Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a lxs lectorxs/militantes a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autorxs para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.

martes, 22 de enero de 2019

Buscando a mi familia

Buscando a mi familia

"Buen amigo, por favor ayúdame.
¿Cuando vivías en Kataka
no habrás visto a dos niños?
Uno de ellos de piel oscura, regordete.
El otro de tez más clara y ojos negros.

Mi buen amigo,
¿no los habrás visto cuando vivías en Ganta?
Uno tendría alrededor de diez años
el otro, aproximadamente esta altura.
Mi hijo mayor, Nyema, el menor Doeteh.

Mi buen amigo ¿podrías decirme
si se dirigieron a Tapeta?
¿Les entregaron fusiles, habrán matado?
¿Mi buen amigo, podrías decirme
si caminaron hacia Bassa?
¿Habrán muerto de hambre?

¿Mi buen amigo, podrías informarme
si a su lado caminaba una madre?
¿Estaba ella en buena salud, recibió buen trato?
¿Ah, entonces, mi buen amigo, fue allí
donde los obligaron a salirse de la columna?

Buen amigo ¿tenían hambre
cuando se enfrentaron a su fin?
Ahora, mi buen amigo podré seguir sus pasos
y envolver sus huesos.
Gracias, mi buen amigo.
¿Pero cómo haré para reconocer sus huesos?"

de Patricia Jabbeh Wesley,
en Voces del sur - Aproximación a la poesía africana (Equipo Fénix comp.), Biblioteca Virtual Omegalfa, S/F.

lunes, 21 de enero de 2019

Quiché

Quiché

-I-

En el nombre del Padre y del Hijo
Y en el nombre del Espíritu Santo
El demonio va alargando su garra y repartiendo
Bendiciones en la puerta de la iglesia
A las niñas vestidas de palomas

Don Pedro de Alvarado
Con su antorcha y con su espada
Destruyendo los libros de los príncipes

La ruidosa caravana de los predicadores
Atraviesa la tierra de los árboles
Con eslóganes y letras
De colores y carros y altavoces
Y carteles con la cara del profeta

Oh, Señor, escucha bien la súplicas
De estos pobres hijos tuyos
Derrama tu piedad sobre la niña Sara Coronado
Que sufre quebrantos de salud por tos ferina
Ayuda en este trance a Armando Celestino
Y auxilia a su negocio en apuros por deuda de hipoteca
Y acuérdate también
De Vicenta Robledos y ayúdala en su parto
Y de Eusebio y de Jacoba
Que necesitan casa donde criar sus hijos
Ayúdalos Jehová
Reparte tus favores y tu misericordia
Sobre estos pecadores
Al fin y al cabo hijos también de tu grandeza

Pero cómo tiene miedo
Cómo sufre por debajo
El hondo corazón de esta tierra
El evangelio negro y carcomido
Que está cantando el Gran Predicador

El Gran Predicador ha repartido balas y machetes
Ha vendido promesas y ha cegado
Los pobres corazones de los pobres

El Gran Predicador tiene uñas de perro
Y bigote de serpiente
Se sienta sobre el trono de los indios
Y enjoya su estrado con la sangre
De los hijos de esta tierra

Tiene el Gran Predicador las garras negruzcas
Y los ojos de los peces flotando en el fangal

Duerme el Gran Predicador
Sobre un enorme y negro cementerio
Esta fosa común es su guarida
Y aún no tiene suficientes calaveras
En la cuenta sin número del hambre
Su corazón es de barro y sus ángeles no vuelan
Y sus obispos mienten y sus dioses son muñecos de palo

Hay neumáticos ardiendo y gritos y machetes
En ofrenda a los altares del Gran Predicador
Él tiene a los soldados

Protegiendo su templo y su palacio

-II-

Por eso escucha ahora, Maximón,
La triste letanía de estos pobres
Que elevamos a tu trono de aguardiente
El último rescoldo de nuestras esperanzas
Escucha que es tu pueblo y no el de Jesucristo
El que ahora sollozando te suplica

Por todas las criaturas humilladas en el barro
Oh negro Maximón señor del humo
Danos el canto de la tierna rebeldía

Por todas las palabras desangradas sin pausa en las aceras
Oh agrio Maximón príncipe sin reino
Danos palos enormes para ahuyentar los zopilotes

