Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a los lectores a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autores para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.

jueves, 23 de mayo de 2013

La culpa


La culpa

Vislumbró su templo sintiéndose un traidor:
Supo sonreírle a una muchacha.
Culpa sentida de lo más insignificante
Frente a los avatares de la ironía.

Supo, joven, sentir el corazón de piedra.
Sintió que había pecado el mojigato.
Avanzaba comprimido hacia la casa
Envejeciendo mientras seguía.

La culpa dio sus arrugas, sus canas,
Pero nunca su amnesia corrosiva.
La culpa lo volvía viejo, le impedía
Abrir la puerta del hogar y enfrentarla.

¿Qué le diría? Puritano en pecado
De la diabólica sonrisa original. Fingía
Que nada había pensado, pero desnudóla
Con la mirada de quien aspira.

La verdad está a la vuelta de la manija.
El culposo y arrugado geronte que piensa
En su dulce damisela de larga cabellera
Que espera virgen su llegada.

“No se compara – ella - con la joven ligera
De sonrisa apresurada que por la calle
Caminaba como insultando al cielo”,
Pensaba el joven viejo de traición fugaz.

“Abriré la puerta y allí estará – pensaba –
Y sabrá que un momento de debilidad
Lo tiene hasta el más casto de los penitentes
Frente a la Magdalena más insultante”.

Joven supo volverse, casi niño, al entrar
A su hogar cual nido de víboras en rebelión.
Nada como un balde de traición
Y de realidad del ciego que te espía.

Un lustre bronce y una añeja arpía
De anudados cuerpos en derrotero certero;
En un lecho de mentiras, sin Señor.
Tapada la cruz de la cama con remiendos.

La traición es de los cuervos que pichones
Ven en el espejo de las mañanas señoriales.
La culpa es de las aves que temen al cuervo
Que habita en sus profundidades.

Por Félix Sánchez Durán

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