Los lapachos han vuelto a florecer
Los lapachos han vuelto a florecer
en este mes de agosto
como si fueran el eje de la historia, y la explosión de
sus flores rosadas un movimiento circular
de suaves rotaciones, qué
piensan dentro de sus ramas
(aparentemente imperturbables) sobre
lo que pasó este otoño en los mares del sur
bajo un manto de
neblinas?
Pero de pronto los lapachos florecieron y luego
dejaron caer
sus flores en el sueño de esa llovizna
sin noticias,
y los albatros quedaron sepultados
en las Islas.
Y los padres nos quedamos mirando
en el aeropuerto
cómo nuestros hijos subían a los aviones
de transporte
con armas y cascos y mochilas y fuertes
borceguíes para el frío del sur abajo
del planeta que se iba
cantando la marcha de San Lorenzo pero a él
no lo podíamos distinguir
cuál era desde la terraza porque
ya no era nuestro hijo sino un soldado
que iba hacia la guerra
y a mí se me cruzaron todas las palabras
rotas
tartamudas
y todavía siento que en aquella madrugada
cuando los aviones se perdieron en el cielo
a las seis de la mañana
supe que ya podía escribir rabiosamente
la palabra cibilización con be larga,
por lo menos.
Y como si nada hubiera ocurrido, en agosto
los lapachos han vuelto a florecer
sobre nuestros corazones con armas de papel
“igual que sobrevivientes
que vuelven de la guerra”.
de Alfredo Veiravé,
en Cuentos para seguir creciendo, FMG/Ministerio de Educación/Eudeba, 2006.