Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a lxs lectorxs/militantes a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autorxs para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.

miércoles, 8 de julio de 2026

NACER

NACER

Nacer, amanecer, crecer
Ver, amar, abrazar
Acariciar, proteger
Ayudar, besar
Tocar, caminar
Avanzar, latir
Sonar, apretar
Fundir, acompañar.

Cortar el cordón
Dejar suelto
Mirar crecer
Sentir dolor ver alejarse
Ver acercarse
Volver a fundirse
En abrazo maternal.

de Hebe de Bonafini,
en Nacer Crear Parir - Color y poesía en las manos de las Madres, Ediciones Madres de Plaza de Mayo, 2014.

lunes, 6 de julio de 2026

AUTOBIOGRAFIA

AUTOBIOGRAFIA

Nací en 1902
no he vuelto nunca a mi ciudad natal
no me gustan los retornos
a los tres años en Alepo era nieto de bajá
a los diecinueve estudiante en la universidad comunista de Moscú
a los cuarenta y nueve otra vez en Moscú invitado por el Comité Central
y desde los catorce años soy poeta

hay hombres que conocen las diferentes clases de hierbas; otros, de peces;
yo, de separaciones
hay hombres que se saben de memoria el nombre de cada estrella;
yo, de nostalgias

he dormido en las cárceles y en los grandes hoteles
he conocido el hambre y también la huelga de hambre y no hay plato
que no haya probado
a los treinta años quisieron ahorcarme
a los cuarenta y ocho quisieron concederme el Premio mundial de la Paz
y me lo concedieron
a los treinta y seis durante medio año sólo pude recorrer cuatro metros
cuadrados de hormigón
a los cincuenta y nueve volé desde Praga a La Habana
en dieciocho horas

no conocí a Lenin pero hice la guardia de honor junto a su féretro en 1924

en 1961 el mausoleo que visito son sus libros

han intentado alejarme de mi partido
pero han fracasado
tampoco he sido aplastado por los ídolos caídos
en 1951 viajé por mar hacia la muerte con un joven camarada
en 1952 con el corazón cascado esperé la muerte durante cuatro meses

estuve locamente celoso de las mujeres a las que amé
no envidié a nadie ni siquiera a Charlot
engañé a mis mujeres
pero nunca hablé mal de mis amigos a sus espaldas

he bebido pero no soy un borracho
tuve la suerte de ganarme siempre el pan con el sudor de mi frente

si mentí fue porque sentí vergüenza ajena
por piedad
pero también he mentido porque sí

he montado en tren en avión y en coche
la mayoría no puede hacerlo
he ido a la ópera
la mayoría no puede ir y ni siquiera sabe que existe
sin embargo desde 1921 no voy a muchos de los sitios
donde va la mayoría la mezquita la iglesia la sinagoga
el templo el curandero
pero a veces me gusta que me lean los posos de café

se me ha publicado en treinta o cuarenta lenguas
pero estoy prohibido en Turquía en mi propia lengua

hasta ahora no he tenido cáncer
tampoco es obligatorio
nunca seré primer ministro o algo parecido
tampoco me gustaría serlo
nunca he ido a la guerra
no he descendido a los refugios en medio de la noche
no he recorrido los caminos del exilio bajo el vuelo rasante de los aviones

pero me he enamorado ya cerca de los sesenta
camaradas en pocas palabras
hoy en Berlín aunque muerto de nostalgia
puedo decir que he vivido como un hombre
pero los años que me quedan por vivir
y las cosas que puedan sucederme
¿quién lo sabe?

Esta autobiografía fue escrita en Berlín Oriental el 11 de setiembre de 1961

de Nazim Hikmet,
en https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Diario/06_05_14.html .

sábado, 4 de julio de 2026

PALABRAS DEL CAMINANTE LOCO

PALABRAS DEL CAMINANTE LOCO

Dijo el Caminante:
—Un verso un Poema, es un minuto,
pero ya ves:
un verso es el minuto
que nos salva del mes.

Ahora bien, lo mejor sería
no escribir ni pensar,
sino poner un siglo en una obra buena
y no preocuparse más.
Patria, Amor, lo que quieran;
hacer por eso algo sin mentira,
sin palabra, sin adorno, sin ritmo,
pero, que adentro se le escuche latir.
Un gesto, un grito, un beso:
hacer eso
sin escribir nada,
ése sería el poema mejor,
y si hubiera dolor adentro,
hacer un llanto solo, sin tocar el dolor.
Pero ¿cómo haríamos un llanto
sin que se nos viera llorar?
¡Ah! ¡That is the question!
¡hacerse agua la boca y tragar sal!
Los ojos y el mar se comprenden:
son los únicos que hacen sal
sin generación espontánea
y sin química y sin llorar…
(¡Perdón, la Muerte también
tiene su salsa peculiar!)

No caigamos en confesiones,
que no estaríamos bien;
lo hermoso o lo espantoso
son golpes de luz
–lo verdaderamente estúpido
es el sentido común–.
Yo te quiero, Novia,
y te voy a querer todavía,
no entremos en confesiones
porque todo se acabaría.
No comentemos. Sería
cuento de nunca acabar;
usemos la flor exótica
y dejémonos comentar.

No hagamos versos:
sugestiónate un poco
y supón que esta hoja
está en blanco y no dice nada,
pero acuérdate de mis ojos,
y escribe tú sobre la página.
Nadie sabe lo que quiero,
pero quiero demasiado
y no sé quién me va a quitar
este inconveniente del costado.

Ni en mí mismo me sostengo
ni en ti… ¿cómo podría
si esto es como lirio de agua
y las raíces no se fijan?
¡Ay, cristales de la mañana,
cómo se me agarra la envidia
a esa mariposa rayada
que tiene una esperanza de un día!