Por tantas velitas retumbando en la negrura de los pozos
Oh bello Maximón señor de los escupitajos
Danos el fuego y el alcohol para acabar con las bacterias

Por los cadáveres ocultos en el lodo de la historia
Oh sucio Maximón gladiador de la gangrena
Danos refugio para el viento y danos dientes para tu carne

Porque estamos ya tocando el limo oscuro y muerto del
fondo del pantano
Oh ebrio Maximón capitán renegrido de los aires
Danos agua para limpiar el olor de la carroña

Por el aliento caliente con que resuella la maleza

Oh dulce Maximón oscuro paladín de las telas de araña
Danos una hermosa canción para cantar con nuestros hijos

Por las lágrimas rojizas en los ojos enfermos de las niñas
Oh zambo Maximón arcángel de la escoria y de las llagas
Danos entendimiento para discernir siempre lo más
necesario

Por el miedo de los perros que ladran en el maizal
Oh sabio Maximón jardinero de las flores resecas
Danos garganta para gritar de ira y manos para agarrar las
armas

Por el virus caníbal que enmascaran las ofrendas del Gran
Predicador
Oh viejo Maximón maestro de los niños muertos
Danos un viento que arranque la gran máscara del mundo

Porque ahí fuera el sol calienta y hace frío, sin embargo, en
nuestras casas
Oh fiero Maximón enorme insecto negro que asusta a las
muchachas
Danos paz para los muertos y cólera y furor para los vivos

Porque nada podemos sin tu ejército de parias
Maximón
Porque todo se pierde si olvidamos las fosas comunes
Maximón
Porque es la ira el método de hacer frente a la amnesia

Escucha, oh, Maximón


Mi cuerpo está encendido con la sangre de los indios

Los muertos cantan solos

Las calles piden fuego


La gente corre a gritos por mis venas.

de Miguel Ángel García Argüez,
en Once poetas críticos en la poesía española reciente (Enrique Falcón, coord.), Baile del sol, 2007.

domingo, 20 de enero de 2019

El Juez de Opico

El Juez de Opico

"... el Infrascrito Juez, y el Secretario
que autoriza
CONSIDERANDO:
además de todas las resultantes que se desprenden
de una lectura atenta de los preceptos
del Código Penal en lo que se refiere al delito de estupro;
de los principios del Código de Instrucción Criminal
Constitución Política, en lo que se refiere
a los derechos de los procesados
CONSIDERANDO:
repite,
en este caso,
razones de lesa humanidad;
CONSIDERANDO:
que en la noche de los hechos, el supuesto ofensor,
Bernabé Lorenzana Zavaleta,
y la supuesta ofendida,
María Micaela Tobar, hallábanse
en idílico paraje de la campiña salvadoreña, en los momentos
en que la luna azul lanzaba sus ebúrneos dedos sobre la faz del mundo
y desde las raíces de ¡a grama tibia elevábase un humillo aromado
y sensual,
volando en bucles Invisibles por los alrededores de la
noche,
y las rosas y los jacintos y los nomeolvides silvestres abrían
sus corolas a la dulce humedad,
y los pajarillos famélicos saltaban de rama en rama
cantando su pequeña trizteza*,
y en la naturaleza todo, en fin, se abría
y cantaba al entendimiento, a la creación, al mutuo
acertamiento, o la comprensión de las almas gemelas
que se reconocen a primera vista,
al amor y a la vida;
CONSIDERANDO:
además el Infrascrito Juez, y el Secretario que autoriza,
que la supuesta
ofendida,
María Micaela Tobar,
garrida moza de veintidós abriles,
de ojos negros,
profundos y soñadores
como las pozas que se forman en los recovecos de los ríos de este país,
la piel blanca,
como la teche de las cabras acostumbradas a parir entre las piedras;
de larga cabellera mora,
tan larga que no parece que le acabara de caer jamás desde la nuca;
de labios húmedos y siempre entreabiertos,
en fin,
es digna de todos los homenajes del amor,
y CONSIDERANDO: el Infrascrito Juez,
y el Secretarlo que autoriza,
que el supuesto
ofensor,
Bernabé Lorenzana Zavaleta,
de 24 años de edad,
gañán prototípico de nuestros campos bravíos,
representante genuino de una raza de batalladores
que se iniciara peleando, con todo el vigor que otorga
nuestra naturaleza exuberante,
contra los conquistadores españoles;
honra y prez de ¡os frutos de la Juventud,
potencia de alma y cuerpo que la nacionalidad simboliza, y
con
una
virilidad,
que ya la quisiera el Infrascrito Juez,
y el Secretario que autoriza,
siquiera para dominguear.
Sin más,
el Infrascrito Juez, y el Secretarlo que autoriza,
dicta la siguiente sentencia:
Absuelve en Primera Instancia de los cargos por el delito de
estupro al acusado Bernabé Lorenzana Zavaleta..."

