Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a lxs lectorxs/militantes a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autorxs para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.

sábado, 22 de febrero de 2014

Los pitucos

Los pitucos

Hijo mío
recuérdalo
son éstos los pitucos

tienen un aire
verdad
que es un desaire

tienen la marca
verdad
de su comarca

mira
son los pitucos
nacen junto a la rambla
respiran el salitre
le hacen guiños al sol
se rascan el ombligo
duermen siestas feroces
besan con labios blandos
y en la rambla se mueren
y van al paraíso
y claro
el paraíso
es también una rambla

fíjate bien
son ellos
los pitucos
casi una raza aparte
son nietos de estancieros
primos de senadores
sobrinos de sobrinos
de heroicos industriales

son ágiles
imberbes
deportistas
cornudos

mira cómo te miran
bajo sus lentes negros

pero no te preocupes
en el fondo
son buenos

aman los dividendos
escuchan a Stravinsky
se bañan diariamente
con jabón perfumado
y a la hora del crepúsculo
bajan todos al Centro

hijo mío
prométeme
nunca intentes hacerles
zancadillas

los pitucos son tenues
los pitucos son blandos
una bocina
un grito
a veces una huelga
les arruinan el alma

en ocasiones
raras ocasiones
se hacen los malos
dicen palabrotas
pero después se mueren
de vergüenza
y allá en su diario íntimo
se azotan con metáforas

hijo mío
recuérdalo
son éstos los pitufos

tienen un pelo
verdad
que es terciopelo

una cadencia
verdad
que es decadencia

déjalos pasar
son de otra raza
admíralos
toléralos
apláudelos
escúpelos
tírales caramelos
cualquier cosa

después
cuando seas grande
grande
y tengas un hijo
lo tomas de la mano
lo traes aquí a la rambla
y sin darle importancia
le dices
hijo mío

son ésos los pitucos

De Mario Benedetti,
en Antología Poética, Ed. Sudamericana, 2000.

viernes, 21 de febrero de 2014

La poesía es un arma cargada de futuro

La poesía es un arma cargada de futuro

Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

De Gabriel Celaya,
en Cantos Iberos, Turner, 1975.

domingo, 26 de enero de 2014

Rimas rebeldes

Rimas rebeldes

¡César manda! Y a su acervo
poco ha restado la Ley...
¿Tú gobiernas? ¡Eres Rey!
¿Te gobiernan? ¡Eres siervo!

Y no se invoque la acción
de los sonados progresos...
¡Códigos, Dumas, Congresos,
son garras del mismo león,

y bien sabe el alma triste
del paria yerto de pena,
que han dorado la cadena
pero la cadena existe!

Otro aspecto el barro toma
porque a tal se presta el barro;
pero César va en su carro
por las Vías de su Roma,

y pues Roma se ha agrandado
hasta llenar todo el orbe,
porque el abismo no estorbe
César se ha multiplicado...

¿Qué importa que cambie el modo
si perdura el hecho igual,
ni qué vale que al dogal
mentemos por un apodo,

si el dogal está en la tierra
y apenas un César manda
va la turba miseranda
a suicidarse en la guerra?

¿Qué importa que cambie el nombre
del servilismo de antaño,
si es cada núcleo un rebaño
manejado por un hombre?

Mirad hacia el torvo drama
en que hoy se desangra el mundo,
todo enfermo de un profundo
afán de arder en la llama...

¿Acaso quieren la guerra
los pobres pueblos opresos?
¡No por Dios! ¡La quieren esos
que mandan sobre la tierra

y ante cuyo solio gimen
muchedumbres ancestrales
echadas como animales
al Coliseo del crimen!

Ellos miran de sus puestos
- donde el peligro no alcanza -
sucumbir en la matanza
a los mancebos enhiestos;

Y arde el Circo de emoción...;
y en la arena se dilata
un resplandor escarlata
del más puro bermellón;

y mientras el sordo grito
agoniza, disminuye,
se desvanece y concluye,
ven con asombro infinito

que están los caudales rojos
mermados por un desfalco...
¡y César sigue en su palco
con la esmeralda en los ojos!

de Belisario Roldán,
en Prosistas y Poetas (Ricardo Ryan), Ángel Estrada y Cía. Editores, 1918.

viernes, 24 de enero de 2014

Madrigal a las muchachas españolas del Frente Popular

Madrigal a las muchachas españolas del Frente Popular

Soledad, Mercedes, Pura,
Luz, Pilar y Generosa;
Consuelo, Dolores, Paca,
Esperanza o Salvadora;
cuerpos como de vihuela,
almas tiernas como coplas,
que a los toros ibais antes,
bizarras y donairosas;
hoy marcháis fusil al hombro,
y más que nunca, garbosas,
sonrientes a la lucha
y cantando a la victoria,
a la victoria o la muerte
va la incontenible ola...

