Elegía mínima
Acaba de morir una mujer sencilla.
Su vida de auxiliar de enfermería
fue útil a la especie.
No tuvo supermercados,
ni bancos,
no explotó a nadie.
Es decir, no fue dañina
como los magnates,
los dictadores,
los genios de las finanzas
y los politiqueros.
La noticia de su muerte
no será publicada
en ningún diario.
No hay campos pagados
presentando condolencias
a su familia.
ÁNGELA RAYO,
que esta frágil lápida
fije tu nombre
y guarde tu memoria.
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.90, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2014.
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