de Roque Dalton,
en A la revolución por la poesía, Ediciones de la Esc. Preparatoria N°8, 1983.
*Del original.

sábado, 19 de enero de 2019

Siento necesidad de gritar

Siento necesidad de gritar

Siento la necesidad de gritar en el papel
la decadencia del aire
roza el pétalo de hierro
mi voluntad para sobrevivir
urdimbres de días irremediables
soles sin despertar

Siento la necesidad de gritar
mis pulmones secos
hasta que las arenas se enciendan en mis venas
hasta que el rebelde que me habita pruebe los pólenes de otra
sabiduría

Siento la necesidad de gritar
las pesadillas cortantes como tijeras
escondiéndose tras máscaras
ancestrales de ilusiones,
tallaron el deseo de escapar
así fuese por un día
del beso-cuchilla–de-segueta- de la realidad

¡Gritar! Deseo gritar
mi rechazo a permitir que la infamia ácida
de estos días sea aplastada bajo mi fe
en las huellas de la aurora por venir
Y la Tierra
en la oscuridad de sueños incinerados
rebosa mi copa con pólenes
de exaltada sabiduría

de Odia Ofeimun,
en Voces del sur - Aproximación a la poesía africana (Equipo Fénix comp.), Biblioteca Virtual Omegalfa, S/F.
Traducción de Raúl Jaime Gaviria

viernes, 18 de enero de 2019

Visión de la máquina

Visión de la máquina

Las cadenas enormes del mundo
se han puesto en movimiento.

Están los engranajes crujiendo de la fuerza:
motores que se crispan, cigüeñales que tiritan,
clavijas, hierros, bielas, correas, combustible,
palancas, transistores, circuitos integrados,
aceite requemado sobre las manivelas,
los ejes oxidados, los renegridos cables,
el decrépito aparato de la historia
funcionando de nuevo a todo gas.

Se ha puesto en marcha el odio.

¡Cómo tiemblan los montes y la gente,
los campos indefensos y las cosas,
el mar, la luna, el cielo, el aire, el sol!
¡Todo el cosmos tirita y se estremece
al ver la enorme máquina sin freno de la muerte!

Pero este mecanismo no puede durar tanto,
no puede ya este anómalo artilugio
seguir así por mucho tiempo más.
Observa su interior, asoma tu cabeza y mírale:
su oxígeno se acaba, las fricciones enferman
su viejo corazón de alambre eléctrico.

¿Lo ves?

Se está muriendo.

Está la resistencia al rojo vivo.

de Miguel Ángel García Argüez,
en Once poetas críticos en la poesía española reciente (Enrique Falcón, coord.), Baile del sol, 2007.

jueves, 17 de enero de 2019

Ajedrez del tercer mundo

Ajedrez del tercer mundo

Toda actividad lúdica
Posee un componente
Ideológico e histórico

*
Normativa del ajedrez tercermundista

Dos jugadores se repartirán las piezas:
Uno, los peones (sin importar los colores),
Y otro, las piezas “menores” y “mayores”.

Objetivo:
Los peones intentarán mantenerse vivos
Con las limitaciones propias de sus movimientos.

Reglas:
Peón comido, saldrá del tablero.
Peón que comiese a una pieza “mayor”,
Sufrirá el mismo destino
Por haber cometido una infracción.

Los peones, de verse en la necesidad estratégica de hacerlo,
Podrán comerse otro peón
De igual o distinto color
Siempre que el movimiento lo permitiese.

El ganador de cada partida
Será siempre el mismo:
El de las piezas “mayores”.

El ganador final será
Quien utilizando los peones
Pudiese durar más.

