Las palabras necesitan de un contexto histórico, político, social, cultural, económico y biográfico para significar. Exhorto a lxs lectorxs/militantes a realizar un viaje de conocimiento acerca de lugares, tiempos y autorxs para enriquecer la experiencia literaria que propongo en este espacio. Gracias.

sábado, 5 de septiembre de 2020

Para Nicanor Parra

Para Nicanor Parra

En su vida practicó la “antipoesía”.
Se enfrentó a los poemas que tenía que enfrentarse.
Enemigo de su irrelevancia frente a la realidad.
Contra ellos, por estar siendo drenados de sangre,
Contra ellos, meras palabras sin rostro,
Distanciados, poniéndose por encima de las cosas,
Presumiendo que ocupan las alturas del espíritu,
Líricos vuelos huecos y artificiales. Por supuesto…
Se enfrentó a los manifiestos que ellos creían.
A menudo paseaba por las playas de Chile;
Sus pies dejaron signos interrogantes en la arena;
Sobresalía una interrogante lengua sobre el cielo
Para que él pudiera contarnos acerca del sabor oxidado de la lluvia
Siempre fue la “antipoesía”, porque
Gran parte de la poesía se ha alejado del alma,
Lejos del dolor de los hombres con diferentes colores de piel.
Esta partida comenzó hace mucho tiempo.
Él es la “antipoesía”, porque el cerebro de la poesía
Ha estado persistiendo al borde de la muerte;
Los senos de las palabras no tiene leche fragante,
Su vientre marchito no puede recibir semillas de la vida.
Su existencia fue una réplica de todas las insensateces,
Incluso lanzó burlas a la oscuridad de la muerte,
Y siempre respondía a la vida con una broma,
Incluso burlándose mientras su ataúd era llevado
cosido como un parche de una camisa nueva.
Ahora veo noticias de su funeral en los periódicos:
Su ataúd estaba en vuelto de un manto alegremente estampado
Cosido por su madre en su infancia.
No todos pueden entender
Cuál podría ser el mensaje detrás de todo esto.
En la cara, nos estaba diciendo:
“Este momento marca un gran comienzo”
De otro juego: la “antimuerte”.

de Jidi Majia,
en https://buenosairespoetry.com/2020/03/21/juan-gelman-jidi-majia-%e5%bc%a0%e5%bf%97%e5%88%9a/ (17/4/20).

viernes, 4 de septiembre de 2020

dudas y distancias

dudas y distancias
(asamblea de palabras)

si no pueden entrar en mi tierra
¿por qué yo puedo ir donde quiera?
¿quién les ha puesto leyes en las alas?
¿quién les impide que sus vientres
fecunden nuestra alma viajera?
venid ángeles sin tierra
aquí tenemos la dicha a manos llenas

de Francisco Cenamor,
en Asamblea de palabras, Ediciones Vitruvio, 2007.

jueves, 3 de septiembre de 2020

La rebelión del agua

La rebelión del agua

Labrada por los hondos rencores de los siglos
que siempre mantuvieron su independencia esclava,
una noche sintieron subir bajo la luna,
los hombres, aterrados, la rebelión del agua.
Primero fué* un bramido de trompas discordantes,
un clamor indecible de muchedumbres ávidas;
después, fué un cataclismo de cíclopes borrachos
que sobre los abismos volcaban las montañas,
Izadas por los vientos en brazos vengadores,
las olas escalaron las cúspides más altas
y todo lo que vive sobre el planeta, tuvo
bajo una mano horrenda, doblada la garganta,
Los pájaros marinos, cegados por la espuma,
rodaron en la tromba sin ensayar las alas;
deshechas y vencidas cayeron en tumulto
las nieves seculares de ignotos Himalayas,
y bajo el cielo absorto, de cuyo azul doliente
pendían las estrellas cual luminosas lágrimas,
la cólera salvaje de todos los océanos
barrió sobre la tierra la sombra de las razas...

de Manuel Ugarte,
en Poesías Completas, Casa Editorial Maucci, 1921.
*Del original.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

¿Será el día de la victoria también mi día?

¿Será el día de la victoria también mi día?

Ahí
La Segunda Guerra Mundial

Queridos compatriotas americanos,
os escribo esta carta
esperando que los tiempos sean mejores
cuando esta guerra
haya terminado.
Soy un yanqui de piel oscura
que conduce un tanque.
Os pregunto: ¿SERÁ EL DÍA DE LA VICTORIA
TAMBIÉN MI DÍA?

Llevo un uniforme de los EE.UU.
He infligido mucho daño al enemigo,
he hecho retroceder
a los alemanes y a los japoneses,
desde Birmania hasta el Rin.
En cada línea de batalla,
he arrojado derrota
sobre el regazo del fascista.