De juventud y entusiasmo
sois una ofrenda, oh, indómitas,
que dais coraje a los hombres,
¡y hombres de estirpe española!
Belén, María del Carmen,
Remedios, Amparo o Lola;
sois filo y brillo de aceros,
balas de ametralladoras,
convertís en más pujantes,
Trinidad, Angustias, Concha,
Nieves, Isidra o Estrella,
A milicianos y a tropas,
Pues, rugís en los cañones,
Sois en los fusiles pólvora...

¡Por la libertad, la vida!:
Lo gritáis con frescas bocas
y con manos incansables ,
manos de hermanas y novias,
defendéis, cabe la angustia,
la libertad que es la honra,
que la libertad se gana,
la libertad no se implora,
bien lo sabéis, combatientes
estudiantes y obradoras
que a la pelea, cantando,
corréis, muchachas heroicas...
¡Si el mismo amor os llamara
no iríais tan presurosas!
¿Cómo no echaros, rendido,
este manojo de loas?
¡Vaya el madrigal caliente,
caliente de flores rojas,
Soledad, Consuelo, Pura,
Esperanza o Salvadora,
Concepción, Amparo, Nieves,
Luz, Estrella o Generosa...

De Álvaro Yunque,
en España 1936, Grabo, 1936.
http://www.alvaroyunque.com.ar/alvaro-yunque-espana-1936.html

martes, 21 de enero de 2014

Ronda

Ronda

Hombre esencial el hombre
que a los Otros les diga:
dadme todas las manos,
la ronda es infinita,
necesito de todos,
todos me necesitan.

De Álvaro Yunque,
en Hombre Esencial, 1947 (inédito).
http://www.alvaroyunque.com.ar/pdf/hombre_esencial.pdf

Juego

Juego

Frágil hombre, vivir es proyectar.
Si poseer pretendes tus proyectos
Hombre, te juegas la felicidad.

De Álvaro Yunque,
en Hombre Esencial, 1947 (inédito).
http://www.alvaroyunque.com.ar/pdf/hombre_esencial.pdf



Rutina

Rutina

El hombre que obedece a la rutina
Deja de ser libre.
Es una máquina y, como toda máquina
Se oxida.

De Álvaro Yunque,
en Hombre Esencial, 1947 (inédito).
http://www.alvaroyunque.com.ar/pdf/hombre_esencial.pdf

martes, 14 de enero de 2014

Oda heroica a las Mirabal

Oda heroica a las Mirabal

No hubo blancura igual a su blancura.
Nardo, azucena, lirio... magnolia de su carne.
Carne hecha para el beso, fue pasto de las balas.
Las Mirabal cayeron bajo el plomo cobarde.

No hubo dulzura igual a su dulzura.
Los ríos se crecieron para llorar por ellas.
Palomas con el pecho florecido en claveles.
Las Mirabal cayeron de cara a las estrellas.

Ayudadme a subirlas al pedestal  de piedra
donde graba la historia los nombres de sus mártires.
Ayudadme a decir qué cosa grande hicieron
estas mujeres-cíclopes, estas mujeres-ángeles.

Allí donde más hondo fue el dolor de los hombres
y más honda la herida sangrante de la tierra,
donde fue más profundo el surco de las lágrimas
y más amargo el llanto... allí subieron ellas.

Allí donde más lejos llegó la valentía
y apuró el sacrificio su retama postrera,
allí donde más lejos plantara el heroísmo
su bandera de sangre... allí llegaron ellas.

El ojo de la bestia le siguió la pisada.
Ojo y plomo a la espalda, como hacen los cobardes.
La tierra abrió los brazos para ceñir sus cuerpos.
Las Mirabal cayeron, taladas como árboles.

Las manos del verdugo deshojaron los nardos,
cortaron, como tallos, sus lenguas silenciadas.
Las estrellas besaron su carne por vez última.
Las Mirabal cayeron con el plomo en la espalda.

Mas ya el nardo no es nardo, pues se ha vuelto piedra.
Piedra el enhiesto puño. Piedra la frente alta.
Piedra el pecho y los ojos y la boca sin lengua.
Las Mirabal cayeron para alzarse en estatuas...

Y sus bocas, sin lengua, han de seguir hablando
y sus tres corazones palpitando en la piedra.
Perennemente vivas en el alma del pueblo.
Las Mirabal cayeron para volverse eternas.

