Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a lxs lectorxs/militantes a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autorxs para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.

sábado, 23 de mayo de 2026

Yo repito

Yo repito

Yo repito,
hasta gastar
los dientes
y la lengua,
lo que han dicho
mis hermanos de otro tiempo,
todos los desdichados
de la tierra:
Ve,
el fuego arderá
por todos los costados
y empezará
como una lengua ardiente
por las cortinas y las alfombras
de todos los injustos
que han medido
al pobre,
al inocente
con su vara...
Yo no digo nada
nuevo,
no invento nada,
lo han dicho ya
todos los desdichados
de la tierra.

Cuartel San Carlos, 20 de noviembre de 1962

de José Vicente Abreu,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.

jueves, 21 de mayo de 2026

El poeta

El poeta

Para Raúl Gómez Jattin

Las langostas están a manteles,
la información que se recibe es errónea
como si fuera poco
el majestuoso desplazarse de los cisnes
o los labios despedazados del poeta.
Falla el poder descriptivo
se apaga el tono lírico
y hasta la naturaleza se ha vuelto retórica,
el vasto océano ruge
mientras el poeta rasga con sus garras
el firmamento
y raspa con sus pies lacerados
el pavimento de la metrópolis
donde todo es oscuro
y es claro para él
—demasiado—,
al mismo tiempo.

de Nicolás Suescún,
en Jamás tantos muertos, Universidad Externado de Colombia, 2008.

martes, 19 de mayo de 2026

domingo, 17 de mayo de 2026

Nosotros los hombres

Nosotros los hombres

Vengo a buscarte, hermano, porque traigo el poema,
que es traer el mundo a las espaldas.
Soy como un perro que ruge a solas, ladra
a las fieras del odio y de la angustia,
echa a rodar la vida en mitad de la noche.

Traigo sueños, tristezas, alegrías, mansedumbres,
democracias quebradas como cántaros,
religiones mohosas hasta el alma,
rebeliones en germen echando lenguas de humo,
árboles que no tienen
suficientes resinas amorosas.

Estamos sin amor, hermano mío,
y esto es como estar ciegos en mitad de la tierra.

Traigo muertes para asustar a todos
los que juegan con muertes.
Vidas para alegrar a los mansos y tiernos,
esperanzas y uvas para los dolorosos.

Pero traigo ante todo
un deseo violento de abrazar,
atronador y grande
como tormenta oceánica.

Quiero hacer con los brazos
un solo brazo dulce
que rodee la tierra.

Yo deseo que todo, que la vida sea nuestra
como el agua y el viento.
Que nadie tenga nunca más patria que el vecino.
Que nadie diga más la finca mía, el barco...,
sino la finca nuestra, de Nosotros los Hombres.

de Jorge Debravo,
en Nosotros los hombres, Editorial Costa Rica, 2013.

viernes, 15 de mayo de 2026

INFORMALIDAD

INFORMALIDAD

Yo no tengo noción del tiempo.
Mi corazón es un reloj
que de meditar las horas
se atrasó.

Cada minuto lo cavila,
cada segundo lo contempla
y con esa noción del tiempo
a ninguna parte se llega.

Yo siempre llego a todas partes
una hora después
o una hora antes,
porque mi corazón, por momentos,
se detiene, para escucharse.

Yo no tengo noción del tiempo,
por eso pienso muchas veces
que cuando muera, moriré
después del día de mi muerte.

1924
de Andrés Eloy Blanco,
en Poesía, Fundación Biblioteca Ayacucho, 2006.

miércoles, 13 de mayo de 2026

Era una escuadra desperdigada

Era una escuadra desperdigada

Nadie quería cruzar aquel campo quemado.
(Las cenizas plateadas y algún destello rojo
                                    de las últimas brasas).
Te tiraste de primero y tu cuerpo se miraba oscuro
                            contra lo blanco.
Escondidos en el monte los demás esperábamos verte
                            alcanzar la orilla
para irnos cruzando.

Como en cámara lenta lo recuerdo:
el terreno inclinado, resbaloso, caliente
la mano agarrada al fusil
                                el olor a quemado.
El ruido de las hélices
de vez en cuando, ráfagas.
Tus botas se enterraban en lo blando
y levantabas un vaho blanquecino
                        a cada paso.
(Debe haber sido un tiempo
                            que se nos hizo largo)
Todos los compañeros, Dionisio, te mirábamos
nuestros pechos latiendo inútilmente
                                    bajo la luna llena.

de Daisy Zamora,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.90, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2014.

lunes, 11 de mayo de 2026

Nada extraordinario

Nada extraordinario

Yo no pido nada extraordinario:
a nadie he dicho, por ejemplo,
córtate la mano derecha
y entrégamela entre rebanadas
de pan blanco.

¿Acaso he dicho a alguien:
olvídate del nombre de tu madre
y cava una inmensa sepultura
en el vientre de tu hermano?

No. Yo no pido nada extraordinario
ni uno solo puede desmentirme
cuando digo:
yo no he pedido a nadie
que se saque los ojos
para que el sol le lama
la cicatriz del llanto.

Es más,
a nadie he pedido todavía:
amamanta la mitad de tu sed
para que me regales
la mitad de tu agua.

Yo sencillamente he dicho:
No quiero que mi hermano
sufra hambre,
no quiero que le roben
su trabajo,
no quiero que sea muerto
en tierra extraña...