¡Cuánto tiempo hace,
Señor, que espero,
hacer el poema
sin freno,
con todo mi dolor y toda mi rabia
y toda mi alegría
y decir esa palabra
que lo mejor que tiene es no decirla
esa palabra maravillosa,
tremenda, radiante, dulce, caníbal,
esa palabra insoportable
que no haya que hablarla para que se diga!

¡Ah, Señor de los cielos!,
en vez de entrar al Cielo
con una bata blanca y una rama de lirios,
qué bueno sería
morirse de pronto, llegar a los cielos
con un cigarrillo en los labios,
pero dejando al labio que cante
y abrir la puerta y decir: —¡Buenos días,
Señor Dios!– ¡y seguir adelante!

Tienes tu huerto,
tu paraíso de poetas.
¡Bendita seas en él! ¡El verso
te inciense, te mirre y te dore,
siempre que seas!
Nunca me enseñaste tu huerto.
Nunca me dijiste: —¡Pasa,
aquí hay flores, yo tengo un huerto!–
Ni te he probado de tus frutas
ni te he escuchado tus jilgueros.
Déjame pasar a tu lado
y sigue hermética. Déjame
con mi papel de caminante,
que yo te diré: —¡Buenos días,
Señora Diosa!… –y seguiré adelante…

Dijo el loco… y siguió la marcha
por un camino sin caminante…

de Andrés Eloy Blanco,
en Poesía, Fundación Biblioteca Ayacucho, 2006.

jueves, 2 de julio de 2026

Chicos de la calle

Chicos de la calle
a Adolfo Pérez Esquivel

Pasan recogiendo las migajas del banquete
al que no habían sido invitados.
Pasan con la mirada de cántaro vivo y párpados de sed.
Es inútil el tintinear de unas pocas monedas
sobre noche tan honda
en el hueco de la mendicidad abierta
como raíces de carne.
Inútil el vuelo a ras de la tierra.
¿En qué tiempo volverán a nacer sin la costumbre
de su niñez arrojada a la calle?
¿Hasta cuándo van a continuar enredados
en la telaraña del mundo?

Perros errantes en busca de sí mismos
indagando entre puñados de sal contra los ojos
a la hora de los sueños detrás de otro vidrio
en la laceración de no saber
cuántas pieles se pierden en la hoguera.

de Elena Cabrejas,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.30, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

miércoles, 1 de julio de 2026

Carta a mi hijo Juan en octubre

Carta a mi hijo Juan en octubre
   
   

de Alfonso Sastre,
en Balada de Carabanchel y otros poemas celulares, Ruedo Ibérico, 1976. 

martes, 30 de junio de 2026

Dibujo

Dibujo

La forma que surge
del papel en blanco:
un hombre de ojos melancólicos,
un mapa del desastre de los días,
la crónica negra del olvido,
el grito perenne de angustia,
el pavor ante lo inevitable ignoto,
la sombra de tu sombra,
el revés de tu historia,
la verdad desnuda,
pero también la mano que se mueve
segura en el espacio.

de Nicolás Suescún,
en Jamás tantos muertos, Universidad Externado de Colombia, 2008.

domingo, 28 de junio de 2026

NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD

NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD

Reliquia de los mares tutelares,
Pálida santa de la tierra austral
Protectora de naves y borrascas,
Nuestra Señora de la Soledad.

Reliquia de los mares tutelares,
Serenadora de la Tempestad,
Reina de las estrellas y los cielos,
Nuestra Señora de la Soledad.

Reliquia de los mares tutelares,
Perpetuo amparo de la adversidad,
Regazo del océano inclemente,
Nuestra Señora de la Soledad.

Reliquia de los mares tutelares,
Vuelve a alumbrarnos como en otra edad,
Cuando tu sacra luz iluminaba
A las Malvinas de la Soledad.

de Luis Ortiz Behety,
en Poesía argentina y Malvinas: Una antología (1833-2022)Foffani, E. Torres, V.(Coords.), Universidad Nacional de La Plata, 2023. 

viernes, 26 de junio de 2026

Balada de Carabanchel - 7 - Comunicación 20 minutos

Balada de Carabanchel - 7 - Comunicación 20 minutos


de Alfonso Sastre,
en Balada de Carabanchel y otros poemas celulares, Ruedo Ibérico, 1976. 

miércoles, 24 de junio de 2026

Este sitio de angustia

Este sitio de angustia

Uno quisiera siempre tener su mano amiga,
su buen pan compañero, su dulce café,
su amigo inseparable para cada momento.
Quisiera no encontrar un solo fruto amargo,
una casa sangrando, un niño abandonado,
un anciano caído debajo del fracaso.

Pero a veces los días se ponen grises,
nos miran con miradas enemigas
y se ríen de nosotros,
se burlan de nosotros;
nos enseñan cadáveres de jornaleros tristes,
de muchachas vencidas, de niños sin tintero.
Se mira uno las uñas, como haciéndose viejo
encoge las rodillas para no perecer
y nada, nada bueno agita las campanas,
nada bueno florece en los hombros del mundo.

Entonces es que uno llama al apio y le dice,
llama al rábano amargo y le dice también
que esta corteza de hombre debe de ser un castigo,
un paisaje maldito donde el nombre no quiere,
no soporta vivir porque le sorben sangre,
porque le chupan sangre hasta dejarlo ciego.