De Carmen Natalia Martínez
en Antología Histórica de la Poesía Dominicana del Siglo XX (1912-1995) (Franklin Gutiérrez Comp.),
Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1998.

lunes, 13 de enero de 2014

Tratado sobre los ideales (en verso)

Tratado sobre los ideales (en verso)

Me pregunto continuamente
De dónde surgen los ideales:
Los míos, los tuyos, los de clase,
Los de todos los hombres.

Observo los grandes acontecimientos,
Los hechos que marcan el comienzo,
El final, que tuercen el rumbo
De la historia social y política del mundo

Y no puedo dejar de notar que,
La mayoría de las veces,
Son invenciones surgidas
De los pies de sus protagonistas.

Son fruto de la oportunidad de unos,
Del aquí y ahora que se contagia
Y convence a la mayoría no conversa
Que ‘así estará mejor, que así debe ser’.

Los ideales son difíciles de reconocer.
Hay muchos idealoides, retóricas
Que se saben disfrazar, que nos convencen
De que siempre estuvieron allí.

Así, los idealoides surgen de los pies,
Del momento en que se está.
Oportunismos se los puede llamar,
Aunque no responden a ese nombre.

“Piquete y cacerola, la lucha
Es una sola”, oí cantar con fervor
Pero la cacerola pronto se olvidó
Del piquete, y lo cuestionó.

Oí levantar consignas a favor
De jubilados y niños hambrientos,
Mucho tiempo olvidados,
Y vueltos a olvidar por mucho tiempo.

Oí levantar diversas demandas
Que ocultaban premisas egoístas,
Que una vez que fueron saciadas,
Que el mundo pintaron

Del color de sus casas,
Fueron rápidamente olvidadas
Con la celeridad que reclama
Volver pronto a la rutina.

¿Cuántas veces te has preguntado
Si tus ideales surgieron de tu corazón,
Acompañados, tal vez, de la razón,
Y no sólo de tus pies?

¿Cuántas veces te encontraste
Apoyando una proclama
Que perjudicase directamente a tu bolsillo,
Pero que te encendiese el alma?

Pregúntate una y mil veces
De dónde vienen tus ideales,
Tus reclamos adyacentes,
Y sabrás de qué estás hecho.

Podrás no saber si todos
Tus ideales son de acero,
Pero sabrás si un ideal es real
Cuando te arriesgue el cuero

Y te apunte a la sien directo,
Cuando corte de cuajo
Tu bolsillo más rechoncho
Y valga con la muerte el precio.

Los ideales alimentan
Solamente al alma;
El cuerpo es lo que uno
Da a cambio.

Por Félix Sánchez Durán

jueves, 2 de enero de 2014

Niños: Corea 1952

Niños: Corea 1952

Esto que tengo de niño fundamental
se me rebela, quiere
llorar en los rincones, desgarrarse
la frente, la mejilla,
olvidar el cuaderno donde dice
mamá con letras tiernas
y hay una dulce vaca de tres patas.

Hermanitos, ¡qué nuca perseguida
la vuestra y cómo duele
aprender a contar por bombarderos
y el cielo de pizarra!
¡Cómo duele, hermanitos,
saberse de memoria la h de hambre
y saberse la muerte de memoria
y saberse a los yanquis de odio puro,
cómo duele, hermanitos!

Pienso que te andan castigando el pájaro
en los ojos, machacándote
el hueso
y me dan ganas
urgentemente de cuidarte todo!
defenderse en el aire que te toca!

(No te duermas, niño.
No te duermas, sol.
Que en los arrozales
mata el invasor.
No te duermas, niño.
Todavía no...)

Que no y no duermas, párate, hermanito,
consérvate en tu metro,
yo sé-
esto que tengo de niño fundamental
me anda diciendo-
que estás así,
en tu leche confirmado,
peleando con los dedos,
continuando tu estirpe
¡y fuera el yanqui!
¡PAZ!
¡Paz para tu cuaderno!

¡Porque puedas y digas
mamá con letras tiernas
bajo una dulce vaca de tres patas!

Un niño es de carne, hueso, pelo enrulado o no y muchas preguntas.

Pero sobre todo tiene una sustancia, un soplo, material, espiritual,
químico, físico o yo qué sé que despierta poderosamente la ternura.

Se preocupa mucho por las cosas más pequeñas. Canta y ríe
fácilmente. Y no le importa ensuciarse las rodillas.

Mírenlo desde aquí: (con amargura) - Yo fui como él.

Mírenlo desde allí: (con alegría) - ¡Él no será como yo!

¡Defiéndanlo!

De Juen Gelman
en Violín y Otras Cuestiones, Editorial Planeta-Seix Barral, 2006.