Soy un negro americano
entregado a defender mi tierra
Ejército, Armada, Fuerzas Aéreas-
ahí estoy.
Transporto municiones,
lucho -o hago de estibador, también.
Me enfrento a la muerte como vosotros
en cualquier sitio.

He visto yacer a mi compañero
en el lugar donde cayó.
Lo he visto morir.
Le prometí que intentaría
hacer de nuestra tierra una tierra
donde su hijo pudiera ser un hombre-
donde no hubiera más pájaros Jim Crow
en el cielo.

Así que esto es lo que quiero saber:
Cuando veamos el resplandor de la Victoria,
¿dejaréis todavía que Jim Crow
me retenga?
Cuando toda esa gente extranjera que ha esperado
-italianos, chinos, daneses- ser liberada,
¿seguiré yo siendo un desdichado
porque soy negro?

Aquí en mi tierra natal, mi propia tierra,
¿seguirán vigentes las leyes de Jim Crow?
¿Seguirá Dixie linchándome cuando regrese?
¿O vosotros, compañeros de armas
de las fábricas y las granjas,
os daréis cuenta que esta guerra
fue una lucha para que aprendiéramos?

Cuando me quite el uniforme,
¿estaré a salvo de peligro
o me haréis a mí lo mismo
que hicieron los alemanes a los judíos?
Después de ayudar a salvar este mundo,
¿seguiré todavía esclavizado al color?
¿O cambiará la Victoria
vuestras ideas anticuadas?

No podéis decir que no luché
para aplastar el poder de los fascistas.
No podéis decir que no estuve con vosotros
en cada batalla.
Como soldado y como amigo.

Cuando esta guerra llegue a su fin,
¿me meteréis en un coche de Jim Crow
como si fuera ganado?

¿U os pondréis de pie como hombres
en su hogar y tomaréis partido
por la Democracia?
Es todo lo que os pido.
Cuando dejemos a un lado las pistolas
para celebrar
nuestro Día de la Victoria
¿SERÁ EL DÍA DE LA VICTORIA TAMBIÉN MI DÍA?
Es todo lo que quiero saber.

Atentamente,


Gi Joe

de Langston Hughes,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.77, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2014.

martes, 1 de septiembre de 2020

Recuerdo del mundo antiguo

Recuerdo del mundo antiguo

Clara paseaba en el jardín con las criaturas.
El cielo era verde sobre el pasto,
el agua era dorada bajo los puentes,
otros elementos eran azules, rosas, anaranjados,
el guardia civil sonreía, pasaban bicicletas,
la niña pisó el césped para atrapar un pájaro,
el mundo entero, Alemania, China, todo era tranquilo
[alrededor de Clara.
Las criaturas miraban al cielo: no estaba prohibido.
La boca, la nariz, los ojos estaban abiertos. No había peligro.
Los peligros que Clara temía eran la gripe, el calor, los insectos.
Clara tenía miedo de perder el tranvía de las 11,
esperaba cartas que tardaban en llegar,
no siempre podía usar vestidos nuevos.
¡¡¡Pero paseaba en el jardín, por la mañana!!!
¡¡¡Había jardines, había mañanas en aquel tiempo!!!

de Carlos Drummond de Andrade,
en 50 poemas escogidos, Fundación editorial el perro y la rana, 2008.

lunes, 31 de agosto de 2020

A veces el silencio...

A veces el silencio
Debe ser dicho al oído
En secreto

El silencio conoce más que el grito
En el silencio está la verdad
(En el grito, la realidad)

Lo callado...
Eso tan inoportuno
Que puede cambiar la Historia

de Félix Sánchez Durán,
en Somos, Ferrero/Hartmann, 2020.

domingo, 30 de agosto de 2020

118

118

Cuentan que la libertad
tiraba del hilo de la gran memoria
y desenterraba huesos
que también son hijos
loca la llamaron loca
porque abrazaba con
la voz con los órganos
con eso que
a veces es un sustantivo
y otras un árbol que
grita nombres junto
al río podrido de la plata
la libertad puede ser un
nombre como Estela
una mujer como Estela
que tira del hilo de
la gran memoria
y va sacando hijitos
mojados y bravos
desenterrados de sí mismos
huérfanos de manos
y leches y cunas
cuentan que ella vive y muere
en muertos llenos
de tierra muertos
llenos de pueblo
que nace en cada rostro
regresado
que respira balas de
todavía y de noche
cuentan que Estela
tiraba del hilo de
la gran memoria
y el pueblo la abrazó.
en una sonora
plaza con palomas
hermanos y nietos
cuentan que está alegre
cuando llora
cuentan que le quita el
sueño a la muerte.

