Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a lxs lectorxs/militantes a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autorxs para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.
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miércoles, 5 de marzo de 2025

Clasificados Oferta laboral

Clasificados
Oferta laboral

se busca
albañil latino
maestro mayor de obras
para levantar muro
en zona árida
y peligrosa

trabajo temporario
pago mediocre
sin feriados
ni descansos

preguntar por donald
o por migraciones

Por Félix Sánchez Durán.

lunes, 3 de marzo de 2025

Clasificados Oferta laboral

Clasificados
Oferta laboral

J.Milei, Davos, 23/ENE/25

se busca put* o t*rta
para sesión de fotos
en casa rosada y ministerios
tez blanca, residente en caba
o en estados unidos
preferentemente
con presencia mediática

disponibilidad
para trabajar
luego de cada discurso presidencial
o entrevista guionada

trans
abstenerse

dirigirse a balcarce cincuenta
frente a la plaza
preguntar por santi

Por Félix Sánchez Durán.

miércoles, 15 de enero de 2025

...a la población de Gaza

a la población de Gaza

llaman a las piedras
como quien llama a un perro
y las piedras van
acuden al llamado

acarician las piedras
como se acaricia a un gato
y las piedras ronronean
y duermen sobre el amo

le susurran a las piedras
como se cuenta un secreto
y sonríen las piedras
y prometen no contarlo

liberan las piedras al aire
como quien arroja un canario
y les piden que vuelen
y suelten su hermoso canto

tienen nombres las piedras
como las calles o los barrios
nombres familiares pronunciados
con nostalgia y con quebranto

y lanzan las piedras al aire
y como fieles piedras vuelan
cantan libremente y vuelven
a las manos que han amado

Por Félix Sánchez Durán.

viernes, 6 de diciembre de 2024

Sobre haber sido traída de África a Estados Unidos

Sobre haber sido traída de África a Estados Unidos

Fue la misericordia  la que me trajo desde mi tierra pagana,
enseñando a mi ignorante alma a entender
que hay un Dios, que hay un Salvador también:
Ya que no he buscado ni sabía de la redención.
Algunos ven a nuestra oscura raza con ojo desdeñoso,
"Su color es un hito diabólico."
Recordad, cristianos, negros, tanto como Caín,
Podrán ser refinados, y unirse al angélico tren

de Phillis Wheatley,
en https://www.heroinas.net/2020/01/phillis-wheatley-primera-poeta-negra.html (4/8/24).

jueves, 14 de noviembre de 2024

Balada del diablo y la muerte (canción)

Balada del diablo y la muerte

Estaba el diablo mal parado
En la esquina de mi barrio
Ahí donde dobla el viento y se cruzan los atajos

Al lado de él estaba la muerte
Con una botella en la mano
Me miraban de reojo y se reían por lo bajo

Y yo que esperaba no sé a quién
Al otro lado de la calle del otoño
Una noche de bufanda que me encontró desvelado

Entre dientes
Oí a la muerte que decía
Que decia así:

"Cuántas veces se habrá escapado
Como laucha por tirante
Y esta noche que no cuesta nada
Ni siquiera fatigarme
Podemos llevarnos un cordero
Con sólo
Cruzar la calle"

Yo me escondí tras la niebla
Y miré al infinito
A ver si llegaba ese que nunca iba a venir

Estaba el diablo mal parado
En la esquina de mi barrio
Al lado de él estaba la muerte con una botella en la mano

Y temblando como una hoja
Me crucé para encararlos
Y les dije: "me parece que esta vez me dejaron bien plantado"

Les pedí fuego y del bolsillo
Saqué una rama pa' convidarlos
Y bajo un árbol del otoño nos quedamos chamuyando

Me contaron de sus vidas
Sus triunfos y sus fracasos
De que el mundo andaba loco
Y hasta el cielo fue comprado
Y más miedo que ellos dos
Me daba el propio ser humano

Quizás yo no esperaba a nadie
Y entre las risas del aquelarre
El diablo y la muerte se me fueron amigando

Ahí donde dobla y el viento
Y se cruzan los atajos
Ahí donde brinda la vida
En la esquina de mi barrio

de Gustavo Nápoli,
en Despedazado por mil partes, Polygram, 1996.

sábado, 2 de noviembre de 2024

Los que se fueron...