Es entonces que uno -cuando mira los puentes
y los halla cerrados, cuando toca los frutos
y los halla podridos, cuando mira hacia el cielo
y lo encuentra colérico y cuajado de muerte—
es entonces, repito, que la piel no nos sirve,
el alma nos maltrata como un colchón de agujas
y maldecimos este cascarón fracasado,
estos ojos de hombre y estos zapatos de hombre.

de Jorge Debravo,
en Nosotros los hombres, Editorial Costa Rica, 2013.

lunes, 22 de junio de 2026

Prohibido ser un hombre digno

Prohibido ser un hombre digno

Mis hijos
me dijeron ayer,
tomándome de las manos:
que me fuera con ellos
¡que me fuera con ellos a la casa!
La casa es preciosa
–insistieron–
es preciosa la casa:
hay un árbol muy grande
y cuando llueve
en el patio
jugamos en un pozo.
Para halagarme,
hijos míos,
para halagarme
no me digan nada...
Miren a la madre:
Comprendan,
hijos míos,
en Venezuela
hay mucho petróleo
y está prohibido
ser un hombre digno,
asomarse a la calle
como el fuego
y ser,
al mismo tiempo,
¡Padre!

Cuartel San Carlos, 3 de diciembre de 1962

de José Vicente Abreu,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.

sábado, 20 de junio de 2026

jueves, 18 de junio de 2026

Poemas de la cárcel - 3

Poemas de la cárcel - 3

En un universo de celdas, ¿quién no está preso? Los carceleros.
En un mundo de hospitales, ¿quién no está enfermo? Los médicos.
Una sardina dorada está nadando en mi cabeza.
Ah, sabemos algunas cosas, hermano, sobre algunas cosas
como el jazz y las cárceles y Dios.
El sábado es un buen día para ir a la cárcel.

de Bob Kaufman,
en https://barbaspoeticas.com/2013/11/19/tres-poemas-de-bob-kaufman/ (25/2/26).

miércoles, 17 de junio de 2026

PIENSO QUE EN ESTE MOMENTO

PIENSO QUE EN ESTE MOMENTO

Pienso que en este momento
tal vez nadie en el universo piensa en mí,
que sólo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.

Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.

Tal vez sea por eso
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo.

de Roberto Juarroz,
en Los mejores poemas de la poesía argentina, Corregidor, 1977.


lunes, 15 de junio de 2026

UNA ROSA CHINA

UNA ROSA CHINA

Una rosa china,
africana.
Desde que la planté,
me dio muchísimo trabajo.
Estaba siempre raquítica,
no florecía.
Como bracitos abiertos,
las ramas de abrían pero
no prosperaban.
Yo estaba enamorada
de esa planta.
Quería salvarla:
puse mejoradores, tierra nueva
pero nada.
Un día le hablé:
tengo que sacarte.
Te llevaré al otro lado del jardín.
Un pequeño pimpollo anaranjado,
de corazón marrón
fue su respuesta.
Brotó en su lugar,
hermoso.

de María del Carmen Berrocal,
en Nacer Crear Parir - Color y poesía en las manos de las Madres, Ediciones Madres de Plaza de Mayo, 2014.

sábado, 13 de junio de 2026

Elegía de los desconocidos

Elegía de los desconocidos

Ya no nos conocemos, ya no nos entendemos,
¿qué pasa?

Nuestro amor como los árboles daba pájaros.
¿Qué está pasando?

El viento del mar desesperado
agita pañuelos de musgo en las esquinas.

Me voy.
Pañuelo de llorar: mejor me voy.

Al atardecer los pájaros también se van,
viajan a las torres buscando picos tiernos.

A los reptiles, yo.
Al fondo del agua a vivir ardiendo.

Porque para esta sed el agua está vacía,
vacía está el agua para mi corazón sediento.

de Manuel Scorza,
en http://amediavoz.com/scorza.htm .

jueves, 11 de junio de 2026

A MI MADRE

A MI MADRE

Las tibias lágrimas
de mi madre
presagiaban
lo desconocido
nos despedimos para siempre
por todos los que no volvieron
jamás.

de Héctor Acevedo Moreno (Oktavio Martínez),
en Versos Insurgentes - Poesía Guerrillera, 2007.

martes, 9 de junio de 2026

CANCIÓN ELEMENTAL

CANCIÓN ELEMENTAL

Quiero mi voz más limpia y más segura
para cantar esta mujer que siento,
mujer bandera, con la voz del viento,
alzando entre los ángeles su altura.

Esta mujer que es fruto y es semilla,
que es jugo en la raíz, penumbra y faro.
para poder decir su nombre clro,
levanto la palabra maravilla.

Miradla como está, leve y hermosa,
seda en la piel y trigo en el cabello
y en los ojos oscuros el destello
por el que bautizamos la rosa.

Cuando la risa por su voz asoma
venida de los cielos más lejanos
es como si aleteara entre sus manos,
prisionera y alegre, una paloma.

Y si suelta su voz como campana,
ardiendo su fervor, ajena al llanto,
es como si escucháramos un canto
en el aire frutal de la mañana.

Ahí está manteniendo su penuria,
su dura lucha sobre la ancha tierra,
porque la patria es su primera guerra,
la patria es su ternura y es su furia.

Por eso la queremos. A su sombra
esta limpia Argentina va creciendo
y de sus cuatro rumbos resurgiendo
el clamor que la exalta y que la nombra.

Nosotros, los muchachos, la queremos.
nos dio la fe, nos adornó el paisaje,
nos encendió la sangre de coraje.
Nosotros, los muchachos, la queremos.

Quererla es creer en Dios y amar los vastos
cielos y sus estrellas musicales;
en Dios, que está en las viejas catedrales
y en la graciosa curva de los pastos.

Y nos basta mirarla. Todo en ella
es un canto a la patria preferida.
Está tan linda, pálida y erguida
1ue se enciende la fe como una estrella.

