Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a lxs lectorxs/militantes a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autorxs para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.
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jueves, 13 de agosto de 2026

TUS MANOS Y LA MENTIRA

TUS MANOS Y LA MENTIRA

Graves como las piedras,
Tristes como canciones de presidio,
Pesadas y macizas como bestias de carga,
Tus manos se parecen
al rostro endurecido
de los niños hambrientos.

Ágiles, laboriosas como abejas,
Pródigas como ubres desbordantes de leche,
Intrépidas lo mismo que la naturaleza,
Bajo su dura piel, tus manos guardan
la amistad y el afecto.

No está nuestro planeta sostenido
por los cuernos de un buey:
Tus manos lo sostienen...

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Los mantienen a fuerza de mentiras,
Siendo que andan hambrientos,
Faltos de carne y pan,
Y dejan este mundo, al que cargan de frutos,
Sin poder verlos en la mesa propia
ni siquiera una vez.

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Sobre todo los de Asia, los de África,
del medio Oriente, del Cercano Oriente,
los de las tantas islas del Pacífico
y los de mi país,
es decir, mucho más del setenta por ciento
de los hombres del mundo:
Están adormecidos, están viejos,
Siendo listos y jóvenes como lo son sus manos...

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Ustedes, mis hermanos de América o Europa,
Tan alertas y audaces,
A quienes, sin embargo, los aturden
lo mismo que a sus manos,
Y les mienten,
y los hacen marchar...

¡Qué hombres, nuestros hombres!
Si mienten las antenas de las radios,
Si mienten las enormes rotativas,
Si miente el libro y mienten los afiches,
Si mienten los anuncios de los diarios,
Si mienten las desnudas piernas de las muchachas
en el teatro y en el cine,
Si hasta mienten las canciones de cuna,
Si miente el sueño, si el pecado miente,
Si miente el violinista de la boite,
Si miente el plenilunio
en las noches sin ninguna esperanza,
Si mienten la palabra,
el color y la voz,
Si miente el que te explota,
el que explota tus manos,
Si todo el mundo y todas, todas las cosas mienten,
a excepción de tus manos,
Es para que tus manos siempre sean
dóciles como arcilla,
ciegas como la noche,
idiotas como el perro del pastor,
Y para que jamás se subleven tus manos

Y para que no acabe jamás tanta injusticia
-Ideal del traficante-
Sobre este mundo nuestro,
este mundo mortal
Donde poder vivir
sería lo mejor.

de Nazim Hikmet,
en https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Diario/06_05_14.html .
Versión de Fernando García Burillo

miércoles, 29 de julio de 2026

Lamento de un terrateniente

Lamento de un terrateniente

Misión cumplida,
invertido todo en finca raíz,
reposo sobre la tierra,
inversión segura,
metros y metros, todos cuadrados,
casa al borde del mar,
apartamento en Nueva York,
pisito en París,
chalet campestre al pie del páramo,
allí es más hondo el amor a la tierra
aunque sople demasiado el viento,
aunque inunde mis rosados pulmones,
aunque tiemblen mis blancas rodillas
y los frailejones canten canciones destempladas.

Es una falsa aurora,
la sonrisa morosa en el espejo,
minipoblación flotando en nubes de perfume,
población sobrante:
los ricos somos cada vez menos,
ni sombra de una masa,
una logia tal vez,
una secta secreta.
Y si alguien pide justicia
yo no lo oigo,
nada me apasiona,
enterrado en la tierra
¿qué puedo ver?
¿qué puedo oír?
¿qué puedo hacer?
¿qué puedo querer, fuera de tierra?
¿y será por eso que me dejo
llevar por la constelación mística?

¡Ah, sí, sólo los místicos me llenan
a mí, que vivo sin vivir en mí,
encerrado entre muros,
hundido en el concreto,
metido en los ladrillos,
encementado!
Y también el campo de golf
cavando mi tumba
unos milímetros cada día
mientras se elevan las paredes
que me encierran.

¿Será por eso este sudor frío que me invade,
este agradable malestar que me corroe,
estas nubes de perfume que me embriagan,
esta tendencia insoslayable,
plutónica y tectónica?

O será este espejo que me engaña
en el nunca jamás podré verme
como me ví un vez, así enterrado
como estoy, muy profundo en la tierra,
muy cerca de su candente corazón,
allí donde no llega la paloma
con su ramo de oliva.

de Nicolás Suescún,
en Jamás tantos muertos, Universidad Externado de Colombia, 2008.

sábado, 25 de julio de 2026

Esta hora nueva

Esta hora nueva

Hoy no es día de sentarse de espaldas a la vida,
con las manos en cruz y un jesucristo amargo en las rodillas.

Hoy no es día de enclaustrarse en conventos mohosos
ni de cantar canciones de novia abandonada.