Y sin embargo,
hay gente enfurecida
dispuesta a romperme
la guitarra,
empeñada en disecar
mi voz,
sobre el madero oscuro
de una encrucijada,
resuelta a convertir
mis huesos
en harina amarga
y carcelaria...
Yo no los comprendo, amigo,
yo no pido nada extraordinario.

de Hugo Fernández Oviol,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.

sábado, 9 de mayo de 2026

MEMORIAS DE ARNY COBB

MEMORIAS DE ARNY COBB






de Stella Calloni,
en donde baila la tierra, Ediciones Continente, 2019. 

jueves, 7 de mayo de 2026

ALABANZA

 ALABANZA



de José María Castiñeira de Dios,
en Poetas depuestos / Antología de poetas peronistas de la primera hora, Editorial Punto de Encuentro, 2011.

martes, 5 de mayo de 2026

HUMUS

HUMUS

Tierra en la palma de mi mano,
Humus de las Islas Malvinas;
Cuando te harás, ¡oh polvo humano,
Raíz de criaturas argentinas!

de Luis Ortiz Behety,
en Poesía argentina y Malvinas: Una antología (1833-2022)Foffani, E. Torres, V.(Coords.), Universidad Nacional de La Plata, 2023. 

domingo, 3 de mayo de 2026

El joven banquero

El joven banquero

Aquel banquero mesurado
de gastados pantalones,
labios finamente delineados
y prematura calvicie,
a quien su médico en la guerra
le prohibió escribir prosa
por seis meses, no fuera a morirse
de un ataque de melancolía
—¡Oh, Dios, qué delicado
para solo tener veintiséis años!—
descubrió entonces el infierno
y que los condenados llevaban
sombrero hongo, paraguas
y chaleco como él, y vio
a las ninfas en el Támesis
donde oyó Blake los gritos
de putas quinceañeras.

Pesadillas, temores, obsesiones
hicieron adusta su cara,
lo paralizaban imaginarios males
y preocupaciones del todo literarias.
Era muy ducho en parodias
y en textos publicitarios
y se preciaba de su gran humor
aquel joven conservador,
aristócrata del Nuevo Mundo
a la conquista del viejo,
que se hizo monarquista,
miembro de la iglesia de Inglaterra,
papista y antisemita vergonzante,
gran lector de sus versos,
teatrero metafísico
y consumado bebedor de té,
y que tenía una esposa bastante ida
que le tiraba las mangas
para llamarle la atención
cuando estaban con gente,
y le cerraba la puerta en las narices
a sus frustrados admiradores,
preguntándose furiosa entre dientes:
“¿Por qué vienen a ver a mi marido
y nadie quiere hablar conmigo,
su musa, su bien y su justo castigo?”.

de Nicolás Suescún,
en Jamás tantos muertos, Universidad Externado de Colombia, 2008.

viernes, 1 de mayo de 2026

1 de mayo en la prisión

1 de mayo en la prisión
   

de Alfonso Sastre,
en Balada de Carabanchel y otros poemas celulares, Ruedo Ibérico, 1976. 

miércoles, 29 de abril de 2026

Pasador

Pasador

Y pensar
que pasábamos las horas
trabándole las puertas
a lo inminente
y lo inexorable
se nos metía por la ventana.

de Nina Ferrari,
en Sustancia, Editorial Sudestada, 2020.

lunes, 27 de abril de 2026

Una canción

 Una canción

(o Pueblo de España ponte a cantar)

Una canción,
una canción,
llena las calles
de la ciudad.

Canta el martillo,
canta el motor,
ya canta el brazo
trabajador

Las herramientas
tienen cantar.
Lo canta el hombre
al trabajar.

Todas las manos
se van a alzar,
un solo puño
las unirá.

 ¡Pueblo de España
ponte a cantar!
¡Pueblo que canta
no morirá!

De Jesús López Pacheco,
en Entre los poetas míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.23, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

sábado, 25 de abril de 2026

HERMANO CHORRO

HERMANO CHORRO

Hermano chorro, yo también
sé del escruche y de la lanza...
la vida es dura, amarga y cansa
sin tovén.

Yo también tengo un laburo
de ganzúa y palanqueta.
El amor es un balurdo
en puerta.

Con tal que no sea al pobre
robá, hermano, sin medida...
Yo sé que tu vida de orre
es muy jodida.

Tomá caña, pitá fuerte,
jugá tu casimba al truco
y emborrachate, el mañana
es un grupo.

¡Tras cartón está la muerte!

de Carlos de la Pua,
en Los mejores poemas de la poesía argentina, Ediciones Corregidor, 1977.

jueves, 23 de abril de 2026

Apocalipsis

 Apocalipsis

Y los trenes siempre los trenes
con su música siniestra
cuando regresan trayendo osamentas
de las estaciones del hambre.

Después el silencio
asido a las vestiduras de la noche
a los tironeos del viento
que machaca una y otra vez
en los correajes del último caballo
que huyó de mis sueños.

La noche clavando sus sacrílegos dientes
en el día a punto de nacer
ocultando gaviotas de alquitrán
mariposas carcomidas
pingüinos yertos como deidades blancas.

Aerolitos celestes vuelcan su incandescencia
sobre el canto obstinado de una calavera
burbujeando en el pantanal.

El cadáver de un sauce bebe la muerte
en un cementerio abandonado.
Las raíces del sauce hurgan las raíces del hombre.

—El hombre es apenas el sueño de Dios como una lágrima—

En el festín de larvas y gusanos
del hedor de basuras enviadas
en bellos cofres de hierro y terciopelos.

