1977.


lunes, 15 de junio de 2026

UNA ROSA CHINA

UNA ROSA CHINA

Una rosa china,
africana.
Desde que la planté,
me dio muchísimo trabajo.
Estaba siempre raquítica,
no florecía.
Como bracitos abiertos,
las ramas de abrían pero
no prosperaban.
Yo estaba enamorada
de esa planta.
Quería salvarla:
puse mejoradores, tierra nueva
pero nada.
Un día le hablé:
tengo que sacarte.
Te llevaré al otro lado del jardín.
Un pequeño pimpollo anaranjado,
de corazón marrón
fue su respuesta.
Brotó en su lugar,
hermoso.

de María del Carmen Berrocal,
en Nacer Crear Parir - Color y poesía en las manos de las Madres, Ediciones Madres de Plaza de Mayo, 2014.

martes, 9 de junio de 2026

CANCIÓN ELEMENTAL

CANCIÓN ELEMENTAL

Quiero mi voz más limpia y más segura
para cantar esta mujer que siento,
mujer bandera, con la voz del viento,
alzando entre los ángeles su altura.

Esta mujer que es fruto y es semilla,
que es jugo en la raíz, penumbra y faro.
para poder decir su nombre clro,
levanto la palabra maravilla.

Miradla como está, leve y hermosa,
seda en la piel y trigo en el cabello
y en los ojos oscuros el destello
por el que bautizamos la rosa.

Cuando la risa por su voz asoma
venida de los cielos más lejanos
es como si aleteara entre sus manos,
prisionera y alegre, una paloma.

Y si suelta su voz como campana,
ardiendo su fervor, ajena al llanto,
es como si escucháramos un canto
en el aire frutal de la mañana.

Ahí está manteniendo su penuria,
su dura lucha sobre la ancha tierra,
porque la patria es su primera guerra,
la patria es su ternura y es su furia.

Por eso la queremos. A su sombra
esta limpia Argentina va creciendo
y de sus cuatro rumbos resurgiendo
el clamor que la exalta y que la nombra.

Nosotros, los muchachos, la queremos.
nos dio la fe, nos adornó el paisaje,
nos encendió la sangre de coraje.
Nosotros, los muchachos, la queremos.

Quererla es creer en Dios y amar los vastos
cielos y sus estrellas musicales;
en Dios, que está en las viejas catedrales
y en la graciosa curva de los pastos.

Y nos basta mirarla. Todo en ella
es un canto a la patria preferida.
Está tan linda, pálida y erguida
1ue se enciende la fe como una estrella.

Y si alguna ansiedad nos desazona
nos basta su recuerdo, su mirada,
para llenar de sangre renovada
el corazón que se descorazona.

Del Norte al Sur, del Este hacia el Oeste,
proclamo esta verdad a mis hermanos:
EVA PERON nos puso entre las manos
una Patria más blanca y más celeste. 

de José María Fernández Unsaín,
en Poetas depuestos / Antología de poetas peronistas de la primera hora, Editorial Punto de Encuentro, 2011.

miércoles, 3 de junio de 2026

Al partir, me quedan cosas que acabar...

Al partir, me quedan cosas que acabar,
al partir.
Salvé la gacela de la mano del cazador,
pero siguió desvanecida, sin recobrar el sentido.
Cogí la naranja de la rama,
pero no pude despojarla de su corteza.
Me reuní con las estrellas,
pero no pude contarlas.
Saqué agua del pozo,
pero no pude servirla en los vasos.
Coloqué las rosas en la bandeja,
pero no pude tallar las tazas de piedra.
No sacié mis amores.
Al partir, me quedan cosas que acabar,
al partir.

Junio de 1959

de Nazim Hikmet,
en https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Diario/06_05_14.html .

domingo, 31 de mayo de 2026

Luche y vuelve

Luche y vuelve

No sabés prima
después de tanto
alta juntada
se armó en la plaza
estaba el barrio entero
en la estatua donde te tropezaste
cuando cumpliste ocho.

