El canto del rencor
Poesía social, política y militante; clásica y contemporánea.
Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a lxs lectorxs/militantes a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autorxs para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.
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lunes, 16 de agosto de 2021
domingo, 15 de agosto de 2021
A GUATEMALA
A GUATEMALA
Guatemala
hoy
te
canto.
Sin razón,
sin objeto,
esta mañana
amaneció
tu nombre
a mi boca,
verde, rocío,
frescura matutina,
recordé
las lianas
que atan
con su cordel silvestre
el tesoro sagrado
de tu selva.
Recordé en las alturas
los cauces invisibles
de tus aguas,
sonora
turbulencia secreta,
corolas amarradas
al follaje,
un ave
como súbito zafiro,
el cielo desbordado,
lleno como una copa
de paz y transparencia.
Arriba
un lago
con un nombre de piedra.
Amatitlán se llama.
Aguas, aguas del cielo
lo llenaron,
aguas, aguas de estrellas
se juntaron
en la profundidad aterradora
de su esmeralda oscura.
En sus márgenes
las tribus
del Mayab
sobreviven.
Tiernos, tiernos
idólatras
de la miel, secretarios
de los astros,
vencidos
vencedores
del más antiguo enigma.
Hermoso es ver
el vestido esplendor
de sus aldeas,
ellos
se atrevieron
a continuar llevando
resplandecientes túnicas,
bordados amarillos,
calzones escarlatas,
colores
de la aurora.
Antaño
los soldados
de Castilla enlutada
sepultaron América,
y el hombre
americano
hasta ahora
se pone la levita
del notario extremeño,
la sotana
de Loyola.
España
inquisitiva,
purgatoria
enfundó los sonidos
y colores,
las estirpes de América,
el polen, la alegría,
y nos dejó su traje
de salmantino luto,
su armadura
de trapo inexorable.
El color sumergido
sólo en ti sobrevive,
sóbreviven, radiosos,
los plumajes,
sobrevive
tu frescura de cántaro,
profunda Guatemala,
no te enterró la ola
sucesiva
de la muerte,
las invasoras alas
extranjeras,
los paños funerarios
no lograron
ahogar tú corola
de flor resplandeciente.
Yo vi en Quetzaltenango
la muchedumbre
fértil
del mercado,
los cestos
con el amor trenzados,
con antiguos
dolores,
las telas
de color turbulento,
raza roja,
cabezas de vasija,
perfiles
de metálica azucena,
graves miradas, blancas
sonrisas como vuelos
de garzas en el rio,
pies de color de cobre,
gentes
de la tierra,
indios
dignos como
monarcas de baraja.
Tanto
humo cayó
sobre tus rostros, tanto
silencio
que no hablaron
sino con el maíz, con el tabaco,
con el agua,
estuvieron
amenazados por la tiranía
hasta en sus erizados territorios,
o en la costa
por invasores norteamericanos
que arrasaron la tierra,
llevándose los frutos.
Y ahora
Arévalo elevaba
un puñado de tierra
para ellos,
sólo un puñado
de polvo germinal, y es eso
sólo eso Guatemala,
un minúsculo
y fragante
fragmento de la tierra,
unas cuantas semillas
para sus pobres gentes,
un arado
para los campesinos.
Y por eso
cuando Arbenz
decidió la justicia,
y con la tierra repartió fusiles,
cuando los
cafeteros
feudales
y los aventureros de Chicago
encontraron
en la casa de gobierno
no un títere despótico,
sino un hombre,
entonces
fue la furia,
se llenaron
los periódicos
de comunicados:
ardía Guatemala.
Guatemala no ardía.
Arriba el lago
Amatitlán quieto como mirada
de los siglos,
hacia el sol y la luna relucía,
el río Dulce
acarreaba
sus aguas primordiales,
sus peces y sus pájaros,
su selva,
su latido
desde el aroma original de América,
los pinos en la altura
murmuraban,
y el pueblo simple
como arena o harina
pudo, por vez primera,
cara a cara
conocer la esperanza.
Guatemala,
hoy te canto,
hoy a las desventuras del pasado
y a tu esperanza canto.
A tu belleza canto.
Pero quiero
que mi amor te defienda.
Yo conozco
a los que te preparan una tumba
como la que cavaron a Sandino.
Los conozco. No esperes
piedad de los verdugos.
Hoy se preparan
matando pescadores,
asesinando peces de las islas.
Son implacables. Pero
tú, Guatemala, eres
un puño y un puñado
de polvo americano con semillas,
un pequeño puñado
de esperanza.