Es el tiempo de la amenaza del uranio y el ozono
del aquelarre de cuervos y demonios
de la mano de la desintegración.

Los árboles mutilados aún despiden su vaho
de ceniza y miedo.
Un pájaro intenta el vuelo inútil
mientras su corazón -leve tambor-
clama hacia la nada.

Y los trenes siempre los trenes
regresan con baúles de poemas raídos
y canastos de peces arrancados al agua seca.

Danzan los átomos de la radiación
sus melodías rotas
y el vacío sangra en las grietas del universo
que se está derrumbando
sobre una pequeña flor muerta
en la mano de un niño que no quiere morir.

de Elena Cabrejas,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.30, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

martes, 21 de abril de 2026

Balada de Carabanchel - 5 - Lectura de un recorte y nota para un asesino

Balada de Carabanchel - 5 - Lectura de un recorte y nota para un asesino


de Alfonso Sastre,
en Balada de Carabanchel y otros poemas celulares, Ruedo Ibérico, 1976. 

domingo, 19 de abril de 2026

Miedo

Miedo

He visto caer
a mi lado
muchos camaradas,
he recogido
sus armas y sus cosas
y sin embargo
no he sentido
miedo...
Ha venido
la amada con sus hijos
a todos he besado;
todos han sido amables...
Pero no sé,
mi Beatriz,
no se lo digas a nadie,
ahora miro las rejas
y siento algo
que no sé precisamente
si se trata de miedo...

Cuartel San Carlos, 6 de noviembre de 1962

de José Vicente Abreu,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.

viernes, 17 de abril de 2026

a Patrice Lumumba

a Patrice Lumumba

Dos palomas sus ojos
Dos fusiles sus manos


de Raúl Prieto,
en Barrilete, n°11, mayo, 1965.

miércoles, 15 de abril de 2026

Arte poética

Arte poética

Junto a cada dolor la poesía:
la certeza más honda. Contra todo
lo que humille o lesione de algún modo
al ser humano en su terrestre vía.

Contra el odio que mana noche y día
la verdad de la muerte sin apodo
y el fulgor de la sangre sobre el lodo
traspasado de oscura rebeldía.

Contra la sed y el hambre milenaria
contra el coro que canta en la espesura
al compás de la música honoraria.

La poesía, larga quemadura,
pávida voz, diadema planetaria,
hecha toda de cólera y ternura.

de Dionisio Aymará,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.

lunes, 13 de abril de 2026

SOBRE QUEDARSE SORPRENDIDO

SOBRE QUEDARSE SORPRENDIDO

Puedo amar,
y tanto,
pide lo que quieras,
mi vida, mis ojos.
Puedo enfurecerme,
mi boca no se llena de espuma,
pero la ira de un camello no es nada al lado de la mía,
solo la ira del camello, no su rencor.
Puedo comprender
muchas veces con mi nariz,
es decir oliendo lo más oscuro lo que está más lejos
y puedo pelear,
por todos y por todo lo que me parece justo, correcto y hermoso,
ni mi edad ni mi porte me lo impiden,
sin embargo hace tiempo que se me olvidó quedarme sorprendido.
La sorpresa me dejó y se fue con sus ojos bien abiertos
y bien jóvenes.
¡Qué lástima!

Tanganica, febrero de 1963
Hotel Maranga

de Nazim Hikmet,
en https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Diario/06_05_14.html .

sábado, 11 de abril de 2026

Elegía mínima

Elegía mínima

Acaba de morir una mujer sencilla.
Su vida de auxiliar de enfermería
fue útil a la especie.

No tuvo supermercados,
ni bancos,
no explotó a nadie.

Es decir, no fue dañina
como los magnates,
los dictadores,
los genios de las finanzas
y los politiqueros.

La noticia de su muerte
no será publicada
en ningún diario.
No hay campos pagados
presentando condolencias
a su familia.

ÁNGELA RAYO,
que esta frágil lápida
fije tu nombre
y guarde tu memoria.

de Daisy Zamora,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.90, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2014.

jueves, 9 de abril de 2026

Poemas de la cárcel - 29

Poemas de la cárcel - 29

Eslabón por eslabón, forjamos la cadena.
Luego, al descubrirla alrededor de nuestros cuellos,
nos espantamos.

de Bob Kaufman,
en https://barbaspoeticas.com/2013/11/19/tres-poemas-de-bob-kaufman/ (25/2/26).

martes, 7 de abril de 2026

UN NIÑO EN LA CALLE

UN NIÑO EN LA CALLE

Un niño,
en la calle.
Brisa que lucha
por la vida.
Pies que aplastan
la ciudad.
Un niño,
en la calle.
Tierna desnudez
que mira las estrellas
goteadas de carmín.
Un niño,
en la calle.
Tiritando en el lecho de piedra.

de Alberto Oscar Frigerio,
en Barrilete, n°11, mayo, 1965.

domingo, 5 de abril de 2026

La misa buena

La misa buena

Vamos a celebrar
la misa del amor esta mañana.
Haremos una hostia
con masa de maíz, harina y esperanza.
En un filo de roca,
sobre el vientre de un cerro,
consagraremos la hostia de la vida
y el vino del derecho.

(Los que no vengan,
los enemigos,
rodarán solos
a malos ríos).

Ninguno de nosotros
rezará arrodillado:
rezaremos de pie, listos para la vida,
con los ojos volando.

(La rodilla se dobla
cuando las manos
están apabulladas
de fracaso).

De noche llegaremos a nuestro altar, unidos,
mezclados en abrazo,
rezando la oración de la alegría,
el beso de los libres en los labios.