Hoy no es día de ponerse a sumar amoríos
y a inventariar los sueños y las tristezas viejas.

Hoy es día de correr, con los brazos en alto,
a trabajar la tierra más feraz y más ancha
y sembrar las semillas de la vida.

Hoy es día de hacer campo para cada muchacho,
para cada muchacha,
para cada hombre joven, sudoroso.

Hoy es día de aserrar millones de cadenas
y día de buscar panes para nutrir hambrientos.

Que los templos se caigan a solas aplastados
por su propia vejez y su fiel condición
de plantas anticuadas.

Que el sacerdote hable, predique en media tierra,
luche al lado del joven, del anciano y del niño.

Hoy es día de arar con arado de fuego
las eras del amor y el entusiasmo.

Hoy es día de arrancar las plantas amargadas,
de arrojarlas al fuego y de aventarlas.

Hoy es día de correr como animales dulces
a lo largo del largo camino de la vida.

De correr por la tierra y más allá de ella
y más adentro de ella.

Los santos de este día no han de tener cilicios,
ni ojeras enfermizas, ni músculos de hielo.

Los santos de este día han de ser los mecánicos,
los científicos hondos que apresan el planeta entre sus manos.

Deben ser los maestros que se hunden paso a paso
en las más escondidas axilas de la tierra.

Que los templos se caigan sobre los sacerdotes
y los cristos manidos que no quieran salir a respirar la vida.

Y que nos venga el Cristo poderoso y enorme
con mano de mecánico y un mapa universal como bandera.

de Jorge Debravo,
en Nosotros los hombres, Editorial Costa Rica, 2013. 

domingo, 12 de julio de 2026

Fusilamiento

Fusilamiento

Van a fusilar
aun hombre que tiene los brazos atados.
Hay cuatro soldados
para disparar.
Son cuatro soldados
callados,
que están amarrados,
lo mismo que el hombre amarrado que van
a matar.

-¿Puedes escapar?
-¡No puedo correr!
-¡Ya van a tirar!
-¡Qué vamos a hacer!
-Quizá los rifles no estén cargados...
-¡Seis balas tienen de fiero plomo!
-¡Quizá no tiren esos soldados!
-¡Eres un tonto de tomo y lomo!

Tiraron.
(¿Cómo fue que pudieron tirar?)
Mataron.
(¿Cómo fue que pudieron matar?)
Eran cuatro soldados
callados,
y les hizo una seña, bajando su sable,
un señor oficial;
eran cuatro soldados
atados,
lo mismo que el hombre que fueron
los cuatro a matar.

de Nicolás Guillén,
en Antología poética, Acercándonos Ediciones, 2014. 

jueves, 2 de julio de 2026

Chicos de la calle

Chicos de la calle
a Adolfo Pérez Esquivel

Pasan recogiendo las migajas del banquete
al que no habían sido invitados.
Pasan con la mirada de cántaro vivo y párpados de sed.
Es inútil el tintinear de unas pocas monedas
sobre noche tan honda
en el hueco de la mendicidad abierta
como raíces de carne.
Inútil el vuelo a ras de la tierra.
¿En qué tiempo volverán a nacer sin la costumbre
de su niñez arrojada a la calle?
¿Hasta cuándo van a continuar enredados
en la telaraña del mundo?

Perros errantes en busca de sí mismos
indagando entre puñados de sal contra los ojos
a la hora de los sueños detrás de otro vidrio
en la laceración de no saber
cuántas pieles se pierden en la hoguera.

de Elena Cabrejas,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.30, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

miércoles, 24 de junio de 2026

Este sitio de angustia

Este sitio de angustia

Uno quisiera siempre tener su mano amiga,
su buen pan compañero, su dulce café,
su amigo inseparable para cada momento.
Quisiera no encontrar un solo fruto amargo,
una casa sangrando, un niño abandonado,
un anciano caído debajo del fracaso.

Pero a veces los días se ponen grises,
nos miran con miradas enemigas
y se ríen de nosotros,
se burlan de nosotros;
nos enseñan cadáveres de jornaleros tristes,
de muchachas vencidas, de niños sin tintero.
Se mira uno las uñas, como haciéndose viejo
encoge las rodillas para no perecer
y nada, nada bueno agita las campanas,
nada bueno florece en los hombros del mundo.

Entonces es que uno llama al apio y le dice,
llama al rábano amargo y le dice también
que esta corteza de hombre debe de ser un castigo,
un paisaje maldito donde el nombre no quiere,
no soporta vivir porque le sorben sangre,
porque le chupan sangre hasta dejarlo ciego.