Defiéndelo, defiéndenos,
nosotros
hoy sólo con mi canto,
mañana con mi pueblo y con mi canto
acudiremos
a decirte “aquí estamos”,
pequeña hermana,
corazón caluroso,
aquí estamos dispuestos
a desangrarnos para
defenderte,
porque en la hora oscura
tú fuiste
el honor, el orgullo,
la dignidad de América.
de Pablo Neruda,
en Capricornio, Año II, n°6, 1954.
sábado, 14 de agosto de 2021
La era del corregidor (canción)
La era del corregidor
Ayer me robé un diskette
del ordenador central
uno que hablaba de mí
y cómo yo me porto mal
pero tan hábil no fui
porque me atraparon igual
varios hombres de negro
vinieron por mí, e hicieron
la persecución final.
En estos tiempos
luego del gran esplendor
todo es oscuro
hasta taparon el sol
debo huir
escapar a su control
ésta es la era
la era del corregidor.
Programado estoy
calibrado para sumisión
te implantan en el cráneo
un marcapasos a presión
del modelo represivo XHRSZ 1 M 2.
Al terapeuta anarquista
ahora debo ir
a que extirpe el mal
que pusieron en mí
fueron muchos
los golpes de represión
en esta era:
la era del corregidor.
Llego la nueva era
ésta es la nueva era:
LA ERA DEL CORREGIDOR
de Stuka, Pil Trafa y Michel Peyronel (Los Violadores),
en Fuera de Sektor, Umbral, 1986.
Fin y principios
Fin y principios
Estoy en los ruidos de la tristeza,
en las tablas de la perdición,
en el aire de este tiempo maldito, infortunado;
llovizna criminal y sucia.
En aventuras, en la queja
del muerto y el terror de los vivos y el soplo
de los convalecientes.
Estoy en el clamor encontrado, fuera
de la felicidad y el fascismo y el olvido sin escuchar
la clausura y la ausencia,
sin tolerar la conmiseración, o desconocer
la alegría o la bondad o el dolor del caído.
Sin sentir resignaciones, sufriendo con rabia
la esperanza, viviendo a mi manera.
de Francisco (Paco) Urondo,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.78, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2014.
viernes, 13 de agosto de 2021
Proverbios y cantares - VII
Proverbios y cantares - VII
Yo he visto garras fieras en las pulidas manos;
conozco grajos mélicos y líricos marranos...
El más truhán se lleva la mano al corazón,
y el bruto más espeso se carga de razón.
de Antonio Machado,
en Proverbios y cantares, Biblioteca Virtual Universal / Editorial del cardo, 2010.
jueves, 12 de agosto de 2021
EL DOLOR DEL MATRIMONIO
EL DOLOR DEL MATRIMONIO
El dolor del matrimonio:
muslo y lengua, querido
pesan con él,
rebota en los dientes
Buscamos comunión, querido,
y somos rechazados
ambos
Es leviatán y nosotros
encerrados en su barriga
buscando alegría, alguna alegría
no conocible fuera,
dos a dos en el arca de
su dolor.
de Denise Levertov,
en Siete poetas norteamericanas contemporáneas (Beth Miller), UNAM, 2008.
Selección, notas y traducciones de Beth Miller.
miércoles, 11 de agosto de 2021
Y si mancomunados los esfuerzos...
Y si mancomunados los esfuerzos...
Y si mancomunados los esfuerzos
ya que es uno el dolor .... ¡Oh, la quimera!
Quien divide los hombres de los hombres
no divide las hienas de las hienas.....
¡El egoísmo, siempre el egoísmo!
penetrad al taller: un solo yunque
hace sudar á tres trabajadores.....
¡y ni siquiera la amistad los une!
Viven aglomerados; la misma hambre
roe como una fiera sus entrañas,
y á pesar del dolor, que es uno mismo
¡ni siquiera los une la desgracia!
Sin vallas el torrente, se desploma
hasta inundar el antro de la mina
¡y los que van unidos á la muerte
no saben ir unidos á la vida!
Hablo de todos esos que trabajan........
¡la gota de sudor de un carpintero
es la de un albañil; brota en la frente
y también se recoge con los dedos!
Bajo la luz del sol, en el andamio
¿cual es el extranjero? ¿quien rotula
el hambre de las pampas argentinas
y el sinsabor de las estepas rusas?....
Ni conmiseración para los niños
ni conmiseración para los viejos;
Dios en la inmensidad, como una esfinge....
¡Y sobre todo escarnio su silencio!
Hablo de tí, de aquel, de los cansados,
de los incalculables.........Yo no lucho
si nó por vindicar á la ralea
con la emancipación, que es el Futuro!
Ah, si mancomunados los derechos
desde que es una la verdad......... ¿No sabes
que únicamente por cruzar los brazos
te llevan los esbirros á la cárcel?
Es que tú, productor y pordiosero
eres la vida de la vida; eres
mucho más poderoso que la fuerza,
ya que la fuerza sola no se mueve.
¿Debo creer que en el banquete humano
tú no tengas cubierto, porque estorbas,
cuando sin tu concurso no hay banquete?....
