Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a los lectores/militantes a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autores para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.

sábado, 9 de junio de 2018

El fin de la era del sueño

El fin de la era del sueño

—Al comienzo del mundo, los Tapirapes, vivíamos en el
fondo de un lago,
nada exterior llegaba hasta nosotros, excepto los rayos del
sol,
vivíamos felices a salvo de los males del mundo.

Aritana habla en portugués bajo el sol ardiente de la sabana,
junto al río Tuatuari,
de su lengua apenas quedan las palabras muerte, duelo y
tristeza:

—Hace cincuenta años éramos doce,
cuando yo nací había una sola casa Yawalapiti,
dicen que los Maku se han extinguido, los Manitsawa, los
Curimbaira...
río arriba viven doscientos Mamainde.

—Un día los indios salimos por el orificio de la luz
y nos quedamos encajados,
oliendo a muerto, hasta hoy.

LA PRINCIPAL AMENAZA DE LAS COMUNIDADES
INDÍGENAS DEL AMAZONAS ES EL HOMBRE
BLANCO: GARIMPEIROS, MINEROS, MADEREROS,
PETROLEROS... y con ellos
las enfermedades, las drogas, el alcohol, la prostitución.

—En medio del lago primordial hay ahora una gran
serpiente erguida,
dice que sabemos muchas cosas,
que no podemos volver al hogar.

La lengua Trumai se habla en Matto-Grosso por menos de
cien personas.
Los Yamalapiti son hoy 180.

—surgí do ji paraná, paiter
palabras que sólo cuatrocientas personas entienden en el
mundo.

Mura-Piraba, 152 supervivientes, Surni, 400; Paumari, 500;
Parakana, 372;
Bakairi, 500; Wanapa-pivá, 300; Paraintintin, 103;
Purubora, 100; Jarawara, 200; Jaragé, 500; Karipuna,
200; Tapirape, 300; Urupá, 300; Karitiana, 200;
Apiakai, 100 supervivientes...

—wbi-djapá, pidá-djapá, kutía-djapá...
la lengua Katokina, la más frágil,
la hablaban en 1990 diez personas.

Justo antes del fin del mundo,
dos jóvenes treparán por los rayos de luz para pedir ayuda a
los dioses
y volverán del mundo desconocido
armados con todo lo necesario
para volver de nuevo maravilla
la miel, el cielo, los árboles, las flores
y los ríos de agua cristalina.


—Dynzemawa, hedenawa, badukiwa, kurukuru, wayna-
tukano...

de Antonio Orihuela,
en Once poetas críticos en la poesía española reciente (Enrique Falcón, coord.), Baile del sol, 2007.

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