Escribiré para vengar mi raza.
ANNIE ERNAUX

I

Los que se fueron dejaron las voces de sus animales
como carpas y jaulas abandonadas
por un circo llamado olvidar:

Me llama
        la morrocoya con ruedas que salta entre el
                                                           hacinamiento;
         el perro que sufrió por la cinta de un casete de
                                      horror atorada en sus intestinos.

Me llama
       otro perro, lleva su lomo sangrante
       por la marca de hierro de las águilas crueles;
       el burro, al que los invasores dieron a tragar una bomba
(aclaro, invasores y águilas crueles son sinónimos en estos
                                                                           poemas;
y digo águila, porque no puedo decir ese nombre;
y escribo poemas, porque es la única forma de maldecir al
                                                             águila a la cara;
y escribo poemas, porque es la única forma de comprobar
                                                                     que tengo
alas de pájaro
y no una escopeta).

 

Me llama
        el pato, lazarillo de los muertos;
        el chivo dado en sacrificio,
        para no entregar a la esposa.

Me llama
        el pájaro de la resistencia;
        y la lechuza, reveladora de traidores y malas horas.

Me piden retornar al territorio
—afuera no hay comunidad—.
Debo terminar el volcán que inicié
con niños fantasmas, en mitad de la calle;
en su cráter caerán todas las injusticias y opresiones
hasta que reviente la rabia,
y con cenizas escribiré poemas
que venguen mi raza,
         mi género
         y mi clase.

II

En el fondo del espejo se ve el callejón de una casa,
dos niñas juegan a cubrirse con sábanas, tablas y ramas.

Las niñas crecieron rápido
y su padre metió a treinta morrocoyas, en su lugar,
excepto a una que nació sin las dos patas traseras,
amarró con alambre una tabla en la coraza
y le acomodó dos llantas de un carro de juguete.

Las más sanas cavaron y construyeron un túnel,
hasta inundar mi supuesta habitación propia;
el agua fangosa traspasó el espejo.

Las morrocoyas no son rápidas, aunque tengan llantas;
cuando son deformes no tienen barriga de tierra
ni espalda de cielo;
no llegan a tiempo para prevenir la filtración, la huida,
la injusticia…
                     como yo, que corro, camino,
salto y me enredo una cuerda en las patas,
y me ato al pecho una tabla, en las noches

III

¿Cristo sana morrocoyas
y las ama a todas por igual?

Ni la carne de Cristo
ni la de las morrocoyas deberían ser consumidas,
ambos sacrificios son inútiles;
papá no las crió para inmolarlas.

A todas nos costó asumir que el hogar de la ciudad
no era el del pueblo.
Nunca volví a jugar en un callejón.

El callejón de la casa se achicó tanto
que solo sirvió para desfiladero
de agua fangosa.

En ningún lugar del mundo volví a tener casa;
es mentira,
no se carga como caparazón.

de Luisa Villa,
en https://www.laraizinvertida.com/detalle-3108-luisa-villa-premio-internacional-de-poesia-gabriel-celaya-?fbclid=IwZXh0bgNhZW0CMTEAAR1j2upm8KKVK0jHfT63-z6ja7DzOrVrDvk5y_ubks7xEhRF75oB2CCD_AQ_aem_0kcJzPZZRcOJv1QFkGsFpg (21/7/24).

martes, 15 de octubre de 2024

domingo, 13 de octubre de 2024

HIJAS DE LAS PERRAS NEGRAS

HIJAS DE LAS PERRAS NEGRAS

A Edwidge Danticat

Celianne parió a una niña
y la nombró con el nombre escrito en el cuchillo.

Swiss no llora,

bajo la brea que remienda el barco,

algo, alguien retiene sus gritos.

La madre se aferra hasta hundir sus uñas
en la espaldita renegrida.

Cientos de niñas violadas tiran a sus hijos al río.

Escucho en la tele: Bella dentadura de los héroes vestidos de verde

llegan a domar a los nadies.


En el trueque de espejos se fragmentan rostros nativos.

(Las invasiones a los cuerpos son públicas,

pero permanecen

ocultas).

Cuatro niños salieron de la selva,

sobrevivieron durante cuarenta días y cuarenta noches
                               -cuatro es el orden salvaje-.


¿La selva es mejor que el mar?,

¿mejor?,

la selva tiene su caudaloso río
de muerte.

