Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a los lectores a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autores para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.

jueves, 5 de marzo de 2015

Los imagino...

Los imagino sonrientes frente al espejo,
reforzando el maquillaje,
lustrándose los odios,
ajustándose el nudo de la bronca en la garganta.
Me convidan a marchar
tomando la sudorosa mano de los injustos,
los dedos crispados 
de los que pretenden volver a torturar,
la delicada diestra de la dama que protege a los chacales.
Me convidan a marchar
los fantasmas que quieren regresar desde las sombras,
esos algunos que pretenden ser los todos,
esos mismos que siempre fueron nadie.
Cada uno disfrazando su grito envenenado
en una marcha del silencio y del honor
que no tiene ni honores ni silencio.
Me convidan a marchar 
los que arañan el vientre de la tierra,
los que muerden el cuello de la patria,
los absurdos, los miserables, los malvendidos.
Golpean a mi puerta 
porque no hay respuesta en los cuarteles,
porque la tapa del diario ya no alcanza,
porque a sus tristes marionetas 
se les notan demasiado los piolines.
Me convidan a marchar
los que nos empujaron al borde del abismo
los que quemaron las urnas, los que mataron al indio,
los que vaciaron las arcas, los que arrojaron a las madres al río
aquel día en que el cielo y el infierno fueron lo mismo.
Me convidan a marchar 
los custodios del horror,
los socios de la muerte,
los amigos de los buitres,
los que hundidos en sus nidos de carroña
siempre están esperando que alguien se olvide.
Los que pudren todo lo que tocan,
los que escriben con sangre en el teclado,
los que sonríen cuando se quema la esperanza,
los que hicieron negocios con el espanto.
Golpean a mi puerta
con sus manos mugrientas,
con sus guantes blancos,
y me convidan a marchar
porque no entienden
que hace muchos años que marchamos,
con las madres, con las abuelas, con los que 
desaparecieron, con todos los que ellos sepultaron,
con los que empujaron a los márgenes del tiempo,
con los humildes, los sin nombre, los postergados.
Marchamos por la memoria de los pueblos,
con el nombre limpio de nuestros hermanos,
con los que jamás eligieron el silencio,
con aquellos que no se olvidan del pasado.
No golpeen a mi puerta con mentiras,
nosotros hace años que marchamos.

De Alejandro Ippolito,
en https://www.facebook.com/alejandro.ippolito.7, 17/2/15 (5/3/15).

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