¿ó es que te satisfaces con las sobras?
El pueblo es como el mar: fuerza y rugido..
¿y grande como el mar no te levantas
siniestramente en cordilleras rojas,
lo mismo que él en cordilleras blancas?
Número sin valor, mandan los menos....
¡y fuera suficiente una sonrisa,
mancomunados todos los deberes,
para poder dignificar la vida!
de Federico Gutiérrez,
en Entre el pueblo, Ideas y Figuras - Revista Semanal de Crítica y Arte, año II, número 45, marzo de 1911.
(Nota del editor del blog: la ortografía es original)
martes, 10 de agosto de 2021
Tristeza en el cielo
Tristeza en el cielo
En el cielo también hay una hora melancólica.
Hora difícil, en que la duda también penetra las almas.
¿Por qué hice el mundo? Dios se pregunta
y se responde: No sé.
Los ángeles lo miran con reprobación,
y caen plumas.
Todas las hipótesis: la gracia, la eternidad, el amor
caen, son plumas.
Otra pluma, el cielo se deshace.
Tan manso, ningún fragor denuncia
el momento entre todo y nada,
o sea, la tristeza de Dios.
de Carlos Drummond de Andrade,
en 50 poemas escogidos, Fundación editorial el perro y la rana, 2008.
lunes, 9 de agosto de 2021
ENVIDIA DEL PENE
ENVIDIA DEL PENE
Envidio a los hombres que pueden anhelar
con infinita vaciedad
el cuerpo de una mujer,
que esperan que su anhelo
haga un niño,
que su oquedad misma
fertilice lo oscuro.
Las mujeres no se hacen ilusiones sobre esto,
ya que son a la vez
casas y túneles,
copas y las que escancian el vino,
ya que conocen el vacío como estado temporal
entre dos plenitudes,
y no ven en ello ningún romance.
Si yo fuera hombre,
condenado a esa infinita vaciedad,
y no teniendo alternativa,
encontraría, como los otros, sin duda,
una mujer
para bautizarla Vientre de Luna,
Madona, Diosa del Cabello de Oro
y hacerla tienda de mi deseo,
paracaídas de seda de mi lujuria,
icono ojiazul de mi sagrada comezón sexual,
madre de mi hambre.
Pero ya que soy mujer,
debo no sólo inspirar el poema
sino también escribirlo a máquina,
no sólo concebir al niño
sino también darlo a luz,
no sólo dar a luz al niño
sino también bañarlo,
no sólo bañar al niño
sino también alimentarlo,
no sólo alimentar al niño
sino también llevarlo
a todas partes, a todas partes...
mientras que los hombres escriben poemas
sobre los misterios de la maternidad.
Envidio a los hombres que pueden anhelar
con infinita vaciedad.
de Erica Jong,
en Siete poetas norteamericanas contemporáneas (Beth Miller), UNAM, 2008.
Selección, notas y traducciones de Beth Miller.
domingo, 8 de agosto de 2021
Sigo protegiendo la tierra que fue negada...
de Javier Flores Letelier,
en El frío de la fe, Editorial Groenlandia, 2013.
sábado, 7 de agosto de 2021
Proverbios y cantares - VI
Proverbios y cantares - VI
De lo que llaman los hombres
virtud, justicia y bondad,
una mitad es envidia,
y la otra no es caridad.
de Antonio Machado,
en Proverbios y cantares, Biblioteca Virtual Universal / Editorial del cardo, 2010.
viernes, 6 de agosto de 2021
Yo te odio...
Yo te odio. Dicen que odiar es feo.
No me importa lo que dicen, te odio.
Pero porque amo demasiado otras cosas.
Quién es tu dueño? - El hombre del botón.
Quién es el dueño del hombre del botón?
El hombre del escritorio subalterno de
otro hombre subalterno de otro hombre
subalterno de...
así, hasta llegar a un gran Anormal.
El dedo y el botón. El botón y el dedo.
Al final de los mandatos: un Gran Inmundo.
(o Grandes Inmundos?)
Te odio. Quiero cortarte el dedo.
No me importa lo que dicen, te odio.
Pero porque amo demasiado otras cosas.
Quién es tu dueño? - El hombre del botón.
Quién es el dueño del hombre del botón?
El hombre del escritorio subalterno de
otro hombre subalterno de otro hombre
subalterno de...
así, hasta llegar a un gran Anormal.
El dedo y el botón. El botón y el dedo.
Al final de los mandatos: un Gran Inmundo.
(o Grandes Inmundos?)
Te odio. Quiero cortarte el dedo.
de Kenji Matsumoto (alumno de la Escuela N9 de la ciudad de HIROSHIMA),
en Eco Contemporáneo, n°1, 1961.
http://americalee.cedinci.org/wp-content/uploads/2021/04/EcoContemporaneo_n1.pdf (25/7/21).
jueves, 5 de agosto de 2021
miércoles, 4 de agosto de 2021
Del otro lado
Del otro lado
Cuando estuvimos desesperados, alguien
contó la historia.