Es entonces que uno -cuando mira los puentes
y los halla cerrados, cuando toca los frutos
y los halla podridos, cuando mira hacia el cielo
y lo encuentra colérico y cuajado de muerte—
es entonces, repito, que la piel no nos sirve,
el alma nos maltrata como un colchón de agujas
y maldecimos este cascarón fracasado,
estos ojos de hombre y estos zapatos de hombre.

de Jorge Debravo,
en Nosotros los hombres, Editorial Costa Rica, 2013.

sábado, 20 de junio de 2026

jueves, 18 de junio de 2026

Poemas de la cárcel - 3

Poemas de la cárcel - 3

En un universo de celdas, ¿quién no está preso? Los carceleros.
En un mundo de hospitales, ¿quién no está enfermo? Los médicos.
Una sardina dorada está nadando en mi cabeza.
Ah, sabemos algunas cosas, hermano, sobre algunas cosas
como el jazz y las cárceles y Dios.
El sábado es un buen día para ir a la cárcel.

de Bob Kaufman,
en https://barbaspoeticas.com/2013/11/19/tres-poemas-de-bob-kaufman/ (25/2/26).

miércoles, 17 de junio de 2026

PIENSO QUE EN ESTE MOMENTO

PIENSO QUE EN ESTE MOMENTO

Pienso que en este momento
tal vez nadie en el universo piensa en mí,
que sólo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.

Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.

Tal vez sea por eso
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo.

de Roberto Juarroz,
en Los mejores poemas de la poesía argentina, Corregidor, 1977.


sábado, 13 de junio de 2026

Elegía de los desconocidos

Elegía de los desconocidos

Ya no nos conocemos, ya no nos entendemos,
¿qué pasa?

Nuestro amor como los árboles daba pájaros.
¿Qué está pasando?

El viento del mar desesperado
agita pañuelos de musgo en las esquinas.

Me voy.
Pañuelo de llorar: mejor me voy.

Al atardecer los pájaros también se van,
viajan a las torres buscando picos tiernos.

A los reptiles, yo.
Al fondo del agua a vivir ardiendo.

Porque para esta sed el agua está vacía,
vacía está el agua para mi corazón sediento.

de Manuel Scorza,
en http://amediavoz.com/scorza.htm .

martes, 19 de mayo de 2026

miércoles, 29 de abril de 2026

Pasador

Pasador

Y pensar
que pasábamos las horas
trabándole las puertas
a lo inminente
y lo inexorable
se nos metía por la ventana.

de Nina Ferrari,
en Sustancia, Editorial Sudestada, 2020.

jueves, 23 de abril de 2026

Apocalipsis

 Apocalipsis

Y los trenes siempre los trenes
con su música siniestra
cuando regresan trayendo osamentas
de las estaciones del hambre.

Después el silencio
asido a las vestiduras de la noche
a los tironeos del viento
que machaca una y otra vez
en los correajes del último caballo
que huyó de mis sueños.

La noche clavando sus sacrílegos dientes
en el día a punto de nacer
ocultando gaviotas de alquitrán
mariposas carcomidas
pingüinos yertos como deidades blancas.

Aerolitos celestes vuelcan su incandescencia
sobre el canto obstinado de una calavera
burbujeando en el pantanal.

El cadáver de un sauce bebe la muerte
en un cementerio abandonado.
Las raíces del sauce hurgan las raíces del hombre.

—El hombre es apenas el sueño de Dios como una lágrima—

En el festín de larvas y gusanos
del hedor de basuras enviadas
en bellos cofres de hierro y terciopelos.

Es el tiempo de la amenaza del uranio y el ozono
del aquelarre de cuervos y demonios
de la mano de la desintegración.

Los árboles mutilados aún despiden su vaho
de ceniza y miedo.
Un pájaro intenta el vuelo inútil
mientras su corazón -leve tambor-
clama hacia la nada.

Y los trenes siempre los trenes
regresan con baúles de poemas raídos
y canastos de peces arrancados al agua seca.

Danzan los átomos de la radiación
sus melodías rotas
y el vacío sangra en las grietas del universo
que se está derrumbando
sobre una pequeña flor muerta
en la mano de un niño que no quiere morir.

de Elena Cabrejas,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.30, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

lunes, 13 de abril de 2026

SOBRE QUEDARSE SORPRENDIDO

SOBRE QUEDARSE SORPRENDIDO

Puedo amar,
y tanto,
pide lo que quieras,
mi vida, mis ojos.
Puedo enfurecerme,
mi boca no se llena de espuma,
pero la ira de un camello no es nada al lado de la mía,
solo la ira del camello, no su rencor.
Puedo comprender
muchas veces con mi nariz,
es decir oliendo lo más oscuro lo que está más lejos
y puedo pelear,
por todos y por todo lo que me parece justo, correcto y hermoso,
ni mi edad ni mi porte me lo impiden,
sin embargo hace tiempo que se me olvidó quedarme sorprendido.
La sorpresa me dejó y se fue con sus ojos bien abiertos
y bien jóvenes.
¡Qué lástima!