Y si alguna ansiedad nos desazona
nos basta su recuerdo, su mirada,
para llenar de sangre renovada
el corazón que se descorazona.

Del Norte al Sur, del Este hacia el Oeste,
proclamo esta verdad a mis hermanos:
EVA PERON nos puso entre las manos
una Patria más blanca y más celeste. 

de José María Fernández Unsaín,
en Poetas depuestos / Antología de poetas peronistas de la primera hora, Editorial Punto de Encuentro, 2011.

domingo, 7 de junio de 2026

V Centenario (canción)

V Centenario

Quiero vivir en América
Quiero morir en América
Quiero ser libre en América
Me van a matar en América, ay

El quinto centenario, no hay nada que festejar
Latinoamericano descorazonado
Hijo bastardo de colonias asesinas
Y cinco siglos no son para fiesta
Celebrando la matanza al indígena

Oh, oh, oh, oh (na na-na na na na, fuera!)
Oh, oh, oh, oh

Falsos estandartes en las carabelas
Cruzando océanos, la decadencia
Hispanoamérica se viste de fiesta
(Celebrando la matanza al indígena)
(No hay nada que festejar)

Juventud de América, no debemos festejar
Colonia imperialista teñida de sangre
Sangre nativa, sangre de la tierra
Donde el indio nació y no pudo conservar
Donde el indio murió y creyó en sueños de libertad
Donde el indio nació y no pudo conservar
Donde el indio murió y creyó en sueños de libertad
(No hay nada que festejar)

de Flavio Cianciarulo,
en Vasos vacíos, Sony Music Entertainment, 1993.

viernes, 5 de junio de 2026

LA MUÑECA RUSA (2) LA LISTA MACABRA

LA MUÑECA RUSA (2) LA LISTA MACABRA
 
se sienta a mi lado 
para hacer la entrevista 
«en profundidad» 
que tiene también una larga 
y macabra lista 
de posibilidades 
patadas 
mordiscos 
empujones 
bofetadas 
estrangulamientos 
puñaladas 
violaciones 
... 
ella me va diciendo sí o no 
con la cabeza agachada
dice casi todo sí

de Mada Alderete Vincent,
en Insumisas - Poesía Crítica Contemporánea de Mujeres, Baile del Sol, 2019.

miércoles, 3 de junio de 2026

Al partir, me quedan cosas que acabar...

Al partir, me quedan cosas que acabar,
al partir.
Salvé la gacela de la mano del cazador,
pero siguió desvanecida, sin recobrar el sentido.
Cogí la naranja de la rama,
pero no pude despojarla de su corteza.
Me reuní con las estrellas,
pero no pude contarlas.
Saqué agua del pozo,
pero no pude servirla en los vasos.
Coloqué las rosas en la bandeja,
pero no pude tallar las tazas de piedra.
No sacié mis amores.
Al partir, me quedan cosas que acabar,
al partir.

Junio de 1959

de Nazim Hikmet,
en https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Diario/06_05_14.html .

martes, 2 de junio de 2026

SOBRE LAS LLUVIAS RADIACTIVAS

SOBRE LAS LLUVIAS RADIACTIVAS

Cerrad bien las ventanas
no dejéis a los niños en la calle
las lluvias llevan la muerte a las semillas
llueve podredumbre.
Hay que limpiar las lluvias
hay que sacar brillo de nuevo a la lluvia como si fuera plata
que las lluvias lleven de nuevo nada más que el sol a las semillas
que los niños puedan correr de nuevo bajo la lluvia
y que podamos abrir de nuevo las ventanas a la lluvia.

23 de abril de 1963.

de Nazim Hikmet,
en https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Diario/06_05_14.html .

domingo, 31 de mayo de 2026

Luche y vuelve

Luche y vuelve

No sabés prima
después de tanto
alta juntada
se armó en la plaza
estaba el barrio entero
en la estatua donde te tropezaste
cuando cumpliste ocho.

Después de tantos días
y tantas noches
de sequía en la piel
gargantas agrietadas
ojos de arena

volvimos.

¡Y no sabés qué diferentes!
Si me hubieses visto llorando
diciéndole lo que sentía
a la wacha que me gusta
porque entendí
que mi corazón
es igual de sensible
que el suyo.

No sabés prima
cómo me latía el corazón
cómo me conducía la alegría
no sabés cómo nos reímos
cuando empezó a llover
y cantamos y bailamos
como pájaros enardecidos
después de la tormenta.

¡Te juro que está todo distinto!
Los comedores ya no rebalsan
las madres dejan de llorar
de a poco
los pibes del fondo
consiguieron laburo
ayer a la noche
soñé que volvías
y nos tomábamos una birra
cantando los temas de siempre.

De a poquito
se van respirando
otros aires
cómo quisiera
poder abrazarte
yo creo prima
que vale la pena el intento
quizá volvamos a tropezar

pero nunca
les concederemos
el gusto
de volvernos fríos
indiferentes
insensibles
de piedra
como ellos
que se parecen
a la estatua
con la que tropezaste*
aquella vez

Te juro prima
que si volvés
esta vez
no hay cemento
ni desgracia
que nos detenga.

de Nina Ferrari/Luca Andrea,
en Sustancia (Nina Ferrari), Editorial Sudestada, 2020.

viernes, 29 de mayo de 2026

Centro clandestino

  Centro clandestino

En la mutilación de los hombres
la sinrazón sale a caballo.
Galopa sobre el campo minado
de los planes concebidos
donde el exterminio deberá extenderse
                hasta la raíz de los huesos.

El llanto es insustancial
las súplicas
            los gritos
                los gemidos.
Tal vez todo sea irreal
                "imaginado".

