Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a lxs lectorxs/militantes a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autorxs para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.

miércoles, 23 de marzo de 2022

Tu hombre se despide, amor mío

Tu hombre se despide, amor mío

Me voy

pero no te preocupes
si antes del otoño
no he vuelto todavía.

Es lejos mi país
y sufre tanto,
que uno es incapaz
de ser feliz,
lejos de sus torres.

Aquí lo tengo todo.
Nada me falta,
ni siquiera mi soledad.
De todos los guatemaltecos
pobres, yo soy quizá
una excepción ahora.
Y como mi vida entera
luché contra toda excepción,
porque quiero siempre
que la misma sea la regla,
tengo que irme, así de común,
barato de egoísmos.

Me voy,
pero no te preocupes
si tardo un poco en el regreso.
Un día en otoño me verás llegar.
De lejos, con polvo aún en los cabellos.
Y muchos golpes recibidos, mucha hambre.
Por ese simple día, amor mío,
habré luchado muchos años.

Por ese simple día, amor mío,
habré esperado muchos días.
En lo alto de mis ojos
verás que aún persigo
una estrella lejana
y que no he podido volver
sobre mis pasos,
porque la luz del alba
me sigue seduciendo.
Amor mío,
tu hombre se va de nuevo
a los combates por la dicha.

de Otto René Castillo,
en Vámonos Patria a caminar, yo te acompaño, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2019.

martes, 22 de marzo de 2022

VOY SOÑANDO...

VOY SOÑANDO...

Soñar, siempre soñar,
con banderas y besos;
la libertad y el aire
soplando en mi cabello.

Campo y aire sin fin
-oh, luz-, sin otro cerco
que el amor de unos brazos
enlazando mi cuello.

Soñar, siempre soñar,
con los ojos sin sueño,
que soy un hombre vivo...
siendo tan sólo un preso.

Hay árboles y un río
fijos en mi recuerdo;
una infancia salvaje,
un dulce amor ingenuo,
y dos nombres grabados
en el chopo más viejo.

(El cielo aquella tarde
era como un espejo.
El choperal tendía,
para el amor, senderos.
Todo era luz. La gloria
de mayo iba en mi pecho.

... ... ... ... ... ... ... ... ...

Un vilano de plata
se enredó en sus cabellos;
acudí tembloroso
y con mis dedos trémulos...

Sus ojos me invadieron
de aroma y sol.
El viento,
inmóvil, nos miraba:
fué aquel mi primer beso).

Soñar; siempre soñar
que vuelvo a todo aquello,
lo que dejé y ya nunca
encontraré al regreso.

de Marcos Ana,
en Las soledades del muro, Akal Editor, 1977.
Edición digital: Titivillus. Proyecto Scriptorium Ex-Libris. Epublibre.  

lunes, 21 de marzo de 2022

OTOÑO

 OTOÑO

Con los primeros fríos del otoño sereno
al salir a la calle busco al sol generoso,
en tanto que los hombres me buscan cual si fuera
yo el sol que ha de brindarles calor para su otoño.

de César Tiempo,
en Clara Beter - Versos de una..., Editorial Rescate, 1977.

domingo, 20 de marzo de 2022

SABIDURÍA

SABIDURÍA

MI padre fue pastor allá, en la sierra,
cuando tenía siete u ocho años.
No fue a la escuela nunca
y escribe a duras penas su nombre cuando firma
–eso sí, con el garbo
y la elegancia propia del que, a su modo, sabe
que la caligrafía y la sintaxis
nunca fueron espejos que muestran las virtudes.
No hizo falta que nadie lo instruyera
para llegar a ser un hombre justo
y parecerse a un sabio
de esos que, en Oriente, albergan en su calma
la erudición moral que los distingue.
Si lo pensamos, hay
una sabiduría natural –ajena a toda lógica–
que niega la enseñanza:
la que se adquiere a solas
tratando con la vida y con el mundo.
No hay diploma ni título
que acredite la honra y la decencia.

