Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a los lectores a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autores para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.

jueves, 31 de octubre de 2013

Señora de la Mecedora, Guardiana del Recuerdo

Señora de la Mecedora, Guardiana del Recuerdo

De espejos y de sombras está lleno el cuarto.
Difícil dormirse sin ver al mismísimo diablo.
Sin embargo, no es él quien me asusta,
Es la señora que desde su mecedora no deja de mirarme
Y, aunque me cubro con mis sábanas mágicas,
El rojo sangre de su mirada penetrante
Invade mis sueños y me atormenta.

Salgo de mi lecho para preguntarle: -“¿Qué desea?”-.
Agudiza su mirada, enfoca en mi difusa alma
Y saca los recuerdos más dolorosos de mi ayer.
Pálido, estupefacto. Luego, tembloroso, desvariando,
Meto mano en mi comprimido pecho y arrancando
Mi inservible corazón de restos de moho y carbón,
Telarañas y murciélagos, vuelvo a pensar en vos.

Preguntará el destino qué pasó y no sabré responder
Por qué dejé esos recuerdos tan lejos de mí.
A un tiempo me hicieron libre y esclavo sin saber
Que la roca pesada que cargo y hoy deposito acá,
Aplasta e ignora un costado de la cama, vacío,
Que alguna vez alguien hubo de ocupar
Y Él, tirano del reloj y la exactitud, se encargó de llevar.

Sombra de amor que no está, espejos de figuras
Que se encargan de recordarme que no debo olvidar.
Señora de la mecedora, gracias por volver esta noche
Y no permitir que mi olvido, esa roca, se instale
A dormir en mi cama, añeja, con un poco de su aroma
Y una almohada que una vez fue estrangulada en largo bostezo
De abrazos, besos, teamos, dulcesueños e inconclusos hastaluegos.

Señora de la mecedora, tormento eterno,
Estar vivo duele. El dolor es recuerdo, mas nunca olvido.
El olvido me aleja de tu aroma, tu almohada, tu lado de la cama.
El olvido vacía mi existencia. Pierdo sentido.
Extrañarte me mantiene vivo y puedo despertar del sinfín,
Ver que estás acá; suspirar en medio de mi transpirar agitado;
Abrazarte, agradecer, dejar caer unas lágrimas, y volver a dormir.

Señora de la mecedora, guardiana del recuerdo.
Señora de la mecedora, vigía del futuro,
De la memoria vívida, del presente iluminado,
No se marche jamás de mi lado.
Siga llenando de sentido mi vida
Y recuérdeme que todo podría desaparecer
Una mañana como cualquier otra,
Para así, seguir luchando.

Por Félix Sánchez Durán

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