UNA ROSA CHINA
Una rosa china,
africana.
Desde que la planté,
me dio muchísimo trabajo.
Estaba siempre raquítica,
no florecía.
Como bracitos abiertos,
las ramas de abrían pero
no prosperaban.
Yo estaba enamorada
de esa planta.
Quería salvarla:
puse mejoradores, tierra nueva
pero nada.
Un día le hablé:
tengo que sacarte.
Te llevaré al otro lado del jardín.
Un pequeño pimpollo anaranjado,
de corazón marrón
fue su respuesta.
Brotó en su lugar,
hermoso.
de María del Carmen Berrocal,
en Nacer Crear Parir - Color y poesía en las manos de las Madres, Ediciones Madres de Plaza de Mayo, 2014.
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