Si a los ojos lo miro,
puedo leer en ellos
lo que escribir no sabe su mano temblorosa.

de Ginés Aniorte,
en Contra - Poesía ante la represión, Coordinadora Anti-represión Región de Murcia, 2016.

sábado, 19 de marzo de 2022

Caminando sobre el tejado

Caminando sobre el tejado

¿Cómo pude sobrevivir durante el tiempo de Stalin?
Es que una vez muy contento salí disparado
de una ventana del noveno piso
donde con mucho orgullo caminé sobre el tejado
guiado por no sé quién
y llevando en mi mano un vaso de vodka.

Caminaba sobre el techo sonriendo,
me miraban desde abajo asustadas mujeres viejas,
alguna gente rara y gatos envidiosos.
Yo era absolutamente desconocido
y afortunadamente todavía no era un icono.

Dos camaradas borrachos,
manteniéndose sobrios, celosos,
miraban desde la ventana
cómo yo -sorpresivamente- podía
caminar contra todas las reglas
aunque ignorándolas todas
no
pudiera
caerme.

En aquel 1950, bajo el oscuro bigote de Stalin,
nosotros, una generación a la que le lavaron el cerebro
desde el kindergarten,
teníamos la obsesión de subirnos a los tejados,
la obsesión de escalar cualquier cosa que fuera elevada,
pero nunca la obsesión de escalar las alturas del poder.

Jugábamos a hacer el amor en los áticos
aprendimos a besar por un rublo
admirábamos en la Plaza Roja
las alegres muchedumbres con flores y carteles
mirándolas desde nuestros tejados;
mi tejado era mucho más alto que aquel majestuoso mausoleo
donde Stalin, sin ser visto en ese momento
protegido por los grandes hombros de su guardia personal,
meaba en un balde de lata
(todo eso era perfectamente visible desde nuestro tejado).
¡Qué perspectiva! ¡Qué afortunados!

Aquel tejado estaba muy cerca
de los tejados de Roma y de París
y después de algunos años irrumpimos por La Cortina de Hierro.
Nosotros, los hijos de los Tejados de Metal.

En ese extraño comunismo
de vida militarmente organizada
caminábamos sonriendo sin miedo.
¿Pero qué pasa si hoy día, vendiendo conciencias
por una vida mucho más confortable,
caemos en un capitalismo militar?
¿Qué pasa si quedamos atascados en una sórdida farsa?
Quebraré mi ventana -y aún a través de los barrotes-
saltaré fuera de mi propio retrato
¡rompiendo en pedazos el marco y el vidrio!
Ni siquiera en la muerte confiaré en ningún "ismo",
yo, otra vez joven y siempre libre,
arriesgando la vida, sonriente y fuerte,
volveré a caminar por el tejado,
o de lo contrario, no soy un poeta.

de Yevgueni Yevtushenko,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.56, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2013.
Traducción de Javier Campos.

viernes, 18 de marzo de 2022

BALADA DE LA CHICA OKUPA

BALADA DE LA CHICA OKUPA

He visto tu mirada de insurrecta en la Vía Layetana,
luchando con rabia por la noble causa de la libertad,
la libertad de escoger y vivir a tu manera
contra el Estado y el Capital.
He visto como brillaban tus ojos con amor solidario
por los compañeros y por las compañeras. Joven e informal,
pantalones tejanos agujerados, camiseta con la imagen
mítica de Che Guevara, bandera negra,
pañuelo rojo para taparte la cara
y el aire lleno de humo clara consecuencia
de la dura batalla en la Vía Layetana.
He visto tu mirada de insurrecta en la Vía Layetana,
y no sabía tu nombre, pero tú estabas en la calle, pura rebelión,
codo a codo con compañeros y compañeras que luchaban...,
y no he podido hacer nada más, tan solo secarme
la lágrima, sentimiento puro, por tu insurrección,
y he vuelto a sentir una bella emoción dentro de mi corazón
[rebelde
por tu juventud que lucha, desesperadamente,
por la causa solidaria de la libertad.

de Ferran Aisa-Pàmpols,
en Contra - Poesía ante la represión, Coordinadora Anti-represión Región de Murcia, 2016.
(Barcelona, octubre de 1996. Escrito tras el desalojo del Cine
Princesa y posterior represión policial contra la
manifestación de soporte en la Vía Layetana).