Sin embargo
las paredes huelen a carne quemada.

de Elena Cabrejas,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.30, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Balada de Carabanchel - 6 - Nada nuevo

Balada de Carabanchel - 6 - Nada nuevo

          
 
   

de Alfonso Sastre,
en Balada de Carabanchel y otros poemas celulares, Ruedo Ibérico, 1976.

lunes, 25 de mayo de 2026

Poemas de la cárcel - 1

Poemas de la cárcel - 1

Estoy sentado en una celda con vista hacia malignas paralelas
esperando que el trueno me astille en mil pedazos.
No es suficiente estar enjaulado con uno mismo;
quiero sentarme frente a cada prisionero en cada agujero.
Las puertas se deslizan y golpean. Cada portazo una conclusión, ¡bang!
El yonqui desapareció en un ruido rojo; se drogaba para sacarse un infierno.
El fragante borracho se enorgullece porque no fuma,
huellas de dedos sobre negras lápidas de tinta,
ruidos de angustia filtrándose a través de paredes de acero, rompiéndose,
alcanzan mi dolor. Me hago parte de alguien más para siempre.
El acento salvaje de los criminales me resulta más dulce que el zumbido de los policías,
ocupados en clausurar las escotillas de estas almas; carga
destinada a puentes de acusaciones, muelles de culpas.
¿Qué comen los policías, viejo Sócrates, aún prisionero?

de Bob Kaufman,
en https://barbaspoeticas.com/2013/11/19/tres-poemas-de-bob-kaufman/ (25/2/26).

sábado, 23 de mayo de 2026

Yo repito

Yo repito

Yo repito,
hasta gastar
los dientes
y la lengua,
lo que han dicho
mis hermanos de otro tiempo,
todos los desdichados
de la tierra:
Ve,
el fuego arderá
por todos los costados
y empezará
como una lengua ardiente
por las cortinas y las alfombras
de todos los injustos
que han medido
al pobre,
al inocente
con su vara...
Yo no digo nada
nuevo,
no invento nada,
lo han dicho ya
todos los desdichados
de la tierra.

Cuartel San Carlos, 20 de noviembre de 1962

de José Vicente Abreu,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.

jueves, 21 de mayo de 2026

El poeta

El poeta

Para Raúl Gómez Jattin

Las langostas están a manteles,
la información que se recibe es errónea
como si fuera poco
el majestuoso desplazarse de los cisnes
o los labios despedazados del poeta.
Falla el poder descriptivo
se apaga el tono lírico
y hasta la naturaleza se ha vuelto retórica,
el vasto océano ruge
mientras el poeta rasga con sus garras
el firmamento
y raspa con sus pies lacerados
el pavimento de la metrópolis
donde todo es oscuro
y es claro para él
—demasiado—,
al mismo tiempo.

de Nicolás Suescún,
en Jamás tantos muertos, Universidad Externado de Colombia, 2008.

martes, 19 de mayo de 2026

domingo, 17 de mayo de 2026

Nosotros los hombres

Nosotros los hombres

Vengo a buscarte, hermano, porque traigo el poema,
que es traer el mundo a las espaldas.
Soy como un perro que ruge a solas, ladra
a las fieras del odio y de la angustia,
echa a rodar la vida en mitad de la noche.

Traigo sueños, tristezas, alegrías, mansedumbres,
democracias quebradas como cántaros,
religiones mohosas hasta el alma,
rebeliones en germen echando lenguas de humo,
árboles que no tienen
suficientes resinas amorosas.

Estamos sin amor, hermano mío,
y esto es como estar ciegos en mitad de la tierra.

Traigo muertes para asustar a todos
los que juegan con muertes.
Vidas para alegrar a los mansos y tiernos,
esperanzas y uvas para los dolorosos.

Pero traigo ante todo
un deseo violento de abrazar,
atronador y grande
como tormenta oceánica.

Quiero hacer con los brazos
un solo brazo dulce
que rodee la tierra.

Yo deseo que todo, que la vida sea nuestra
como el agua y el viento.
Que nadie tenga nunca más patria que el vecino.
Que nadie diga más la finca mía, el barco...,
sino la finca nuestra, de Nosotros los Hombres.

de Jorge Debravo,
en Nosotros los hombres, Editorial Costa Rica, 2013.

viernes, 15 de mayo de 2026

INFORMALIDAD

INFORMALIDAD

Yo no tengo noción del tiempo.
Mi corazón es un reloj
que de meditar las horas
se atrasó.

Cada minuto lo cavila,
cada segundo lo contempla
y con esa noción del tiempo
a ninguna parte se llega.

Yo siempre llego a todas partes
una hora después
o una hora antes,
porque mi corazón, por momentos,
se detiene, para escucharse.

Yo no tengo noción del tiempo,
por eso pienso muchas veces
que cuando muera, moriré
después del día de mi muerte.

1924
de Andrés Eloy Blanco,
en Poesía, Fundación Biblioteca Ayacucho, 2006.

miércoles, 13 de mayo de 2026

Era una escuadra desperdigada

Era una escuadra desperdigada

Nadie quería cruzar aquel campo quemado.
(Las cenizas plateadas y algún destello rojo
                                    de las últimas brasas).
Te tiraste de primero y tu cuerpo se miraba oscuro
                            contra lo blanco.
Escondidos en el monte los demás esperábamos verte
                            alcanzar la orilla
para irnos cruzando.

