Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a los lectores a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autores para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.

domingo, 9 de junio de 2013

Siete sonetos medicinales

I
Avanti!

Si te postran diez veces te levantas 
otras diez, otras cien, otras quinientas:
no han de ser tus caídas tan violentas 
ni tampoco, por ley, han de ser tantas.

Con el hambre genial con que las plantas 
asimilan el humus avarientas, 
deglutiendo el rencor de las afrentas 
se formaron los santos y las santas.

Obcecación asnal, para ser fuerte, 
nada más necesita la criatura, 
y en cualquier infeliz se me figura 
que se mellan los garfios de la suerte...

¡Todos los incurables tienen cura 
cinco minutos antes de la muerte!

II
Più avanti!

No te des por vencido, ni aún vencido, 
no te sientas esclavo, ni aún esclavo; 
trémulo de pavor, piénsate bravo, 
y acomete feroz, ya mal herido.

Ten el tesón del clavo enmohecido, 
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo; 
no la cobarde estupidez del pavo 
que amaina su plumaje al primer ruido.

Procede como Dios que nunca llora; 
o como Lucifer, que nunca reza; 
o como el robledal, cuya grandeza 
necesita del agua, y no la implora...

¡Que muerda y vocifere vengadora, 
ya rodando en el polvo, tu cabeza!

III 
Molto più avanti!

Los que viertan sus lágrimas amantes 
sobre las penas que no son sus penas; 
los que olvidan el son de sus cadenas, 
para limar las de los otros antes;

los que van por el mundo delirantes 
repartiendo su amor a manos llenas, 
caen, bajo el peso de sus obras buenas 
sucios, enfermos, trágicos, sobrantes.

¡Ah! Nunca quieras remediar entuertos; 
nunca sigas impulsos compasivos; 
ten los garfios del Odio siempre activos 
y los ojos del juez siempre despiertos...

¡y al echarte en la caja de los muertos, 
menosprecia los llantos de los vivos!

IV 
Molto più avanti ancora!

Esta vida mendaz es un estrado 
donde todo es estólido y fingido, 
donde cada anfitrión guarda escondido 
su verdadero ser tras el tocado:

No digas tu verdad ni al más amado, 
no demuestres temor ni al más temido, 
no creas que jamás te hayan querido 
por más besos de amor que te hayan dado.

Mira cómo la nieve se deslíe
sin una queja de su labio yerto, 
cómo ansía las nubes el desierto 
sin que a ninguno su ansiedad confíe:

Maldice de los hombres, pero ríe; 
vive la vida plena, pero muerto.

Moltissimo più avanti ancora!

Si en vez de las estúpidas panteras 
y los férreos, estúpidos leones, 
encerrasen dos flacos mocetones 
en la frágil cárcel de las fieras:

No habrían de yacer noches enteras 
en el blando pajar de sus colchones, 
sin esperanzas ya, sin reacciones, 
lo mismo que dos plácidos horteras;

Cual Napoleones pensativos, graves, 
no como el tigre sanguinario y maula, 
escrutarían palmo a palmo su aula, 
buscando las rendijas, no las llaves...

¡Seas el que tú seas, ya lo sabes: 
a escrutar las rendijas de tu jaula!

VI 
Vera violeta

En pos de su nivel se lanza el río 
por el gran desnivel de los breñales; 
el aire es vendaval, y hay vendavales 
por la ley del no fin, del no vacío;

la más hermosa espiga del estío 
ni sueña con el pan en los trigales; 
el más dulce panal de los panales 
no declaró jamás: yo no soy mío;

y el sol, el padre sol, el raudo foco 
que fomenta la vida en la Natura, 
por fecundar los polos no se apura, 
ni se desvía un ápice tampoco:

Todo lo alcanzarás, solemne loco... 
¡siempre que lo permita tu estatura!

VII
La yapa

Como una sola estrella no es el cielo, 
ni una gota que salta, el océano, 
ni una falange rígida, la mano, 
ni una brizna de paja, el santo suelo: 

tu gimnasia de jaula no es el vuelo, 
el sublime tramonto soberano, 
ni nunca podrá ser anhelo humano 
tu miserable personal anhelo.

¿Qué saben de lo eterno las esferas? 
¿de las borrascas de la mar, las gotas? 
¿de puñetazos, las falanges rotas? 
¿de harina y pan, las pajas de las eras?...

¡Detén tus pasos Lógica, no quieras 
que se hagan pesimistas los idiotas!

De Almafuerte
en Almafuerte - Poesías, Losada, 1998. 

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