de Matías Ávalos,
en Poemas de la Resistencia, Poetas Peronistas/Clara Beter Ediciones, 2016.

sábado, 29 de agosto de 2020

Agua

Agua

Un pájaro carpintero bebe,
una estrella bebe,
el océano bebe
y el pájaro,
y la planta en la casa bebe,
y los niños de Sabra beben
el humo de las bombas explosivas.

de Saadi Yousef,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.113, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2014.

viernes, 28 de agosto de 2020

A TU DECORO CANTO

A TU DECORO CANTO

A Sonia, prisionera del imperio

Desde el subsuelo de mi alma;
desde la atalaya de mis esperanzas,
desde los arraigos de mi fe
en tus puras causas de pueblo
te profeso mi amor:
amor de pólvora y obuses
a tu osado ser de combatiente,
¡camarada!
¡compañera!

En el verde bosque y el rastrojo
escucho el vuelo de tu risa
y de tu voz hermana
de la voz del monte
y del relámpago
y del acero…, tu voz.

Humeante fusil de ideas
en la trinchera de las convicciones
dispara…
porfía…,
arenga…,
vence la distancia,
las infamias…,
y las rejas
desde tus libres manos campesinas,
guerrilleras.

Tu nombre de fuego,
compañera,
me sabe a libertad de pueblos,
camarada;
por eso te canto desde las trincheras
por eso te canto en las barricadas;
canto a tu decoro
que se me vuelve trigo,
y agua
y pan
que germina de tus pechos.

A tu dolor por la tristeza ajena canto,
canto a tu bucólica presencia encarcelada.

Con la mirada del sol
y el aliento de la luna
te entrego mi amor sin condición,
mi firme credo en tus razones
mientras
contra la infamia del imperio
canto…,
tomando la voz de tu rebeldía,
mi valiente guerrillera,
mi camarada:
por la redención de los pobres
es que te declamo
y canto.

de Jesús Santrich,
en Versos Insurgentes - Poesía Guerrillera, 2007.

jueves, 27 de agosto de 2020

Carta

Carta

Queridos pobres:
Recibí todas vuestras cartas,
las que no me habéis escrito llegaron,
por el aire que viene de las casas baratas,
por el aire que viene de la aldea,
por el aire que viene de la fábrica,
por el aire que viene de la mina,
por el aire que viene de la barca,
elegidos ciudadanos sencillos, sé todo lo que os pasa.
Los que tenéis oficios,
los que pisáis andamio,
los que con la herramienta os herís a lo tonto,
los que andáis por el agua de Valencia,
los que hacéis el arroz o los garbanzos,
los que dormís de día y por la noche
en la barca a recogernos el pescado.
Recibí vuestras cartas labradores,
vendimiadores recibí vuestros salmos
y pescadores también vuestras noticias,
sé todo lo que hacéis y lo que os pasa siento,
quedo enterada de que algunos jornales han subido
y aún no os llega;
y os llega como sé el agua al cuello,
y la voz nunca os llega a no ser mía,
pero os llega el trabajo a la mañana
y la salud al cuerpo
y el hijo otra vez, enhorabuena.
Yo no puedo de lo que me decís haceros nada.
Tan sólo recordaros ya que el hombre de libros está en ello,
que os dibuja mis pobres, que os entiende,
que se quiere ocupar de todo eso, que me decís
/en vuestras cortas cartas.
y escribirán a los ministros.
Y nada más por hoy pobres amigos,
lo mejor de la vida sois, lo que la alza.
También entráis vosotros los que vais a oficina,
los que vendéis verduras y los que hacéis las casas,
los que guiáis los coches, los que regáis con agua.
pobres de mil oficios, no estáis solos,
aquí un poeta os canta,
luego vendrán más.

de Gloria Fuertes,
en Entre los Poetas Míos... - Colección Antológica de Poesía Social Vol.5, Biblioteca Virtual Omegalfa, 2012.

miércoles, 26 de agosto de 2020

Que el miedo cambie de bando

Que el miedo cambie de bando

Desde que se perdió la guerra civil
el fascismo a sus anchas campa,
sólo se le vencerá mediante el fusil,
el circo electoral es caer en su trampa.

Hace falta que resurja algún comando,
que a hogares de ricos lleve el terror,
hace falta que el miedo cambie de bando
y los poderosos se acostumbren al dolor.

Más que nunca se extrañan guerrilleros,
más necesaria que nunca la Resistencia
que arrodille a explotadores de obreros
hasta que supliquen y pidan clemencia.

Pero de clemencia no verán ni una gota,
porque el pueblo ni perdona ni olvida
y cuando la burguesía conozca la derrota
a polvo y ceniza se verá reducida.

de Aitor Cuervo Taboada,
en Bombas, poemas y otras necesidades, Aitor Cuervo Taboada, 2013.

martes, 25 de agosto de 2020

Símbolo final

Símbolo final

I

En esta fiesta,
dada en obsequio
de un porta-lira,
vaya mi cuento.