Tanganica, febrero de 1963
Hotel Maranga

de Nazim Hikmet,
en https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Diario/06_05_14.html .

jueves, 9 de abril de 2026

Poemas de la cárcel - 29

Poemas de la cárcel - 29

Eslabón por eslabón, forjamos la cadena.
Luego, al descubrirla alrededor de nuestros cuellos,
nos espantamos.

de Bob Kaufman,
en https://barbaspoeticas.com/2013/11/19/tres-poemas-de-bob-kaufman/ (25/2/26).

domingo, 5 de abril de 2026

La misa buena

La misa buena

Vamos a celebrar
la misa del amor esta mañana.
Haremos una hostia
con masa de maíz, harina y esperanza.
En un filo de roca,
sobre el vientre de un cerro,
consagraremos la hostia de la vida
y el vino del derecho.

(Los que no vengan,
los enemigos,
rodarán solos
a malos ríos).

Ninguno de nosotros
rezará arrodillado:
rezaremos de pie, listos para la vida,
con los ojos volando.

(La rodilla se dobla
cuando las manos
están apabulladas
de fracaso).

De noche llegaremos a nuestro altar, unidos,
mezclados en abrazo,
rezando la oración de la alegría,
el beso de los libres en los labios.

(Cuando se abraza
diciendo hermano,
los que no abracen
quedarán mancos).

Todos seremos sacerdotes, todos.
Los altos y los bajos.
Y todos comeremos la hostia del amor
como animales cálidos.
Invitaremos a la misa a todos:
niños, ancianos, presos,
pilotos y mecánicos,
arzobispos y obreros...

(Cuando se reza
de pie y cantando
los de rodillas
son los paganos).

de Jorge Debravo,
en Nosotros los hombres, Editorial Costa Rica, 2013.

martes, 31 de marzo de 2026

Culata

Culata

Salí a matar una ilusión
pensé que se trataba de un crimen,
pero resultó ser una amputación.

de Nina Ferrari,
en Sustancia, Editorial Sudestada, 2020.

sábado, 14 de marzo de 2026

LOS BUEYES

LOS BUEYES

Vinieron de Italia, tenían veinte años,
con un bagayito por toda fortuna
y, sin aliviadas, entre desengaños,
llegaron a viejos sin ventaja alguna.

Mas nunca a sus labios los abrió el reproche.
Siempre consecuentes, siempre laburando,
pasaron los días, pasaban las noches
el viejo en la fragua, la vieja lavando.

Vinieron los hijos. ¡Todos malandrinos!
Vinieron las hijas ¡Todas engrupidas!
Ellos son borrachos, chorros, asesinos,
y ellas, las mujeres, están en la vida.

Y los pobres viejos, siempre trabajando,
nunca para el yugo se encontraron flojos.
Pero a veces, sola, cuando está lavando,
a la vieja el llanto le quema los ojos.

de Carlos de la Pua,
en Los mejores poemas de la poesía argentina, Ediciones Corregidor, 1977.

viernes, 6 de marzo de 2026

Al borde del mundo

Al borde del mundo

“Con las venas llenas de brasas”
Enrique Molina

Cuando los golpes penetran las vestiduras del alma
herrumbrando las carnes como una blanca orquídea
manchada de verdín hasta las vísceras.
Cuando las llagas hurgan sus raíces
como ratas hambrientas en las cáscaras del cuerpo.
Y aquella sed de caricias que socava más hondo
que la mano de la flagelación.
Cuando las muertes se suceden en cada lámina de piel
en la morosa intimidad de su alcoba
detrás de los postigos.

Caen látigos igual a mariposas muertas
sobre el que ha nacido para gemir.
Caen sobre los sueños que se deshacen
contra las rocas de la tarde y su voz cenicienta
(apenas un rescoldo de niño en el vacío).

¿Desde qué fauce los colmillos del dolor
como una costumbre?
¿Hasta cuándo el ojo de un cíclope
detrás de su espalda?

Nadie acude a contemplar su inocencia
erizada como el espanto
aullando dentro de la soledad.
Nadie para desenterrar los arpones en el puerto
de su casa.

Giran en el zumbido de las horas
los seis brazos carniceros
        los treinta colmillos
                    y los jueces ausentes.

En su cárcel de espejos sólo pide clemencia
desde todos los rostros.

de Elena Cabrejas,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.30, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

sábado, 28 de febrero de 2026

Muro

Muro

La pared
más dura
con la que vas a chocar
una y otra vez
es que nadie puede darte
lo que nunca recibió.

de Nina Ferrari,
en Sustancia, Editorial Sudestada, 2020.