**
Extraño juego

Extraño juego de ajedrez
El ajedrez de mis pagos:
Todos los peones deben correr
Y el resto de las piezas, cazarlos.

Extraño juego de ajedrez
El del tercer mundo:
Los reyes de ambos lados suelen ser extranjeros
Y todos los peones, "negros".

Extraño juego…
Siempre pierden los peones
Y las piezas “mayores”
Se reparten el tablero.

Por Félix Sánchez Durán.

miércoles, 16 de enero de 2019

Deja pasar a mi pueblo

Deja pasar a mi pueblo

Noche lánguida de Mozambique
los sonidos lejanos de marimba llegan a mí
–preciosos y constantes–
venidos ni yo sé de dónde.

En mi casa de madera y zinc,
pongo la radio y me dejo llevar…
muchas voces de América me sacuden el alma y los nervios,
y Robenson y Marian cantan para mí
spirituals negros de Harlem.

Let my people go
–oh deja pasar a mi pueblo, deja pasar a mi pueblo–,
dicen.

Y yo abro los ojos y ya no puedo dormir.
Dentro de mí suenan Anderson y Paul
y no son dulces voces de impulso.
Let my people go.

Nerviosamente,
me siento a la mesa y escribo…
(Dentro de mí
oh let my people go.)
deja pasar a mi pueblo.

Y ya no soy más que un instrumento
de mi sangre en turbulencia
con Marian ayudándome
con su voz profunda –mi Hermana.

Escribo…
En mi mesa se ven inclinarse cuerpos familiares.
Mi madre de manos rudas y rostro cansado
y revueltas, dolores, humillaciones,
tatuando de negro el virgen papel blanco.
Y Pablo, que no conozco
pero es de mi misma sangre y de la misma savia amada de Mozambique,
y miserias, ventanas enrejadas, dioses de hechiceras,
algodonales, y mi inaccesible compañero blanco,
y Zé –mi hermano– y Saúl,
y tú, Amigo de dulce mirar azul,
pesando en mi mano y obligándome a escribir
con el odio que me trae la rebelión.
Se ve a todos inclinarse sobre mi hombro,
mientras escribo, noche adelante,
con Marian y Robeson vigilando por el ojo luminoso de la radio,
–let my people go,
oh let my people go.

Y siempre que lleguen a Harlem
las voces de lamentación
y mis cuerpos familiares me visiten
en largas noches de insomnio,
no podré dejarme llevar por la música fútil
de los valses de Strauss.
Escribiré, escribiré,
con Robenson y Mariam gritando conmigo:
Let my people go,
oh deja pasar a mi pueblo.

de Noémia de Sousa,
en Voces del sur - Aproximación a la poesía africana (Equipo Fénix comp.), Biblioteca Virtual Omegalfa, S/F.
Traducción de Manuel Cabrera

martes, 15 de enero de 2019

Rosales de suburbio

Rosales de suburbio

Claro, como llegó la primavera,
Sobre las pobres casas,
De latas y maderas,
De los suburbios, buen rosal que trepas,
Te has cubierto de rosas.
Si tú fueras
Como los hombres, oh, rosal, sin duda
Como ellos, prefirieras
Para bien florecer las ricas casas,
desiertas
Dejaras las paredes de los pobres.

Pero no eres así.
La dulce tierra
Te basta en cualquier parte y te es lo mismo:
Para tu suerte, acaso, tú prefieras
Las modestas casuchas donde luces
Mejor, enredadera:
Único adorno que no cuestas nada…
(El agua, buenas rosas, todavía
Se baja de los cielos sin gabelas).

En las bellas mañanas, cuando miras
Las ventanas abiertas,
Tus brazos verdes y jugosos buscan
El espacio sin vidrios y penetran
Al interior del cuarto: —¡Buenos días!
Tus corolas intentan
Decir con sus rosados labiezuelos.