Después de tantos días
y tantas noches
de sequía en la piel
gargantas agrietadas
ojos de arena

volvimos.

¡Y no sabés qué diferentes!
Si me hubieses visto llorando
diciéndole lo que sentía
a la wacha que me gusta
porque entendí
que mi corazón
es igual de sensible
que el suyo.

No sabés prima
cómo me latía el corazón
cómo me conducía la alegría
no sabés cómo nos reímos
cuando empezó a llover
y cantamos y bailamos
como pájaros enardecidos
después de la tormenta.

¡Te juro que está todo distinto!
Los comedores ya no rebalsan
las madres dejan de llorar
de a poco
los pibes del fondo
consiguieron laburo
ayer a la noche
soñé que volvías
y nos tomábamos una birra
cantando los temas de siempre.

De a poquito
se van respirando
otros aires
cómo quisiera
poder abrazarte
yo creo prima
que vale la pena el intento
quizá volvamos a tropezar

pero nunca
les concederemos
el gusto
de volvernos fríos
indiferentes
insensibles
de piedra
como ellos
que se parecen
a la estatua
con la que tropezaste*
aquella vez

Te juro prima
que si volvés
esta vez
no hay cemento
ni desgracia
que nos detenga.

de Nina Ferrari/Luca Andrea,
en Sustancia (Nina Ferrari), Editorial Sudestada, 2020.

lunes, 25 de mayo de 2026

Poemas de la cárcel - 1

Poemas de la cárcel - 1

Estoy sentado en una celda con vista hacia malignas paralelas
esperando que el trueno me astille en mil pedazos.
No es suficiente estar enjaulado con uno mismo;
quiero sentarme frente a cada prisionero en cada agujero.
Las puertas se deslizan y golpean. Cada portazo una conclusión, ¡bang!
El yonqui desapareció en un ruido rojo; se drogaba para sacarse un infierno.
El fragante borracho se enorgullece porque no fuma,
huellas de dedos sobre negras lápidas de tinta,
ruidos de angustia filtrándose a través de paredes de acero, rompiéndose,
alcanzan mi dolor. Me hago parte de alguien más para siempre.
El acento salvaje de los criminales me resulta más dulce que el zumbido de los policías,
ocupados en clausurar las escotillas de estas almas; carga
destinada a puentes de acusaciones, muelles de culpas.
¿Qué comen los policías, viejo Sócrates, aún prisionero?

de Bob Kaufman,
en https://barbaspoeticas.com/2013/11/19/tres-poemas-de-bob-kaufman/ (25/2/26).

sábado, 23 de mayo de 2026

Yo repito

Yo repito

Yo repito,
hasta gastar
los dientes
y la lengua,
lo que han dicho
mis hermanos de otro tiempo,
todos los desdichados
de la tierra:
Ve,
el fuego arderá
por todos los costados
y empezará
como una lengua ardiente
por las cortinas y las alfombras
de todos los injustos
que han medido
al pobre,
al inocente
con su vara...
Yo no digo nada
nuevo,
no invento nada,
lo han dicho ya
todos los desdichados
de la tierra.

Cuartel San Carlos, 20 de noviembre de 1962

de José Vicente Abreu,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.

domingo, 17 de mayo de 2026

Nosotros los hombres

Nosotros los hombres

Vengo a buscarte, hermano, porque traigo el poema,
que es traer el mundo a las espaldas.
Soy como un perro que ruge a solas, ladra
a las fieras del odio y de la angustia,
echa a rodar la vida en mitad de la noche.

Traigo sueños, tristezas, alegrías, mansedumbres,
democracias quebradas como cántaros,
religiones mohosas hasta el alma,
rebeliones en germen echando lenguas de humo,
árboles que no tienen
suficientes resinas amorosas.