(Cuando se abraza
diciendo hermano,
los que no abracen
quedarán mancos).

Todos seremos sacerdotes, todos.
Los altos y los bajos.
Y todos comeremos la hostia del amor
como animales cálidos.
Invitaremos a la misa a todos:
niños, ancianos, presos,
pilotos y mecánicos,
arzobispos y obreros...

(Cuando se reza
de pie y cantando
los de rodillas
son los paganos).

de Jorge Debravo,
en Nosotros los hombres, Editorial Costa Rica, 2013.

jueves, 2 de abril de 2026

LA CAUTIVA

LA CAUTIVA

De la Tierra extranjera
Vendrá el gigante de las patrias glorias,
Al pie de la bandera
Que tiene su alma y guardará altanera
Su urna azul su polvo de victorias.

Proscripto del destino,
Vendrá en la muerte a levantar su tienda
Bajo el sol argentino,
Y en cada ola que alzará el camino
La Libertad la llevará una ofrenda.

La América al soldado
Dará las palmas de la tierra toda
Donde lloró el pasado,
Donde a la sombra del pendón sagrado
Paseó el cadalso la conquista goda

La proa del navío
Por el laurel se sentirá sujeta,
Y allí hasta el mar bravío
Irán las ondas del Platino río
Con la caricia de la patria inquieta.

Con extraño murmullo,
Sobre los flancos del bajel severo
Pondrán amor y orgullo,
Y harán oír, a San Martín su arrullo,
Y al ronco mar los gritos del pampero.

El Gigante caído,
De aquellas olas guardará el lamento,
Porque ellas habrán ido
Sobre el abismo a conmover el oído,
Con esta endecha que les dijo el viento:

“Allá, tras la neblina
En que parece que a tocar sus brumas
El cielo al mar se inclina,
Hay una tierra que nació argentina
Y en la borrasca se ciñó de espumas.

“A aquella tierra un día
el sol de Mayo la besó en la frente,
Y hoy llora todavía,
Perdida y sola en la extensión vacía,
 Con el recuerdo de su amor ausente.

“Hija del Nuevo Mundo,
le llama triste a consolar su pena,
Y oye solo, iracundo,
Del océano el estertor profundo
Que en confín del horizonte suena.

“Cual víctima expiatoria,
A su cadena la amarró el pirata
De aventurera historia,
Para olvidar la tempestad de gloria
Que a sus milanos desbandó en el Plata.

“Y allá gime cautiva,
 Luchando en vano por romper sus lazos
Con ira convulsiva,
Con el rubor de la romana altiva
Cuando el esclavo la estrechó en sus brazos.

“Su clamoroso alerta,
Todos los ecos que el abismo esconde
Alza en la mar desierta,
Pero jamás la soledad despierta,
Pero jamás el vengador responde.

“Ay! el ave marina
Sabe no más lo que se queja a solas
La cautiva argentina
Cuando le grita el huracán: ¡Malvina!
Y dicen: ¡Falkland! las sombrías olas.

“Ella, la compañera
De sus peñascos descarnados, sabe,
Que inerme y prisionera,
En la ansiedad del abandono espera,
Como encallada y solitaria nave;

“Que eterna sombra arroja
Sobre las cumbres donde rueda el trueno,
Una bandera roja
Que en el delirio de mortal congoja
Como una garra se clavó en su seno;

“Que el sueño rescate
La hace vibrar como gigante lira
Templada en el combate,
Cuando sus alas la tormenta bate
Y en soplo audaz la libertad respira;

“Que la soberbia azota
Del opresor la miserable esclava,
Cantando su derrota,
Y donde quiera que su enseña flota,
El estandarte de la patria clava;

“Y que ora en explosiones
De orgullo airado, su penacho agita
De niebla hecha girones,
Llamando al viento a desatar turbiones,
Y dando al rayo vengadora cita;

“Y ora pide doliente
Su inmensa tumba, su grandeza entera,
Al hondo mar rugiente
¡Para perderse en el oleaje hirviente
Con el sudario de la azul bandera!”

Así dirán airadas
Las anchas olas del Platino río,
De espuma coronadas,
Volcando flores, de la patria enviadas,
Sobre los flancos del triunfal navío.

¡Ay! en la urna muda
Como un recuerdo dormirá el atleta
Que América saluda,
Pero el secreto de la mar ceñuda
En cada oído lo dirá el poeta.

De su lira sonora
Saldrá perenne la canción guerrera
Que marcha voladora,
Como la luz, a despertar la aurora,
Como la chispa, a reventar la hoguera.

1879

de Martín Coronado,
en Poesía argentina y Malvinas: Una antología (1833-2022)Foffani, E. Torres, V.(Coords.), Universidad Nacional de La Plata, 2023. 

martes, 31 de marzo de 2026

Culata

Culata

Salí a matar una ilusión
pensé que se trataba de un crimen,
pero resultó ser una amputación.

de Nina Ferrari,
en Sustancia, Editorial Sudestada, 2020.

domingo, 29 de marzo de 2026

Un muro

Un muro

En la orilla, cortada casi a pico
sobre el mar, hay un muro
de ladrillos ya viejos,
de cal oscurecida, desgastada.

Tendría el mar, entonces,
este mismo color, parecería
una inmensa pared hermosa y verde.

Contra este muro, colocados todos
de espaldas
un pañuelo
junto a 61,
en los ojos, y las manos
alzadas; o, quizá,
contra este muro, codo
de cara a los ladrillos y a la cal,
con las manos atadas...,
con codo, calculándolo a ojo,
deberían caber de cada vez
lo menos quince hombres...