Como en cámara lenta lo recuerdo:
el terreno inclinado, resbaloso, caliente
la mano agarrada al fusil
                                el olor a quemado.
El ruido de las hélices
de vez en cuando, ráfagas.
Tus botas se enterraban en lo blando
y levantabas un vaho blanquecino
                        a cada paso.
(Debe haber sido un tiempo
                            que se nos hizo largo)
Todos los compañeros, Dionisio, te mirábamos
nuestros pechos latiendo inútilmente
                                    bajo la luna llena.

de Daisy Zamora,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.90, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2014.

lunes, 11 de mayo de 2026

Nada extraordinario

Nada extraordinario

Yo no pido nada extraordinario:
a nadie he dicho, por ejemplo,
córtate la mano derecha
y entrégamela entre rebanadas
de pan blanco.

¿Acaso he dicho a alguien:
olvídate del nombre de tu madre
y cava una inmensa sepultura
en el vientre de tu hermano?

No. Yo no pido nada extraordinario
ni uno solo puede desmentirme
cuando digo:
yo no he pedido a nadie
que se saque los ojos
para que el sol le lama
la cicatriz del llanto.

Es más,
a nadie he pedido todavía:
amamanta la mitad de tu sed
para que me regales
la mitad de tu agua.

Yo sencillamente he dicho:
No quiero que mi hermano
sufra hambre,
no quiero que le roben
su trabajo,
no quiero que sea muerto
en tierra extraña...

Y sin embargo,
hay gente enfurecida
dispuesta a romperme
la guitarra,
empeñada en disecar
mi voz,
sobre el madero oscuro
de una encrucijada,
resuelta a convertir
mis huesos
en harina amarga
y carcelaria...
Yo no los comprendo, amigo,
yo no pido nada extraordinario.

de Hugo Fernández Oviol,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.

sábado, 9 de mayo de 2026

MEMORIAS DE ARNY COBB

MEMORIAS DE ARNY COBB






de Stella Calloni,
en donde baila la tierra, Ediciones Continente, 2019. 

jueves, 7 de mayo de 2026

ALABANZA

 ALABANZA



de José María Castiñeira de Dios,
en Poetas depuestos / Antología de poetas peronistas de la primera hora, Editorial Punto de Encuentro, 2011.

martes, 5 de mayo de 2026

HUMUS

HUMUS

Tierra en la palma de mi mano,
Humus de las Islas Malvinas;
Cuando te harás, ¡oh polvo humano,
Raíz de criaturas argentinas!

de Luis Ortiz Behety,
en Poesía argentina y Malvinas: Una antología (1833-2022)Foffani, E. Torres, V.(Coords.), Universidad Nacional de La Plata, 2023. 

domingo, 3 de mayo de 2026

El joven banquero

El joven banquero

Aquel banquero mesurado
de gastados pantalones,
labios finamente delineados
y prematura calvicie,
a quien su médico en la guerra
le prohibió escribir prosa
por seis meses, no fuera a morirse
de un ataque de melancolía
—¡Oh, Dios, qué delicado
para solo tener veintiséis años!—
descubrió entonces el infierno
y que los condenados llevaban
sombrero hongo, paraguas
y chaleco como él, y vio
a las ninfas en el Támesis
donde oyó Blake los gritos
de putas quinceañeras.

Pesadillas, temores, obsesiones
hicieron adusta su cara,
lo paralizaban imaginarios males
y preocupaciones del todo literarias.
Era muy ducho en parodias
y en textos publicitarios
y se preciaba de su gran humor
aquel joven conservador,
aristócrata del Nuevo Mundo
a la conquista del viejo,
que se hizo monarquista,
miembro de la iglesia de Inglaterra,
papista y antisemita vergonzante,
gran lector de sus versos,
teatrero metafísico
y consumado bebedor de té,
y que tenía una esposa bastante ida
que le tiraba las mangas
para llamarle la atención
cuando estaban con gente,
y le cerraba la puerta en las narices
a sus frustrados admiradores,
preguntándose furiosa entre dientes:
“¿Por qué vienen a ver a mi marido
y nadie quiere hablar conmigo,
su musa, su bien y su justo castigo?”.

de Nicolás Suescún,
en Jamás tantos muertos, Universidad Externado de Colombia, 2008.

viernes, 1 de mayo de 2026

1 de mayo en la prisión

1 de mayo en la prisión
   

de Alfonso Sastre,
en Balada de Carabanchel y otros poemas celulares, Ruedo Ibérico, 1976. 

miércoles, 29 de abril de 2026

Pasador

Pasador

Y pensar
que pasábamos las horas
trabándole las puertas
a lo inminente
y lo inexorable
se nos metía por la ventana.

de Nina Ferrari,
en Sustancia, Editorial Sudestada, 2020.

lunes, 27 de abril de 2026

Una canción

 Una canción

(o Pueblo de España ponte a cantar)

Una canción,
una canción,
llena las calles
de la ciudad.

Canta el martillo,
canta el motor,
ya canta el brazo
trabajador

Las herramientas
tienen cantar.
Lo canta el hombre
al trabajar.

Todas las manos
se van a alzar,
un solo puño
las unirá.

 ¡Pueblo de España
ponte a cantar!
¡Pueblo que canta
no morirá!

De Jesús López Pacheco,
en Entre los poetas míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.23, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

sábado, 25 de abril de 2026

HERMANO CHORRO

HERMANO CHORRO

Hermano chorro, yo también
sé del escruche y de la lanza...
la vida es dura, amarga y cansa
sin tovén.

Yo también tengo un laburo
de ganzúa y palanqueta.
El amor es un balurdo
en puerta.

Con tal que no sea al pobre
robá, hermano, sin medida...
Yo sé que tu vida de orre
es muy jodida.

Tomá caña, pitá fuerte,
jugá tu casimba al truco
y emborrachate, el mañana
es un grupo.