Emigrantes caminan por el lodo,
la mitad muere

mientras sacuden en vano su reseca vara de la fe:

agua amarga no se endulza,

agua no emana del cactus,

agua no abre paso a los hijos de los guerreros

de Túpac Amaru

ni a los de Benkos Biohó.

La arpía sobrevuela el sueño vencido de la flecha.

Hombres insolados esperan, frente a Celianne,

como parteras que quieren matar.

La tierra prometida está maldita,

no Swiss, no las niñas, no los emigrantes…

Por la promesa, miles de Sísifos atraviesan mares y ríos

metiendo la gran piedra en sus bolsillos.

Todos suman el peso de una pluma, pesan

el peso de la muerte.

Cualquiera es el próximo
héroe caído,          mártir mojado,     hueso roto
o Lázaro hediondo, para inspirar terror al que huye.

Escucho a Celianne saltar

tras la carnada trifásica
de ombligo, placenta, hija.

Escucho a las placentas:

A ti llamamos las desterradas hijas de Eva y Agwé;

Agwé, a ti suspiramos gimiendo y llorando
en este valle de lágrimas.

A las perras negras y los perros negros nos ha tocado hundir
siempre algo: casas, dioses, lenguas...

En la orilla, de donde salimos, gallos cantan
al amo,
obligados a negar a sus ancestros,
vender a los suyos por maíz de plástico

para sobrevivir

y caminar tranquilos con sus nombres «limpios»,

sin que los llamen

brujos,          guerrilleros,         rebeldes...

Yo pensaba que escribir era sacarse agujas

del pecho.
                 Escucho a las agujas:
Poesía es madre que pare a mar abierto,

nos tira y se lanza tras nosotros.


Me oigo:

La magia blanca que me dieron en la escuela de monjas,
                                  como cucharada de veneno,
no me salvaría si decidiera tirarme;

porque no quebró los dedos de quienes firmaron

la entrada al territorio

a los hombres que pusieron botas
en los pies de los cadáveres de nuestros jóvenes;

porque no quebró los dedos de quienes firmaron
la emergencia migratoria

y alejaron los buques de socorro del Mediterráneo.


Las perras negras, sus hijos y sus hijas se hunden
con la historia en su boca.


Escucho al Mediterráneo:

La poesía buscará entre los ahogados, y como otra perra
lamerá sus huesos

para heredar la memoria y justificar la existencia.

de Luisa Villa,
en https://www.laraizinvertida.com/detalle-3108-luisa-villa-premio-internacional-de-poesia-gabriel-celaya-?fbclid=IwZXh0bgNhZW0CMTEAAR1j2upm8KKVK0jHfT63-z6ja7DzOrVrDvk5y_ubks7xEhRF75oB2CCD_AQ_aem_0kcJzPZZRcOJv1QFkGsFpg (21/7/24).

sábado, 12 de octubre de 2024

viernes, 11 de octubre de 2024

CANCIONES PARA DAR ALIENTO - III

CANCIONES PARA DAR ALIENTO

III

para Li

Esos pájaros
sin dolor,
esos livianísimos
pájaros de oro
vagando
sobre los tejados.

Ninguno 
preguntando
por el otro.

Juntándose, separándose,
sin necesidad,
sin anhelo.

Nosotros,
debajo de los tejados,
aferrándonos.

Mira,
el Sol re-
torna
como humo dorado.
El caído sube.
Sube del tejado de Job.
Se hace de día
hoy
por segunda vez.

de Hilde Domin,
en Canciones para dar aliento (Trad. Geraldine Gutiérrez Wienken), Editorial Llantén, 2018. 

jueves, 10 de octubre de 2024

CANCIONES PARA DAR ALIENTO - II

CANCIONES PARA DAR ALIENTO

II

Por mucho tiempo fuiste perseguida
por los muros sin puertas de la ciudad.
Tú escapas y vas esparciendo
los confusos nombres de las cosas
detrás de ti.

Confianza, ese dificilísimo
abecedario.