Estamos sin amor, hermano mío,
y esto es como estar ciegos en mitad de la tierra.

Traigo muertes para asustar a todos
los que juegan con muertes.
Vidas para alegrar a los mansos y tiernos,
esperanzas y uvas para los dolorosos.

Pero traigo ante todo
un deseo violento de abrazar,
atronador y grande
como tormenta oceánica.

Quiero hacer con los brazos
un solo brazo dulce
que rodee la tierra.

Yo deseo que todo, que la vida sea nuestra
como el agua y el viento.
Que nadie tenga nunca más patria que el vecino.
Que nadie diga más la finca mía, el barco...,
sino la finca nuestra, de Nosotros los Hombres.

de Jorge Debravo,
en Nosotros los hombres, Editorial Costa Rica, 2013.

viernes, 15 de mayo de 2026

INFORMALIDAD

INFORMALIDAD

Yo no tengo noción del tiempo.
Mi corazón es un reloj
que de meditar las horas
se atrasó.

Cada minuto lo cavila,
cada segundo lo contempla
y con esa noción del tiempo
a ninguna parte se llega.

Yo siempre llego a todas partes
una hora después
o una hora antes,
porque mi corazón, por momentos,
se detiene, para escucharse.

Yo no tengo noción del tiempo,
por eso pienso muchas veces
que cuando muera, moriré
después del día de mi muerte.

1924
de Andrés Eloy Blanco,
en Poesía, Fundación Biblioteca Ayacucho, 2006.

miércoles, 13 de mayo de 2026

Era una escuadra desperdigada

Era una escuadra desperdigada

Nadie quería cruzar aquel campo quemado.
(Las cenizas plateadas y algún destello rojo
                                    de las últimas brasas).
Te tiraste de primero y tu cuerpo se miraba oscuro
                            contra lo blanco.
Escondidos en el monte los demás esperábamos verte
                            alcanzar la orilla
para irnos cruzando.

Como en cámara lenta lo recuerdo:
el terreno inclinado, resbaloso, caliente
la mano agarrada al fusil
                                el olor a quemado.
El ruido de las hélices
de vez en cuando, ráfagas.
Tus botas se enterraban en lo blando
y levantabas un vaho blanquecino
                        a cada paso.
(Debe haber sido un tiempo
                            que se nos hizo largo)
Todos los compañeros, Dionisio, te mirábamos
nuestros pechos latiendo inútilmente
                                    bajo la luna llena.

de Daisy Zamora,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.90, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2014.

viernes, 1 de mayo de 2026

1 de mayo en la prisión

1 de mayo en la prisión
   

de Alfonso Sastre,
en Balada de Carabanchel y otros poemas celulares, Ruedo Ibérico, 1976. 

lunes, 27 de abril de 2026

Una canción

 Una canción

(o Pueblo de España ponte a cantar)

Una canción,
una canción,
llena las calles
de la ciudad.

Canta el martillo,
canta el motor,
ya canta el brazo
trabajador

Las herramientas
tienen cantar.
Lo canta el hombre
al trabajar.

Todas las manos
se van a alzar,
un solo puño
las unirá.

 ¡Pueblo de España
ponte a cantar!
¡Pueblo que canta
no morirá!

De Jesús López Pacheco,
en Entre los poetas míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.23, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

miércoles, 15 de abril de 2026

Arte poética

Arte poética

Junto a cada dolor la poesía:
la certeza más honda. Contra todo
lo que humille o lesione de algún modo
al ser humano en su terrestre vía.

Contra el odio que mana noche y día
la verdad de la muerte sin apodo
y el fulgor de la sangre sobre el lodo
traspasado de oscura rebeldía.

Contra la sed y el hambre milenaria
contra el coro que canta en la espesura
al compás de la música honoraria.

La poesía, larga quemadura,
pávida voz, diadema planetaria,
hecha toda de cólera y ternura.

de Dionisio Aymará,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.