Luego, si muy risueño
Se te acerca
El niño sucio de azulados ojos
Y carnes prietas,
Te haces el que no entiendes y no miras;
Pero entiendes y miras, y le sueltas
Con mucho disimulo,
Como quien no quisiera,
Sobre sus rizos de oro, una corola
Sabiamente deshecha.
El niño, entonces, de suburbio, luce
En la rubia cabeza
La corona divina. No la siente
Porque nada le pesa,
Y como un Eros haraposo canta
Y corriendo se aleja.

de Alfonsina Storni,
en Entre el largo desierto y la mar, Fondo Editorial Casa de las Américas, 1999.

lunes, 14 de enero de 2019

La manta de papel del compañero de prisión

La manta de papel del compañero de prisión

De libros viejos y de libros nuevos, las páginas unidas y pegadas
hacen su manta. Es de papel, pero es mejor que nada.
Aquellos que al abrigo, entre brocados, dormís en fina cama:
son muchos en prisión los que no duermen, sin abrigo ni manta.

de Ho Chi Minh,
en Diario de prisión, Instituto del libro (CUBA), 1970.

domingo, 13 de enero de 2019

IN MEMORIAM RWANDA

IN MEMORIAM RWANDA


El resplandor azulea en la nuca de un niño
Y el fuego de la tarde ya no tiene esperanza

Aquel verano la hemorragia fue silente
Y la luz enterraba al mantillo

Era como una risa idiota bajo el yeso,
Cuando ya no se ríe –pobre carne–,
Un diente puro en lo más claro del espacio

¿Y qué botín fue aquel, colmado, a rebosar?
¿Qué flor frotada por el hierro junto a nuestros oídos?

Arrasábamos, por plácidas colinas,
En el desierto. Sólo se oye el clamor
De los osarios—el mantillo es carnívoro.-

de Nimrod,
en Voces del sur - Aproximación a la poesía africana (Equipo Fénix comp.), Biblioteca Virtual Omegalfa, S/F.
Traducción del francés de Javier del Prado

sábado, 12 de enero de 2019

La revuelta de los conejos

La revuelta de los conejos

Sentimos un reguero de conejos nerviosos
inflamándonos las venas,
corriendo suavemente por nuestros intestinos,
limpiándonos por dentro
la arenilla de la muerte,
el hollín de las mentiras,
la ceniza sin forma de la vida simulada.

Los sentimos correr y los sentimos
nerviosos e impacientes
por salirnos por la boca y por los ojos.

Saben bien que los zorros
les acechan ahí fuera.

Pero deben salir.

Pero quieren salir.

Pero van a salir.

de Miguel Ángel García Argüez,
en Once poetas críticos en la poesía española reciente (Enrique Falcón, coord.), Baile del sol, 2007.

viernes, 11 de enero de 2019

Adiós a la tolerancia

Adiós a la tolerancia

Geniales poetas de sonrosados rostros,
serios, ingeniosos,
que habéis dado al mundo
algunos bocados exquisitos,
fragmentos de lenguaje presentados
como se ofrece un filete de costilla
acompañado de cerezas con licor.
Adiós, adiós.          
          No me importa
si jamás vuelvo a probar vuestros finos guisos,
compañeros neutrales, videntes de ambos lados.

Tolerancia, cuántos crímenes
se cometen en tu nombre.

Y vosotras, bellas mujeres, horneadoras de los mejores pasteles,
donantes de sangre. Vuestras migajas
me ahogan, no me gustaría
tener una gota de vuestra sangre, bombeada
por delicados corazones, de pulso perfecto, que nunca
vacilan, insensibles
ante las pesadillas de la realidad.

Se trata de mis hermanos, mis hermanas,
cuya sangre se derrama a borbotones y se detiene
para siempre
porque habéis preferido creer que ello no os concierne.

Adiós, adiós,
vuestros poemas
cierran las boquitas,
vuestras confituras se enmohecen,
un abismo ha separado          
          el suelo entre nosotros

y volvéis la mirada, sin saludar,

hacia otro lado.

No volveremos a encontrarnos
a menos que saltando sobre la grieta, dejéis
atrás los preciados
gusanos de vuestra apatía,
vuestras tibios sarcasmos,
vuestro jovial, mesurado
e irónico juicio neutral;
¿Saltar sobre el equilibrio
es excesivo? … pero
cómo fluirían y se mezclarían
gozosamente
nuestras fanáticas lágrimas.

De Denise Levertov,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.25, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.

jueves, 10 de enero de 2019

Si me quisieras conocer

Si me quisieras conocer

Si me quisieras conocer,
estudia con ojos de ver
ese trozo de palo-negro
que un desconocido hermano maconde
con manos inspiradas
talló y trabajó
en tierras distantes allá en el Norte.