A la altura en que estuvieron
aquellos corazones y cabezas,
todavía se ven,
grabados para siempre sobre el muro,
enjambres de disparos.

De Jesús López Pacheco,
en Entre los poetas míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.23, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

sábado, 28 de marzo de 2026

A Miguel Hernández y su canto encadenado

A Miguel Hernández y su canto encadenado
(fragmento)

Picotazos de cuervos rondando tus carnes
hasta el último rincón del alma.
Y tu canto roto
como una vasija de sal.
Continúa cantando
desde cada uno de sus pedazos.
Porque el canto es más fuerte
que el dolor que sepulta a los muertos.
El silencio es un país hondo y espeso
donde se guarda el canto a madurar
donde se guarda la melodiosa furia
del alumbramiento del próximo día.
Abro los bosques de mi pelo
para atrapar tu memoria,
tu voz que me traspasa todavía
en la reencarnación del caos,
en los barrancos grises de la soledad
donde te han cruzado la piel a latigazos.
Tu voz sitiada en la celda del pecho,
panal que invadieron los ofidios
deidad que escribe con mil brazos
la historia del hombre.
La siento oscilar en mis pendientes
con sus negras piedras
como los pozos del olvido.
La escucho llegar en el agua del sueño
donde tus peces vuelven a seducirme
hasta vaciarme la sed.
La escucho con la unción
con que se escucha la profecía
que asciende en una catedral de sal.
Donde tu palabra me invade
con su obsesión de altar y quemadura.
En el lento ascenso
del subsuelo de la palabra
hay un hilo de luz que abre los cerrojos
de los gabinetes secretos.
Porque el poema escrito en la humedad
de las catacumbas echa raíces.
Tu canto que tiene caballos de fuego
tironea de la noche con el miedo adentro.
Y la piel cielo gris de tus ojos
pétalos de seda y musgo
despeñaderos de bruma
donde un guitarra clama
hechicera y carnívora.
Acechándome.
Imposible regresar desde el humo de tus ojos,
desde la asfixia
donde eres una barca de aliento y desolación
/ donde tu palabra comenzó a no ser
y el rocío no pudo salvarte del deseo.
¡Dios! La sirena de un barco sin timonel
viene a buscarte.
Y subes por las tinieblas del mundo
con tu destello vivo
de abrir hogueras en el alma.
Ritual de la luz
invadiendo las pieles de la noche
los túneles del cuerpo,
las raíces que crecen atándote los pies.
Cuerdas que tironean de la música
que cae sobre tu música
urdiendo melodías de soles
que surgen de tu hoguera
con sus agujas amarillas.
Uñas en las fisuras del corazón,
alacranes hurgando
en los páramos de la locura
en la feria de rostros
que no dejan de estallar en el acecho.
Suenan y resuenan tus versos en mi canto
cuando tu ausencia golpea
en sus concavidades
y otra poesía renace húmeda y sensual
para atraparme.
Ando desnuda y blanca
por las notas de tu voz,
huyendo hasta el fondo de tu herida
por donde vuelves a entrar.
Obstinadamente.
Y otra vez tus lágrimas de nieve
sobre el teclado rojo
de un piano con olor a madera
y desolación.
En el río del verso
recojo las piedras de tu canto.
Una a una queman mis manos
con el fulgor de tu vocación empecinada,
con la brasa del verbo
que brama en el pecho.
En el copón de tus manos
me das de beber pepitas de poesía.
En las puertas clausuradas
de tu exilio donde todas mis voces
continúan reclamándote.

de Elena Cabrejas,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.30, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

jueves, 26 de marzo de 2026

El pabellón era un largo corredor con doce calabozos...

El pabellón era un largo corredor con doce calabozos...
Al fondo, el baño
(¡Un solo baño y 24 prisioneros!)

¡Siempre estaba ocupado!
El calor era una rata mordiendo la carne de los hombres.
El mal olor subía como una caravana.

Alguien, de pronto, se ponía a llorar.
Otro soltaba una blasfemia.
Aquel, simplemente, cantaba.

Había veces, como esta,
en que el pabellón era un archipiélago:
Cada quien se envolvía en su desesperanza.

El mal humor surgía.
La palabra era entonces perfil de cuchillada
y un puñal de odio antiguo se asomaba a las manos.
Entonces el viejo campesino sacaba su guitarra.
El mar enviaba peces.
El viento era un pañuelo colgado en la ventana.
La lluvia era una niña desnuda por el campo.
La noche silenciosa traía hierbabuena
y el río era un muchacho repartiendo naranjas.

de Hugo Fernández Oviol,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.

miércoles, 25 de marzo de 2026

del 79

del 79

A la búsqueda
inquebrantable
de las Abuelas
de Plaza de Mayo

profundo dolor
el de estar en compañía
perpetua de la sombra
de una ausencia sentida
de las entrañas
de la vida...

(comulga la pena
mi alma afligida)

y pensar
que podría ser yo
el cuerpo
de otra sombra
sombría

Por Félix Sánchez Durán.

martes, 24 de marzo de 2026

No es tristeza, imposible de envolverte y seguir...

No es tristeza, imposible de envolverte y seguir,
Paso a paso, tus horas, cuerpo a cuerpo, saberte…
Y tampoco es distancia; es más allá con vos,
Llevarte a mis silencios a contemplar lo eterno.

