Prohibido ser un hombre digno
Mis hijos
me dijeron ayer,
tomándome de las manos:
que me fuera con ellos
¡que me fuera con ellos a la casa!
La casa es preciosa
–insistieron–
es preciosa la casa:
hay un árbol muy grande
y cuando llueve
en el patio
jugamos en un pozo.
Para halagarme,
hijos míos,
para halagarme
no me digan nada...
Miren a la madre:
Comprendan,
hijos míos,
en Venezuela
hay mucho petróleo
y está prohibido
ser un hombre digno,
asomarse a la calle
como el fuego
y ser,
al mismo tiempo,
¡Padre!
Cuartel San Carlos, 3 de diciembre de 1962
de José Vicente Abreu,
en Como una brasa que ha seguido encendida - Antología de poesía venezolana, El perro y la rana, 2016.
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