jueves, 17 de marzo de 2022

Patria

Patria

No te puedo nombrar
He quedado desgarrado
Y aún
No te puedo nombrar
No mía
Y aún
Para todos.

de Hugo Leyton,
en Escritos de la cárcel (la expresión poética de los presos políticos), Centro Integración Cultural, Vol.1, 1986.

miércoles, 16 de marzo de 2022

Nuestro tiempo - VI

Nuestro tiempo

A Oswaldo Alves

VI

En los sótanos de la familia,
orquídeas y opciones
de compra y desquite.
La gravidez eléctrica
ya no trae languideces.
Criaturas alérgicas
se cambian; se reforman.
Hay una implacable
guerra a las cucarachas.
Se cuentan historias
por correspondencia.

La mesa reúne
una copa, un cuchillo,
y la cama devora
tu soledad.
Se salva la honra
y la herencia del ganado.

de Carlos Drummond de Andrade,
en 50 poemas escogidos, Fundación editorial el perro y la rana, 2008.

martes, 15 de marzo de 2022

Caperucita Gris

Caperucita Gris


de Carmen Natalia (Martínez Bonilla),
en Alma Adentro, UCMM, 1981. 

lunes, 14 de marzo de 2022

EL JUICIO FINAL

EL JUICIO FINAL
(una broma)

¡Ah!, que vida la de todos estos muertos.
Aleluyas que oigo,
hacen erizar el pelo de mi cabeza
y mi alma está enferma de miedo.

Cuando todo es rígido
en el juego de fuerzas opuestas,
cuando nuestros sufrimientos decaen por siempre
y la meta final se ha ganado.

Al Dios eterno debemos orar,
interminables aleluyas clamar,
interminables himnos de gloria elevar
y no saber de más gozo o dolor.

Me regocijo en la escalera
que me guía a la meta de la perfección,
y me regocijo cuando escucho,
urgiéndome, ese llamado al lecho de la muerte.

Allá... puede haber sólo un cielo
que completamente uno ha ocupado,
y que debemos compartir con viejas mujeres
a las cuales los colmillos del tiempo han mordisqueado.

Mientras su carne reposa bajo tierra
en pudrición con huesos desarticulados,
brillantes coloridas sus almas vagan en torno
en una arácnida danza enmarañadas.

Todo tan famélico, todo tan austero,
tan etéreo, tan casto,
jamás fueron sus formas tan puras,
incluso cuando más unidas caminaron.

Pero, arruino los procedimientos,
como mis himnos de oración, transformo.
Y aún así el señor oye mis gritos
y se enfurece con todo su enojo.

Llama al más elevado Arcángel
Gabriel, el alto y flaco,
quien expulsa al patán escandaloso
sin preámbulo de ceremonia.

Lo soñé todo, tú lo observas,
y pensé que desafié a la corte suprema.
Amigo,
no hubo nunca pecado que soñar.

de Karl Marx,
en Cantos para Jenny y otros poemas, El Viejo Topo, 2000.

domingo, 13 de marzo de 2022

VENCIDOS...

VENCIDOS...


de León Felipe,
en Antología Poética, Difusión Cultural. Universidad Nacional Autónoma de México, 1994 / Cuadernos de CAUM, 2018.

sábado, 12 de marzo de 2022

PARA LAS LLAVES AÚN FALTA

PARA LAS LLAVES AÚN FALTA

Primero fueron de sueño,
después de viento, las llaves,
ahora de patria y de pueblo.

Pero los muros son altos
y los ventanales ciegos.
Las cerraduras hostiles
conchas cerradas de hierro.

Hace falta un gran martillo.
Un yunque. Manos de fuego.
Que España entera, en la fragua
de su corazón deshecho,
forje con su voz maciza
las llaves del prisionero.

Porque los muros son altos.
Y los ventanales ciegos.
Las cerraduras hostiles
conchas cerradas de hierro.
Y hay odios viejos que oxidan
los cerrojos contra el pecho.
Y hay venganzas que aún rezuman
por su corazón veneno.