Me iré por cualquier parte, con el convencimiento
De encontrar un hermano, un barrio, un paredón
Donde gritar ¡no es cierto!... No sé quién va a esperarme…
Me iré por cualquier parte y seré igual que el mundo.

Ya sé que en las veredas que nos atestiguaron
Falta mi brazo, es cierto; pero no exactamente;
No sólo te sostuvo como un tronco de sangre,
Te dio fortaleza del amor más sencillo.

Ahora estoy presente, nunca te olvides de esto:
Ahora es todo el tiempo para mí, para siempre,
No es tristeza y tampoco es distancia sin alas,
Es un beso sereno de la muerte y la vida.

de Daniel Favero (detenido-desaparecido el 25 de junio de 1977),
en Poesía y Militancia, EDULP, 2020.

domingo, 22 de marzo de 2026

HIMNO DE PAZ

HIMNO DE PAZ

A Soledad de Braun

Resuena en las inmensas llanuras
la orquesta de un lejano tropel;
un vértigo de danzas impuras
anuncia a las edades la danza de Luzbel.

Ambiente de pasión y de guerra;
delirios de matanza y pasión.
El viejo corazón de la Tierra
destila sus dolores en cada corazón…

¡Mirad! En rutilantes desfiles
acuden a morir y a matar;
Licurgo con la lanza de Aquiles,
y fuego sobre el éter, y fuego bajo el mar…

Destellan bajo el sol las espadas;
oíd: ¡ha redoblado el temblor!
y fiebre de clarinadas
y vuelo de cabalgadas,
y el dolor…

Son gritos de llamada: mil trinos
acordes en un trino mortal;
“¡Al Rhin!”, dicen los pueblos latinos,
y arroja contra el Rhin sus destinos
la fúlgida familia ancestral.

Van todos: el cantor siciliano,
los rubios argonautas de Albión,
y Alberto de la Mancha, y el férvido espartano,
y el gran jinete galo galopa en su bridón…

Y allá, los pueblos fuertes que olvidan su heroísmo:
los blondos Prometeos; el casco y el clarín;
Sigfrido, alma de bronce; Wotán, alma de abismo;
leyendas de la selva; cinta de fuego: ¡el Rhin!

Se traban: sangre y lucha;
cuatro años que no dejan un minuto al amor;
la imprecación del odio que se escucha,
y allá Caín con alas, y aquí la herida en flor.

Perdió sus alboradas de púrpura la rosa,
calló sus armonías el laúd;
un compás de tragedia retumba en cada cosa,
porque en toda la Tierra se está abriendo una fosa
y en cada tronco de árbol germina un ataúd…

Pero ya se siente
venir del Occidente
la fe que levanta
–ruiseñor que canta–,
la breve virtud de la Paz,
y haciendo palpable la oliva quimérica,
surcó el océano la joven América
y en pleno Diluvio soltó la torcaz.

¡Qué noble armonía, qué alígero cántico
sacude el fogoso tritón del Atlántico
que lleva en sus lomos la nueva canción!
Gloriosa de espumas navega la barca
y vuelve a los hombres la historia del arca,
donde la gacela sonríe al león.

¡La Paz! A su nombre
fue de nuevo el hombre:
ya no se debaten los odios humanos,
y en vez de las armas se cruzan las manos.
¡Suprema armonía,
calor, poesía,
toda circundada de luz la Verdad;
besar las espinas que acechan al paso;
ser bueno a la aurora, ser justo al ocaso,
y allá arriba el cielo y aquí libertad!

¡Quiero la paz eterna y fuerte, pero leve:
un cóndor con las uñas embotadas en nieve;
suprema y levantada
sobre el odio del barro y el revés de la espada,
sobre el hermano herido,
sobre las impiedades, sobre Sila y Adán,
como un ave que cuelga la emoción de su nido
sobre la cresta de un volcán!

de Andrés Eloy Blanco,
en Poesía, Fundación Biblioteca Ayacucho, 2006.

viernes, 20 de marzo de 2026

Nadie critique, nadie diga nada

Nadie critique, nadie diga nada

Nadie critique,
nadie diga nada,
si yo escribo a esta hora,
en este calabozo
mis poemas...
Aún el guardia
no ha dicho que no escriba
como una mariposa,
como una brasa
que ha seguido
encendida
en una gota de agua...
Nadie critique,
nadie diga nada;
aún el guardia
no ha dicho con sus armas:
“Prohibido escribir
después de cierta hora...”
Nadie critique,
yo le escribo a mi amada...

Cuartel San Carlos, 5 de noviembre de 1962

de José Vicente Abreu,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.

miércoles, 18 de marzo de 2026

Balada de Carabanchel - 3 - Nota a Santiago Carrillo

Balada de Carabanchel - 3 - Nota a Santiago Carrillo


de Alfonso Sastre,
en Balada de Carabanchel y otros poemas celulares, Ruedo Ibérico, 1976.

lunes, 16 de marzo de 2026

Leyendo a Vallejo

Leyendo a Vallejo

Es una voz que resuena
por encima de este barullo,
este tren que me lleva
no sé dónde,
la oigo resonar angustiada
dentro de mi cabeza,
hoy,
a tantos días de haber nacido,
la voz de un poeta muerto,
y se apagan las voces de los vivos
y los ruidos,
y él me habla de su pieza recóndita
con su silla, su mesa y su butaca,
y de aguacerso y del sol
y del hombre que lo vela,
y postula que es cálida la nieve
y fugaz la tortuga.

de Nicolás Suescún,
en Jamás tantos muertos, Universidad Externado de Colombia, 2008.

sábado, 14 de marzo de 2026

LOS BUEYES

LOS BUEYES

Vinieron de Italia, tenían veinte años,
con un bagayito por toda fortuna
y, sin aliviadas, entre desengaños,
llegaron a viejos sin ventaja alguna.