¡Tras cartón está la muerte!

de Carlos de la Pua,
en Los mejores poemas de la poesía argentina, Ediciones Corregidor, 1977.

jueves, 23 de abril de 2026

Apocalipsis

 Apocalipsis

Y los trenes siempre los trenes
con su música siniestra
cuando regresan trayendo osamentas
de las estaciones del hambre.

Después el silencio
asido a las vestiduras de la noche
a los tironeos del viento
que machaca una y otra vez
en los correajes del último caballo
que huyó de mis sueños.

La noche clavando sus sacrílegos dientes
en el día a punto de nacer
ocultando gaviotas de alquitrán
mariposas carcomidas
pingüinos yertos como deidades blancas.

Aerolitos celestes vuelcan su incandescencia
sobre el canto obstinado de una calavera
burbujeando en el pantanal.

El cadáver de un sauce bebe la muerte
en un cementerio abandonado.
Las raíces del sauce hurgan las raíces del hombre.

—El hombre es apenas el sueño de Dios como una lágrima—

En el festín de larvas y gusanos
del hedor de basuras enviadas
en bellos cofres de hierro y terciopelos.

Es el tiempo de la amenaza del uranio y el ozono
del aquelarre de cuervos y demonios
de la mano de la desintegración.

Los árboles mutilados aún despiden su vaho
de ceniza y miedo.
Un pájaro intenta el vuelo inútil
mientras su corazón -leve tambor-
clama hacia la nada.

Y los trenes siempre los trenes
regresan con baúles de poemas raídos
y canastos de peces arrancados al agua seca.

Danzan los átomos de la radiación
sus melodías rotas
y el vacío sangra en las grietas del universo
que se está derrumbando
sobre una pequeña flor muerta
en la mano de un niño que no quiere morir.

de Elena Cabrejas,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.30, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

martes, 21 de abril de 2026

Balada de Carabanchel - 5 - Lectura de un recorte y nota para un asesino

Balada de Carabanchel - 5 - Lectura de un recorte y nota para un asesino


de Alfonso Sastre,
en Balada de Carabanchel y otros poemas celulares, Ruedo Ibérico, 1976. 

domingo, 19 de abril de 2026

Miedo

Miedo

He visto caer
a mi lado
muchos camaradas,
he recogido
sus armas y sus cosas
y sin embargo
no he sentido
miedo...
Ha venido
la amada con sus hijos
a todos he besado;
todos han sido amables...
Pero no sé,
mi Beatriz,
no se lo digas a nadie,
ahora miro las rejas
y siento algo
que no sé precisamente
si se trata de miedo...

Cuartel San Carlos, 6 de noviembre de 1962

de José Vicente Abreu,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.

viernes, 17 de abril de 2026

a Patrice Lumumba

a Patrice Lumumba

Dos palomas sus ojos
Dos fusiles sus manos


de Raúl Prieto,
en Barrilete, n°11, mayo, 1965.

miércoles, 15 de abril de 2026

Arte poética

Arte poética

Junto a cada dolor la poesía:
la certeza más honda. Contra todo
lo que humille o lesione de algún modo
al ser humano en su terrestre vía.

Contra el odio que mana noche y día
la verdad de la muerte sin apodo
y el fulgor de la sangre sobre el lodo
traspasado de oscura rebeldía.

Contra la sed y el hambre milenaria
contra el coro que canta en la espesura
al compás de la música honoraria.

La poesía, larga quemadura,
pávida voz, diadema planetaria,
hecha toda de cólera y ternura.

de Dionisio Aymará,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.

lunes, 13 de abril de 2026

SOBRE QUEDARSE SORPRENDIDO

SOBRE QUEDARSE SORPRENDIDO

Puedo amar,
y tanto,
pide lo que quieras,
mi vida, mis ojos.
Puedo enfurecerme,
mi boca no se llena de espuma,
pero la ira de un camello no es nada al lado de la mía,
solo la ira del camello, no su rencor.
Puedo comprender
muchas veces con mi nariz,
es decir oliendo lo más oscuro lo que está más lejos
y puedo pelear,
por todos y por todo lo que me parece justo, correcto y hermoso,
ni mi edad ni mi porte me lo impiden,
sin embargo hace tiempo que se me olvidó quedarme sorprendido.
La sorpresa me dejó y se fue con sus ojos bien abiertos
y bien jóvenes.
¡Qué lástima!

Tanganica, febrero de 1963
Hotel Maranga

de Nazim Hikmet,
en https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Diario/06_05_14.html .

sábado, 11 de abril de 2026

Elegía mínima

Elegía mínima

Acaba de morir una mujer sencilla.
Su vida de auxiliar de enfermería
fue útil a la especie.

No tuvo supermercados,
ni bancos,
no explotó a nadie.

Es decir, no fue dañina
como los magnates,
los dictadores,
los genios de las finanzas
y los politiqueros.

La noticia de su muerte
no será publicada
en ningún diario.
No hay campos pagados
presentando condolencias
a su familia.

ÁNGELA RAYO,
que esta frágil lápida
fije tu nombre
y guarde tu memoria.

de Daisy Zamora,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.90, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2014.

jueves, 9 de abril de 2026

Poemas de la cárcel - 29

Poemas de la cárcel - 29

Eslabón por eslabón, forjamos la cadena.
Luego, al descubrirla alrededor de nuestros cuellos,
nos espantamos.

de Bob Kaufman,
en https://barbaspoeticas.com/2013/11/19/tres-poemas-de-bob-kaufman/ (25/2/26).

martes, 7 de abril de 2026

UN NIÑO EN LA CALLE

UN NIÑO EN LA CALLE

Un niño,
en la calle.
Brisa que lucha
por la vida.
Pies que aplastan
la ciudad.
Un niño,
en la calle.
Tierna desnudez
que mira las estrellas
goteadas de carmín.
Un niño,
en la calle.
Tiritando en el lecho de piedra.

de Alberto Oscar Frigerio,
en Barrilete, n°11, mayo, 1965.

domingo, 5 de abril de 2026

La misa buena

La misa buena

Vamos a celebrar
la misa del amor esta mañana.
Haremos una hostia
con masa de maíz, harina y esperanza.
En un filo de roca,
sobre el vientre de un cerro,
consagraremos la hostia de la vida
y el vino del derecho.