Yo trazo un pequeño signo
en el aire,
invisible,
ahí, donde la nueva ciudad nace,
de la nada,
la dorada,
Jerusalén.

de Hilde Domin,
en Canciones para dar aliento (Trad. Geraldine Gutiérrez Wienken), Editorial Llantén, 2018. 

lunes, 7 de octubre de 2024

Qué decir de los seres humanos

Qué decir de los seres humanos

para Cecilio Alonso

De los seres humanos qué podría
decir:
                                        eligen siempre un chivo
expiatorio,
                                un cabeza
de turco,
                            un judío
cualquiera,
                            alguien
con un color distinto,

y escupen en su cara
la impotencia que sufren
frente al poder de aquellos

otros seres humanos

que los han expropiado del coraje,

abrumado con la ignorancia
de su pequeña necedad,

con el temor
                                            al día de mañana.

Qué podría afirmarse
de quienes no queremos
prender la luz que puede
levantarnos de la derrota:

la memoria de lo que fuimos
en el calor de la semilla,
el libre entendimiento
de lo que están vaciando de nosotros,

la voluntad de hacer surgir
el latido que podríamos
alzar fecundo desde el pecho.

Qué decir de
                                    mí mismo.

De Salustiano Martín González,
en Entre los poetas míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.26, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

lunes, 4 de septiembre de 2023

MULATO

MULATO

Soy hijo tuyo, blanco.

Atardecer en Georgia
y los bosques de trementina.
Uno de los pilares del templo ha caído.

¿Tú hijo mío?
¡Güevo!

Luna en los bosques de trementina.
La noche del Sur
llena de estrellas,
grandes estrellas amarillas.

Jugosos cuerpos
de las hembras negras
negro morado
contra las cercas negras.
Oh, muchachito bastardo,
¿no es un cuerpo un juguete?

El perfume de los pinos pulsa el aire suave de la noche.

¿Qué vale el cuerpo de tu madre?

Plata de luna en donde quiera.

¿Qué vale el cuerpo de tu madre?

Penetrante perfume de pinos en el aire nocturno.

Una noche negra,
una alegría negra,
un niñito amarillo,
bastardo.

¡Tú no eres mi hermano!
El negro no es mi hermano.
Nunca.
El negro no es mi hermano.

La noche del Sur está llena de estrellas.
Grandes estrellas amarillas

Oh, dulces como la tierra,
los cuerpos negros como la noche,
dan a luz dulcemente

bastardos niños amarillos.

Vuélvete a la noche,
tú no eres blanco.

Brillan estrellas por donde quiera.
El perfume de los pinos en el aire nocturno.

Una noche negra,
una alegría negra.

¡Soy hijo tuyo, blanco!

Un niñito amarillo bastardo.

de Langston Hughes,
en Antología de la poesía norteamericana (Ernesto Cardenal Selección), Ministerio del Poder Popular para la Cultura / Fundación Editorial el perro y la rana, 2007.

domingo, 6 de agosto de 2023

EL DÍA QUE EL PÚBLICO SE ME LEVANTÓ Y POR QUÉ

EL DÍA QUE EL PÚBLICO SE ME LEVANTÓ Y POR
QUÉ
(8 de mayo de 1970, Coucher College, Maryland)

Así fue que sucedió:
después de la lectura de las antífonas de los salmos
y de la danza de lamentación delante del altar,
y de los dos poemas, “La vida en la guerra” y “¿Cómo
eran ellos?”
comencé mi diatriba
y dije:

Sí, está bien que nos hayamos reunido
en esta capilla para recordar
los estudiantes baleados en Kent State,

pero estemos bien ciertos que sabemos
nuestra reunión es una burla a menos que
recordemos también
a los estudiantes negros baleados en Orangeburg hace dos años,
y a Fred Hampton asesinado en su cama
por la policía hace sólo unos meses.

Y mientras hablaba, la gente
—muchachas, señoras, unos pocos hombres—
comenzaron a levantarse y a dar
la espalda al altar y a salir.

Y yo continué y dije:
Sí, está bien que recordemos
a todos estos, pero estemos bien ciertos
que sabemos que es hipocresía
pensar en ellos a menos
que hagamos nuestras acciones la honra a su memoria,
acciones de resistencia militante.

Para entonces las bancas estaban casi vacías
y yo me volví a mi puesto y un hombre se puso de pie
al fondo de la quieta capilla
(junto a las puertas abiertas de par en par,
donde se nos presentaba el verde de mayo, y las sombras largas
del comienzo de la tarde)
y dijo que mis palabras
habían profanado un lugar sagrado.