Mas nunca a sus labios los abrió el reproche.
Siempre consecuentes, siempre laburando,
pasaron los días, pasaban las noches
el viejo en la fragua, la vieja lavando.

Vinieron los hijos. ¡Todos malandrinos!
Vinieron las hijas ¡Todas engrupidas!
Ellos son borrachos, chorros, asesinos,
y ellas, las mujeres, están en la vida.

Y los pobres viejos, siempre trabajando,
nunca para el yugo se encontraron flojos.
Pero a veces, sola, cuando está lavando,
a la vieja el llanto le quema los ojos.

de Carlos de la Pua,
en Los mejores poemas de la poesía argentina, Ediciones Corregidor, 1977.

jueves, 12 de marzo de 2026

Respuesta

Respuesta

Yo también me interrogaba y nada en mí respondía.
Callaba toda
en un silencio claro y sellado.
Nada en mí afirmaba,
nada negaba en mí.
Me perfumaba una casta incertidumbre
que ascendía a mi canto.

de Enriqueta Arvelo Larriva,
en La palabra necesaria - Muestra antológica de poesía venezolana del Siglo XX, S/F.

martes, 10 de marzo de 2026

De regreso a México, D. F.

De regreso a México, D. F.

a Julio Valle-Castillo

Tu ciudad de diez años de estudiante
te traiciona.
Ya no te reconocés en ella, ya no te sirve
más que para la nostalgia.

Te das de frente con todos los muertos:
Herminio Ahumada, viejo combatiente del Vasconcelismo,
sandinismo encabronado
íntimo de Pellicer;
un poeta.

Irma Krautz, divorciada,
tan sufrida y tequilera,
eterna enamorada del poeta Cardenal.
- Una linda mujer como un ámbar con una hoja seca dentro -

Luis Rius nunca llegó al Festival de Poesía de Michoacán;
se lo llevó el cáncer sin el Nóbel, a los 53 años.

José Luis Benítez de tu misma edad,
murió de alcoholismo
al igual que don Ramón Martínez Ocaranza
(el Coronel Urtecho de Morelia).

Si no todos los muertos eran poetas,
eran como de la familia.

Sólo Ernesto Mejía-Sánchez, tu padre y maestro
(que reconoció bajo tus gafas las mancuernillas
de ámbar de don Laureano Castillo)
ha quedado como última y frágil evidencia del sueño.

de Daisy Zamora,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.90, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2014.

domingo, 8 de marzo de 2026

División de bienes

División de bienes

Llevate
el auto
los libros
las copas

quedate
con los ahorros
los muebles
el perro.

Lo único
que te pido
por favor
que me devuelvas

es el silencio.

de Nina Ferrari,
en Sustancia, Editorial Sudestada, 2020.

viernes, 6 de marzo de 2026

Al borde del mundo

Al borde del mundo

“Con las venas llenas de brasas”
Enrique Molina

Cuando los golpes penetran las vestiduras del alma
herrumbrando las carnes como una blanca orquídea
manchada de verdín hasta las vísceras.
Cuando las llagas hurgan sus raíces
como ratas hambrientas en las cáscaras del cuerpo.
Y aquella sed de caricias que socava más hondo
que la mano de la flagelación.
Cuando las muertes se suceden en cada lámina de piel
en la morosa intimidad de su alcoba
detrás de los postigos.

Caen látigos igual a mariposas muertas
sobre el que ha nacido para gemir.
Caen sobre los sueños que se deshacen
contra las rocas de la tarde y su voz cenicienta
(apenas un rescoldo de niño en el vacío).

¿Desde qué fauce los colmillos del dolor
como una costumbre?
¿Hasta cuándo el ojo de un cíclope
detrás de su espalda?

Nadie acude a contemplar su inocencia
erizada como el espanto
aullando dentro de la soledad.
Nadie para desenterrar los arpones en el puerto
de su casa.

Giran en el zumbido de las horas
los seis brazos carniceros
        los treinta colmillos
                    y los jueces ausentes.

En su cárcel de espejos sólo pide clemencia
desde todos los rostros.

de Elena Cabrejas,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.30, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

miércoles, 4 de marzo de 2026

A LA PEONA EZEQUIELA FARIAS

A LA PEONA EZEQUIELA FARIAS

Nació y murió
junto a una vaca.

Entre sus manos duras,
la suavidad del mundo
tomó formas de vaca.

Un silencio de vaca
la ciñó hasta los pies
como su delantal:
un silencio cantante,
más puro que la égloga.

Delante de sus ojos,
los días y las noches
australes desfilaron
como vacas macizas.