(Los que no vengan,
los enemigos,
rodarán solos
a malos ríos).

Ninguno de nosotros
rezará arrodillado:
rezaremos de pie, listos para la vida,
con los ojos volando.

(La rodilla se dobla
cuando las manos
están apabulladas
de fracaso).

De noche llegaremos a nuestro altar, unidos,
mezclados en abrazo,
rezando la oración de la alegría,
el beso de los libres en los labios.

(Cuando se abraza
diciendo hermano,
los que no abracen
quedarán mancos).

Todos seremos sacerdotes, todos.
Los altos y los bajos.
Y todos comeremos la hostia del amor
como animales cálidos.
Invitaremos a la misa a todos:
niños, ancianos, presos,
pilotos y mecánicos,
arzobispos y obreros...

(Cuando se reza
de pie y cantando
los de rodillas
son los paganos).

de Jorge Debravo,
en Nosotros los hombres, Editorial Costa Rica, 2013.

jueves, 2 de abril de 2026

LA CAUTIVA

LA CAUTIVA

De la Tierra extranjera
Vendrá el gigante de las patrias glorias,
Al pie de la bandera
Que tiene su alma y guardará altanera
Su urna azul su polvo de victorias.

Proscripto del destino,
Vendrá en la muerte a levantar su tienda
Bajo el sol argentino,
Y en cada ola que alzará el camino
La Libertad la llevará una ofrenda.

La América al soldado
Dará las palmas de la tierra toda
Donde lloró el pasado,
Donde a la sombra del pendón sagrado
Paseó el cadalso la conquista goda

La proa del navío
Por el laurel se sentirá sujeta,
Y allí hasta el mar bravío
Irán las ondas del Platino río
Con la caricia de la patria inquieta.

Con extraño murmullo,
Sobre los flancos del bajel severo
Pondrán amor y orgullo,
Y harán oír, a San Martín su arrullo,
Y al ronco mar los gritos del pampero.

El Gigante caído,
De aquellas olas guardará el lamento,
Porque ellas habrán ido
Sobre el abismo a conmover el oído,
Con esta endecha que les dijo el viento:

“Allá, tras la neblina
En que parece que a tocar sus brumas
El cielo al mar se inclina,
Hay una tierra que nació argentina
Y en la borrasca se ciñó de espumas.

“A aquella tierra un día
el sol de Mayo la besó en la frente,
Y hoy llora todavía,
Perdida y sola en la extensión vacía,
 Con el recuerdo de su amor ausente.

“Hija del Nuevo Mundo,
le llama triste a consolar su pena,
Y oye solo, iracundo,
Del océano el estertor profundo
Que en confín del horizonte suena.

“Cual víctima expiatoria,
A su cadena la amarró el pirata
De aventurera historia,
Para olvidar la tempestad de gloria
Que a sus milanos desbandó en el Plata.

“Y allá gime cautiva,
 Luchando en vano por romper sus lazos
Con ira convulsiva,
Con el rubor de la romana altiva
Cuando el esclavo la estrechó en sus brazos.

“Su clamoroso alerta,
Todos los ecos que el abismo esconde
Alza en la mar desierta,
Pero jamás la soledad despierta,
Pero jamás el vengador responde.

“Ay! el ave marina
Sabe no más lo que se queja a solas
La cautiva argentina
Cuando le grita el huracán: ¡Malvina!
Y dicen: ¡Falkland! las sombrías olas.

“Ella, la compañera
De sus peñascos descarnados, sabe,
Que inerme y prisionera,
En la ansiedad del abandono espera,
Como encallada y solitaria nave;

“Que eterna sombra arroja
Sobre las cumbres donde rueda el trueno,
Una bandera roja
Que en el delirio de mortal congoja
Como una garra se clavó en su seno;

“Que el sueño rescate
La hace vibrar como gigante lira
Templada en el combate,
Cuando sus alas la tormenta bate
Y en soplo audaz la libertad respira;

“Que la soberbia azota
Del opresor la miserable esclava,
Cantando su derrota,
Y donde quiera que su enseña flota,
El estandarte de la patria clava;

“Y que ora en explosiones
De orgullo airado, su penacho agita
De niebla hecha girones,
Llamando al viento a desatar turbiones,
Y dando al rayo vengadora cita;

“Y ora pide doliente
Su inmensa tumba, su grandeza entera,
Al hondo mar rugiente
¡Para perderse en el oleaje hirviente
Con el sudario de la azul bandera!”

Así dirán airadas
Las anchas olas del Platino río,
De espuma coronadas,
Volcando flores, de la patria enviadas,
Sobre los flancos del triunfal navío.

¡Ay! en la urna muda
Como un recuerdo dormirá el atleta
Que América saluda,
Pero el secreto de la mar ceñuda
En cada oído lo dirá el poeta.

De su lira sonora
Saldrá perenne la canción guerrera
Que marcha voladora,
Como la luz, a despertar la aurora,
Como la chispa, a reventar la hoguera.

1879

de Martín Coronado,
en Poesía argentina y Malvinas: Una antología (1833-2022)Foffani, E. Torres, V.(Coords.), Universidad Nacional de La Plata, 2023.