Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a lxs lectorxs/militantes a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autorxs para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.
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miércoles, 24 de junio de 2026

Este sitio de angustia

Este sitio de angustia

Uno quisiera siempre tener su mano amiga,
su buen pan compañero, su dulce café,
su amigo inseparable para cada momento.
Quisiera no encontrar un solo fruto amargo,
una casa sangrando, un niño abandonado,
un anciano caído debajo del fracaso.

Pero a veces los días se ponen grises,
nos miran con miradas enemigas
y se ríen de nosotros,
se burlan de nosotros;
nos enseñan cadáveres de jornaleros tristes,
de muchachas vencidas, de niños sin tintero.
Se mira uno las uñas, como haciéndose viejo
encoge las rodillas para no perecer
y nada, nada bueno agita las campanas,
nada bueno florece en los hombros del mundo.

Entonces es que uno llama al apio y le dice,
llama al rábano amargo y le dice también
que esta corteza de hombre debe de ser un castigo,
un paisaje maldito donde el nombre no quiere,
no soporta vivir porque le sorben sangre,
porque le chupan sangre hasta dejarlo ciego.

Es entonces que uno -cuando mira los puentes
y los halla cerrados, cuando toca los frutos
y los halla podridos, cuando mira hacia el cielo
y lo encuentra colérico y cuajado de muerte—
es entonces, repito, que la piel no nos sirve,
el alma nos maltrata como un colchón de agujas
y maldecimos este cascarón fracasado,
estos ojos de hombre y estos zapatos de hombre.

de Jorge Debravo,
en Nosotros los hombres, Editorial Costa Rica, 2013.

domingo, 17 de mayo de 2026

Nosotros los hombres

Nosotros los hombres

Vengo a buscarte, hermano, porque traigo el poema,
que es traer el mundo a las espaldas.
Soy como un perro que ruge a solas, ladra
a las fieras del odio y de la angustia,
echa a rodar la vida en mitad de la noche.

Traigo sueños, tristezas, alegrías, mansedumbres,
democracias quebradas como cántaros,
religiones mohosas hasta el alma,
rebeliones en germen echando lenguas de humo,
árboles que no tienen
suficientes resinas amorosas.

Estamos sin amor, hermano mío,
y esto es como estar ciegos en mitad de la tierra.

Traigo muertes para asustar a todos
los que juegan con muertes.
Vidas para alegrar a los mansos y tiernos,
esperanzas y uvas para los dolorosos.

Pero traigo ante todo
un deseo violento de abrazar,
atronador y grande
como tormenta oceánica.

Quiero hacer con los brazos
un solo brazo dulce
que rodee la tierra.

Yo deseo que todo, que la vida sea nuestra
como el agua y el viento.
Que nadie tenga nunca más patria que el vecino.
Que nadie diga más la finca mía, el barco...,
sino la finca nuestra, de Nosotros los Hombres.

de Jorge Debravo,
en Nosotros los hombres, Editorial Costa Rica, 2013.

domingo, 5 de abril de 2026

La misa buena

La misa buena

Vamos a celebrar
la misa del amor esta mañana.
Haremos una hostia
con masa de maíz, harina y esperanza.
En un filo de roca,
sobre el vientre de un cerro,
consagraremos la hostia de la vida
y el vino del derecho.

(Los que no vengan,
los enemigos,
rodarán solos
a malos ríos).

Ninguno de nosotros
rezará arrodillado:
rezaremos de pie, listos para la vida,
con los ojos volando.

(La rodilla se dobla
cuando las manos
están apabulladas
de fracaso).

De noche llegaremos a nuestro altar, unidos,
mezclados en abrazo,
rezando la oración de la alegría,
el beso de los libres en los labios.

(Cuando se abraza
diciendo hermano,
los que no abracen
quedarán mancos).

Todos seremos sacerdotes, todos.
Los altos y los bajos.
Y todos comeremos la hostia del amor
como animales cálidos.
Invitaremos a la misa a todos:
niños, ancianos, presos,
pilotos y mecánicos,
arzobispos y obreros...

(Cuando se reza
de pie y cantando
los de rodillas
son los paganos).

de Jorge Debravo,
en Nosotros los hombres, Editorial Costa Rica, 2013.