No se la puede escuchar serenamente, tiemblan
las manos, el corazón se encoge de dolor;
da un poco de miedo mirar a la gente, detenerse.
Ocurre lo de siempre.
Estábamos perdidos y la historia era confusa. Nada
tenía que ver con la certeza, ni
con el muslo de la bataclana. No
intervinieron traiciones; no es
una vulgar historia de fervores o de mantenidas.
Tu mano es necesaria para sobrellevarla. También
aquella vez (siempre aquella vez) apagaron
las luces y fue necesaria la presencia de tu mano.
Nos apretamos las manos en la sala impenetrable, temblamos
ante la cólera que aún no se había manifestado, que nunca
llegaría a marcarnos como sospechábamos, sino
de otra manera. Nuestras manos
procuraban ordenar el temblor, dominar el doloroso pánico;
y todo porque Humphrey Bogart había resucitado.
Estábamos perdidos en aquel
cine y él no era como el redentor; su cruz
no era un mandato, era
la inteligencia del hombre, era la resurrección
de la ciencia y de nuestros queridos finados.
Hace mucho que nos pasó esto; la mano
fría del cadáver impenitente
rozaba los sueños,
acariciaba nuestros tiernos rostros despavoridos.
Desde aquella vez no sabemos qué hacer con las historias,
con los muertos que no aceptan su desdichada condición, no sabemos qué hacer con el miedo; no sabemos
encontrar nuestras manos, nuestra
tristeza. El mundo inconsistente.
Hubo muchas anécdotas como ésta. ¿Quién
no tiene cosas horribles que contar? ¿Quién no tiene
su historia? Pero nadie supo qué decir, nadie supo
qué hacer, cuando alguien contó la historia.
Seguramente al escucharla buscarás una mano; será
como antes, pero enseguida
intentará olvidar que estuvimos tristes o asustados.
Tampoco sabrás qué decir cuando se haga tarde; lo de siempre: tendrás ganas de llorar, y nada más.
Nadie esperaba una historia como ésta, tan lamentable ¿Por qué
no llorar entonces? ¿Por qué no perderse en la
espesura de la sala?
Se derramará sobre tu memoria
como el alcohol que se vuelca entre los nervios y la madrugada;
la historia sobrevolará tu linda cabecita,
será un cuervo que sacudirá tus entrañas corrompidas,
que despeinará cariñosamente tu pelo.
de Francisco (Paco) Urondo,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.78, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2014.
martes, 3 de agosto de 2021
Delincuentes
Delincuentes
Puede justificarse la ignominia.
Hay siempre, en lo recóndito del alma
una pasión que impulsa al delincuente:
tal vez la sed de amor, la sed de agua,
la sed de libertad. Cuando en la noche,
firme el puñal enmohecido, rasga
el corazón que le llenó de cieno
así como se llena una cloaca
¡el juez castiga pero el hombre absuelve!...
Puede justificarse hasta la infamia.
Hay siempre un pensamiento que vigila
la soledad del hombre. Carne humana,
el espasmo no sabe de virtudes.........
Cuando en la noche silenciosa y clara
el cuerpo vibra y se extremece, todo
convida á delinquir. La mano palpa
sedosamente el pecho de la hembra,
que si resiste morirá.........
No basta
ser juez para ser justo. ¿Quién ha visto
una llave ganzúa en la casaca
de un marqués? .... ¿En qué triste calabozo
está el capitalista que robara
una bolsa de coles?......... La justicia
no es esa letra de la ley, creada
por unos hombres hartos y felices
para unos hombres infelices, para
unos hombres hambrientos.........
En el lodo,
allí del malecón junto á las aguas,
hay muchas criaturas que no comen....
pero Dios no las ve, Dios no las ama
¡Dios no les da polichinelas!..... Viven
entre degenerados y canallas,
que también fueron niños como ellos...
Tienen guedejas de color de ámbar
y tienen corazón......... Yo los he visto
cerca del caballete, con dos alas,
sirviendo de modelos al artista
que decoró el altar de tus plegarias,
en ese templo en que se piden cobres
con bandejas de plata!
La ley no los corrige, los encierra
como si fueran delincuentes!.... ¡Nada
sinó la eterna sombra y el cerrojo
para el mejoramiento de las razas!
En el nombre de Dios van al Asilo,
luego al cuartel en nombre de la patria
y por último, en nombre de las leyes
¡á la penitenciaría! .........
de Federico Gutiérrez,
en Entre el pueblo, Ideas y Figuras - Revista Semanal de Crítica y Arte, año II, número 45, marzo de 1911.
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