Ah! Esa soy yo:
órbitas vacías en la desesperación
de perseguir la vida
boca rasgada y herida de angustia
manos enormes, agrietadas,
irguiéndose como quien implora y amenaza,
cuerpo tatuado de heridas visibles e invisibles
por los duros azotes de la esclavitud...
torturada y magnífica
altiva y mística,
africana de la cabeza a los pies.

Ah! Esa soy yo
Si quisieras comprenderme
ven e inclínate sobre mi alma de africana,
en los gemidos de los negros,
en los batuques frenéticos de los muchopes,
en la rebeldía de los machanganas,
en la extraña melodía que vuela
de una canción nacida de la noche.

Y no me preguntes nada más
si es que me quieres conocer…
no soy más que un caracol de carne
donde la insurrección de África congeló
su grito lleno de esperanza.

de Noémia de Sousa,
en Voces del sur - Aproximación a la poesía africana (Equipo Fénix comp.), Biblioteca Virtual Omegalfa, S/F.

miércoles, 9 de enero de 2019

Los Ángeles [en el satélite]

Los Ángeles [en el satélite]

En el satélite el mundo es una gran bola de confusión
Lagartija Nick

-I-

ella quiso quedarse toda la vida mirando el televisor por
la autopista corren
descapotables con cadáveres dentro moteles y lagartos el
desierto todo lleno de soles
y manos temblorosas dólares y pistolas juegan esta tarde al
ajedrez nadie se detiene a
comprar naranjas a un niño al borde de la carretera vamos
pequeña al Big Sur pinturas
abstractas y LSD revueltas en el guetto y nombres pintados
en las paredes aceite
quemado patatas fritas y frijoles L.A. jadea cubierta por la
niebla la noche se retuerce
atrapada en una red hecha con millones de luces de colores

-II-

ella quiso quedarse para mirar la ciudad en llamas acero
crack y cristal papeles
sucios que bailan con el viento en los grandes centros
comerciales el aire huele a
desinfectante amapolas de opio crecen en las cloacas los
niños sólo comprenderán la
realidad virtual los hijos de los granjeros muertos esperan en
los semáforos locos oh
L.A. palpitante feto de muerte extrañas sectas se mueven en
la noche alguien graba
en super 8 obscenos ritos de muslos sangrantes el semen de
Charles Manson llueve
cada primavera sobre los ojos sucios de L.A. el hipódromo
tiene un enigmático sabor a
estiércol y a sangre periódicos botellas cremas para la piel
pañuelos de papel y vasos
de cartón un demonio hiberna en San Andrés Fall

-III-

ella quiso quedarse para mirar la efigie de Cristo en los
relojes de pulsera
farmacias sucias y oscuras ambulancias peyote y anoche un
sicópata atropelló a siete
personas y se dio a la fuga quisimos oír a Chet Baker en
algún pequeño club pero no
hubo manera de encontrarlo teléfonos portátiles millones de
condones usados lluvia de invierno chicas con patines
y joyerías de guardia en el camión de la basura ha
aparecido muerto otro bebé Bunker Hill yace aplastada por
los rascacielos los
borrachos beben licores baratos con sabor a fruta

-IV-

ella quiso quedarse para alquilar la ciudad entera para
incrustarla en su corazón de fibra de vidrio y esperar
el día en que las llamas vengan a beber en las venas
estiradas y cochambrosas de una ciudad con olor a tristeza y
a aguarrás

de Miguel Ángel García Argüez,
en Once poetas críticos en la poesía española reciente (Enrique Falcón, coord.), Baile del sol, 2007.

lunes, 7 de enero de 2019

África, mi querido país...

África, mi querido país,
de Túnez a El Cabo,
De Gambia a Somalia
Yo estoy en mi país.

Tu eres la patria
Que me atribuyen tus vecinos,
Aunque en tu tierra
Soy "camerunesa".
Tu vecina Europa
Me llama "africana".
Para tu vecina Asia
Soy africana.
En la lejana América
Yo soy africana.

Esta identidad global
Me honra y enorgullece.
¡Viva mi patria, África!

de Monique Bessomo,
en Voces del sur - Aproximación a la poesía africana (Equipo Fénix comp.), Biblioteca Virtual Omegalfa, S/F.