Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a los lectores a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autores para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.

domingo, 6 de octubre de 2013

Buenos Aires

Buenos Aires

Malhumorada; inquieta; incoherente.
Exagerada; exigente; exhaustiva.
Luminosa; oscura y pálida.
Gritona; alegre y quejosa.

Sensible; puteadora; y un poco sucia.
Alarmista; desprolija; tal vez inmadura.
Caprichosa, por el sólo hecho de romper la métrica.

Ensimismada; pedante; voluptuosa.
Injusta; justa; instintiva.
Insegura; soberbia; amargada.
Agrietada; agresiva y graciosa.

Prejuiciosa; criticona; sobre todo chusma.
Poderosa; vívida y a veces cariñosa.
Intolerante; irritable; intensa.
Cafeinómana; futbolera; políticamente incorrecta.

Tanguera por llorar; roquera por defecto.
Lectora; machista y un poco una mierda.
Ruidosa; ensordecedora; charleta.
Acogedora; cogedora; insomne.

Confrontativa; miedosa; entrañable.
Subyugante; rebelde; calentona.

Soñadora, si duerme la siesta.

Pragmática, si empiezan los tiros.

Susceptible;
Frágil,
de lejos.

Solitaria;
distante,
del tamaño de un
dedo.

Buenos Aires de noche, desde el avión que vuelve.

Perdida,
en silencio,
entre callecitas sin asfalto.

Casi, casi, como yo.

Por María Daniela Hartmann.

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