Pero más amor y estrellas
brillan en el firmamento.
Más corazones relumbran
como fruta de un huerto,
cargada de sol y aroma
la paz de su pensamiento.

Estas puertas aún resisten
voces aisladas, lamentos....
Pero sus goznes rechinan,
sus cerrojos están secos,
se partirán como cañas
bajo el viento, cuando el viento
lleve en sus silbos las llaves
unidas de todo un pueblo.

de Marcos Ana,
en Las soledades del muro, Akal Editor, 1977.
Edición digital: Titivillus. Proyecto Scriptorium Ex-Libris. Epublibre.  

viernes, 11 de marzo de 2022

Hacia el sur

Hacia el sur

te amo señora/como el sur/
una mañana sube de tus pechos/
toco tus pechos y toco una mañana del sur/
una mañana como dos fragancias

de la fragancia de una nace la otra/
o sea tus pechos como dos alegrías/
de una alegría vuelven los compañeros muertos
en el sur
establecen su dura claridad/

de la otra vuelven al sur/vivos por/
la alegría que sube de vos/
la mañana que das como almitas volando/
almando el aire con vos/

te amo porque sos mi casa y los compañeros
pueden venir/
sostienen el cielo del sur/
abren los brazos para soltar el sur/
de un lado les caen furias/del otro/

trepan sus niños/abren la ventana/
para que entren los caballos del mundo/
el caballo encendido de sur/
el caballo del deleite de vos/

la tibieza de vos/mujer que existís/
para que exista el amor en algún lado/
los compañeros brillan en las ventanas del sur/
sur que brilla como tu corazón/

gira como astros/como compañeros/
no hacés más que subir/
cuando alzás las manos al cielo/
le das salud o luz como tu vientre/

tu vientre escribe cartas al sol/
en las paredes de la sombra escribe/
escribe para un hombre que se arranca los
huesos/
escribe la palabra libertad/

de Juan Gelman,
en Debí decir te amo, Planeta, 1997.

jueves, 10 de marzo de 2022

Silencio

Silencio

Hora de apagar la luz
De hacer el balance cotidiano
Y por sobre todas las cosas
Con saldo
A favor.

de Hugo Leyton,
en Escritos de la cárcel (la expresión poética de los presos políticos), Centro Integración Cultural, Vol.1, 1986.

miércoles, 9 de marzo de 2022

LA SOMBRA DE LA ILUSIÓN

LA SOMBRA DE LA ILUSIÓN

—Detente; imbécil; ¿no ves
que te arrojas a la muerte?...
Baja los ojos y advierte
el antro que hay a tus pies.

—¡Santo cielo, qué profundo!
Negras sus bóvedas son...
—¡Ah! parece el corazón
de los que habitan el mundo!

Y en tu insensata caída
¿de qué azote vas huyendo?
—Iba corriendo, corriendo
tras de una ilusión perdida.

Desde aquel monte creí
ver su forma placentera
en el humo de la hoguera
que tú has encendido aquí.

—¡Ay! no cupo en tu contento
que en la tierra iguales son
el humo de la ilusión
y el humo que lleva el viento.

—Ya la fatiga quebranta
mi cuerpo desfalleciente,
traigo abrasada la frente
y hecha pedazos la planta.

¡No importa! yo seguiré
hasta otro mundo tras ella,
por una escondida huella
que ha de alumbrarme la fe.

Allí donde el corazón
no encuentra causa de llanto,
allí donde el desencanto
no es sombra de la ilusión.

—Sigue entonces, peregrino,
llevando mi adiós postrero,
¡ah! porque ningún viajero
se vuelve de ese camino.

—¡Por piedad! ¡Dime cuál es!
—Le estás pisando tú mismo...
—¡Cielos! ¡el inmenso abismo
que abre la tierra a mis pies!

—Tan sólo allí el corazón
no encuentra causa de llanto;
tan sólo allí el desencanto
no es sombra de la ilusión.

de Ricardo Gutiérrez,
en Poesías líricas, La cultura argentina, 1916.