La tierra en que hoy descansa
—gorda, sumisa y útil—
se parece a una vaca.

de Leopoldo Marechal,
en Los mejores poemas de la poesía argentina, Ediciones Corregidor, 1977.

lunes, 2 de marzo de 2026

BLACK POWER

BLACK POWER

Un hombre cuelga de su propia vida
mientras el Greenwich Village se puebla
de rumores,
un hombre multiplica su infancia
y va creciendo con su ternura a cuestas
y en Manhattan, el tiempo es un aullido.
Un hombre sale oscuro, relumbrante
y su piel va sumando las auroras
del África dormida,
pero en Harlem, el África despierta,
es violenta la dulce madrugada, en el metro
un ardiente muchacho dice alegre: SOY NEGRO
y siente su negrura como un beso
como un sol de repente,
y su abuela en el sur, mira y sonríe
al templo de su piel. 

de Stella Calloni,
en donde baila la tierra, Ediciones Continente, 2019. 

sábado, 28 de febrero de 2026

Muro

Muro

La pared
más dura
con la que vas a chocar
una y otra vez
es que nadie puede darte
lo que nunca recibió.

de Nina Ferrari,
en Sustancia, Editorial Sudestada, 2020.

jueves, 26 de febrero de 2026

Fiel ama de casa

Fiel ama de casa

Todo terminó con la Luna de Miel:
Azahares, cartas de amor, llantos pueriles.

Ahora reptas a los pies de tu señor:
Primera en su harén,
tomada o abandonada según capricho
Madre de los hijos de su apellido
oreando tu abandono
junto al tendedero de pañales
estrujando tu corazón
hasta despercudirlo en la ropa blanca.
Acostumbrada al grito, a la humillación
de la mano servil ante la dádiva,
Mujer arrinconada
Sombra quejumbrosa
con jaquecas, varices, diabetes.

Niña guardada en estuche
que casó con primer novio
y envejeció escuchando el lejano bullicio
de la vida
desde su sitial de esposa.

de Daisy Zamora,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.90, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2014.

martes, 24 de febrero de 2026

Todo sucede en perfecto orden público

 Todo sucede en perfecto orden público

Todo sucede en perfecto orden público.
La sangre alterna en los semáforos
con un verde de égloga falsa.

Nadie anda a destiempo.

Esperen
peatones
pasen
de prisa.

En orden público se vive y muere,
se va al trabajo y se regresa al llanto,
se sufre y calla, se maldice y teme
en orden público.

Hay barrios donde huele a crimen elegante
y barrios de tristezas protegidas
pero en todos la gente se produce
en perfecto orden público.

Esperen
peatones
pasen

La gente se detiene, es detenida
por la señal de la sangre.

Se reanuda el tráfico rodado.

Y aquel brillo de sangre en el asfalto
tan sólo fue una gota en la sangrienta
publicidad. La gota por la que todavía
el vaso no rebosa sin embargo.

Esperen
peatones
hacia sek de esperanza en las quinielas,
dense prisa

Esperen
peatones
no se muevan
deben estar acostumbrados ya
al ritmo de la sangre y la esperanza.

De Jesús López Pacheco,
en Entre los poetas míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.23, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

domingo, 22 de febrero de 2026

Homenaje a Machado

Homenaje a Machado
   

de Alfonso Sastre,
en Balada de Carabanchel y otros poemas celulares, Ruedo Ibérico, 1976. 

viernes, 20 de febrero de 2026

El filósofo

El filósofo

Está el filósofo en la foto
en blanco y negro
contra un fondo de árboles
con grandes flores blancas,
o bajo un cielo poblado
de enormes estrellas?

¿Y está él iluminado,
muy blanca su camisa
y su mata de pelo,
por el sol, o bajo la luz,
muy blanca, de la luna?

¿Y qué esta explicando
con esa mano fuerte, levantada?

¿Acaso que la realidad
tiene dos o más explicaciones
pero es una misma realidad?

Pues solo la foto, y él la explica
sin darse cuenta
—su trabajo es explicar
incansablemente
el ser y el mundo—
nos demuestra
que la luz de la luna
es la misma —reflejada—
luz del sol, que la ilumina.

de Nicolás Suescún,
en Jamás tantos muertos, Universidad Externado de Colombia, 2008.

jueves, 19 de febrero de 2026

a tus lágrimas...

a tus lágrimas
a tu llanto
le pondrán represas
le pondrán molinos
todo tu dolor
será productivo
hasta tus gritos
hasta tus gritos
 
Por Félix Sánchez Durán. 

miércoles, 18 de febrero de 2026

DE LA PATRIA JOVEN

DE LA PATRIA JOVEN

Graciosa bajo el humo que despiden sus hombres
quemados junto al Río
y predilecta ya, como las hijas,
en el ancho fervor de sus mujeres,
la Patria es un dolor que nuestros ojos
no aprenden a llorar.

Un pie arraigado en la niñez y el otro
ya tendido a los bailes de la tierra,
su corazón ofrece a las mañanas
que remontan el Río.
Y quisiera grabar en el día su sombra,
y decir las palabras
que castigan al tiempo
como a un noble caballo.
Pero vacila su talón ardido:
 "¡No es hora!" canta el año junto al Río.

Yo no calcé su pie ni vestí su costado:
no la cubrí de plata festiva para el gozo,
ni la calcé de hierro
para la grave danza de la muerte.
No restañé la herida salobre de su párpado,
ni dije su alabanza
con la voz de las armas.
¡Yo soy un fuego más entre los hombres
quemados junto al Río!

La infancia de la Patria se prolonga
más allá de tus fuegos, hombre, y de mi ceniza.
La Patria es un dolor
que aún no tiene bautismo:
sobre tu carne pesa lo que un recién nacido.

de Leopoldo Marechal,
en Los mejores poemas de la poesía argentina, Ediciones Corregidor, 1977.

lunes, 16 de febrero de 2026

Balada de Carabanchel - 1

Balada de Carabanchel - 1 

de Alfonso Sastre,
en Balada de Carabanchel y otros poemas celulares, Ruedo Ibérico, 1976.