Y unos pocos días después
cuando otros estudiantes más (negros) fueron tirados
en Jackson, Mississippi,
nadie profanó la capilla de los blancos
porque para ellos nadie celebró ningún acto.

de Denise Levertov,
en Antología de la poesía norteamericana (Ernesto Cardenal Selección), Ministerio del Poder Popular para la Cultura / Fundación Editorial el perro y la rana, 2007.

sábado, 22 de julio de 2023

PORTERO

PORTERO

Tengo que decir
sí, señor,
todos los días.
Sí, señor,
¡sí, señor!,
¡todos los días!
Trepar una gran montaña empinada
de ¡sí, señores!

Rico viejo blanco,
dueño del mundo,
déme sus zapatos
a lustrar.

¡Sí, señor!

de Langston Hughes,
en Antología de la poesía norteamericana (Ernesto Cardenal Selección), Ministerio del Poder Popular para la Cultura / Fundación Editorial el perro y la rana, 2007.

martes, 7 de febrero de 2023

Soy bipolar...

Soy bipolar...

Soy bipolar; tengo un 80% de discapacidad
aceptado por la provincia.
Pero me declaro imputable.
A todos los efectos.
No soy testigo de mi ser; participo.

de Vicente Luy,
en Mucha, mucha poesía - Tres siglos de poesías y canciones, Cultura Argentina, Ministerio de Cultura, Presidencia de la Nación, S/F.

martes, 24 de enero de 2023

Cuando era pequeña mi abuela...

Cuando era pequeña mi abuela...

Cuando era pequeña mi abuela
la Negra me dijo:
a las visitas les escondo
tus fotos porque
me da vergüenza
la nieta gorda y
fea que tengo
Yo me sentí como un elefante
frente a una rata
y le entregué la canastita con comida
que hubiese envenenado
Cuando miro fotos de mi infancia
comprendo
todas las mías tienen luz
pero Negrita
sin flash salieron
tus fotos de lobo

de Verónica Viola Fischer,
en Mucha, mucha poesía - Tres siglos de poesías y canciones, Cultura Argentina, Ministerio de Cultura, Presidencia de la Nación, S/F.

lunes, 2 de enero de 2023

el niño profirió un insulto...

el niño profirió un insulto
no sabe qué significa
no sabe cuánto lastima
no comprende el alcance de sus actos
profirió un insulto
y fue escuchado

Por Félix Sánchez Durán.

domingo, 4 de diciembre de 2022

LIV

 LIV

Nosotros queremos,
tan solo,
con esperanza
humilde,
la plenitud eterna
de la rosa,
una suprema eternidad
de flor.

Mientras las casas de la noche
se cierran, una a una,
y la oscuridad se adentra
al hontanar
del alba,
nuestros ojos aprenden
de los más sensible dedos
de ciego,
a mirar y saber,
a comprender
con lento amor.

Así hemos recorrido
los ríos y las montañas,
la seca altiplanicie y las ciudades,
y dormimos cada sueño
de sus hombres.

Hemos estado con el viento
en el campo, en los bosques,
en el rumor de las hojas y las fuentes,
y ramos escribiendo
en esta piel tendida,
en un corazón oculto e inmortal,
poco a poco el nombre
de Sepharad

de Salvador Espriu,
en Una mano tomó la otra - Poemas para construir sueños (selección de Pedro Hilario Silva y otros), Comunidad de Madrid, 2004.

jueves, 7 de julio de 2022

sí, señora, lo sé...

sí, señora, lo sé
a mí también me gustaría tener sus modales
oler bien a toda hora
vestir adecuadamente a cada situación
usar ropas diferentes cada día
cerrar la boca al comer
las cuatro comidas que come usted con gallardía
poder manejarme con el por favor, gracias y de nada
con que consiguen esa atención exclusiva
a mí también me gustaría pronunciar bien su nombre
y su apellido
a mí también me gustaría
tener un vocabulario más amplio
saber escribir bien el nombre de los productos de limpieza
de quien ha llamado
entender bien la lista del supermercado
a mí también me gustaría conocer alguna sala de espera
de algún doctor de cartilla
y poder ir determinado día y horario
y no sólo a la salita
cuando el cuerpo me ha explotado
a mí también me gustaría
todo eso
pero tuve que aprender
cosas distintas

Por fsd.