II

Fué* un rey nefasto
de época añeja—;
cuando era timbre
de los poetas,
rendir sus fueros
con su vergüenza,
ante las armas
de las altezas—;
fué* un rey nefasto
de época añeja,
que en una noche,
pura como ésta,
llamó a su corte,
con mucha urgencia,
al bardo altivo
rival del César.
¡Unico* intacto
de la urbe entera!
—¡Bardo!—le dijo—.
sé que te quejas,
pues de tu lira
todas las cuerdas
pulsar no puedes:
¡Mi omnipotencia
pone sordinas
a tus soberbias!
Vete con tiento.
Si hoy te lamentas,
quizá mañana,
con tu cabeza
tan sólo aplaques
la ira de César.

III

—¡Señor!, me admira
tu prepotencia
replicó, firme,
recio, el poeta.
Mas no te temo.
¡Dado me fuera
forjar un látigo
de siete cuerdas
con esta lira
que te subleva,
y, ¡por Apolo!
jura mi diestra
que te azotara
por tu vileza!
¿Mi vida? Puedes
disponer della*.
Bebe la sangre
que arde en mis venas.
La sangre es tuya,
tienes la fuerza.
Corra en el circo
sobre la arena.
Pero la música
de mis ideas
sonará siempre
sobre tu fuerza,
¡Te desafío!...
                    César, airado,
llamó sayones a su presencia,
y los sayones cayeron presto
sobre el poeta.
Después la sangre
manchó la arena
en el cesáreo
circo de fieras.
Pero en los siglos sigue sonando
el canto libre
de los poetas.
iPetronio vive!
iNo vive César!

de Alberto Ghiraldo,
en La canción del deportado, Fernando Fé, 1929.
*Del original.

lunes, 24 de agosto de 2020

Tiempo VIII. (Mi corazón regresa a los hombres)

Tiempo VIII. (Mi corazón regresa
a los hombres)

Hambre nuestra que estás en la tierra,
santificada sea tu ausencia...

Oración de los tristes caballeros,
jinetes de su atávica amargura;
ansias que sólo ayuntan en sigilo
con la esquiva limosna de los fuertes...

Vida nuestra que estás de rodillas,
que el yugo tuyo maldito sea...

Desde estas cumbres donde ya ni el viento
es esencia tangible a la memoria,
desde estas catedrales que levantan
aciculares dientes al vacío;
pueblos de soloazul y mardefuego,
oigo la voz de un hombre que se queja;
desde esta sangre fiel a mi latido,
merced a la que acaso me descubro
como un milagro conseguido apenas,
oigo la voz de un hombre que se queja
y el empeño de Dios por derivarse
a la inicial altura de su Origen.
Desde esta casi muerte, a mi regreso
voy deseando a Dios en cada esquina
de este mundo ya prójimo en que tuve
que nacer sin quererlo.
Aquí en la Tierra
Dios reside en los hombres y es mi puesto
desertar de la luz de las estrellas
y renunciar a pájaro en la brisa.
¿El hambre es Dios?
Sí, padre. El hambre duele
como a una madre el fruto en que se sangra...
¿La sangre es Dios?
Sí. El mismo que se vierte
en el símbolo atávico. Y el Hombre
—llanto amargo o cristal de ungido Cristo—

el Hombre es el dolor y Dios, el Hombre.

de José Gerardo Manrique de Lara,
en Poesía Religiosa - Antología (Leopoldo de Luis), Alfaguara, 1969.

Tiempo VI. (Dios no responde)

Tiempo VI. (Dios no responde)

En el punto más alto de mi órbita
dolidamente grito y te reclamo,
oh Dios oculto, apenas ya posible.
Antes de mi regreso necesito
tu realidad conmigo. No te escondas.
Puedo ser mensajero de tu Gracia.
Dime que mi dolor llega a tu sangre,
triste Dios de los hombres, dame ahora
el cáliz de tu muerte en un instante.

Te pido mi derecho a la esperanza
porque quiero probarte y comprobarte,
porque quiero tenerte y contenerte,
decapitar la duda. Y si me hallare,
volverme uncido, al fin, a mi destino.
Cuando menos, será más leve el peso
de morir en la Tierra que te afrenta.
Sólo la fe, Dios mío, el pan tan sólo
para el hambre dispersa que en la Tierra
te niega, te maldice y te rescata.

de José Gerardo Manrique de Lara,
en Poesía Religiosa - Antología (Leopoldo de Luis), Alfaguara, 1969.

domingo, 23 de agosto de 2020

La Conquista

La Conquista

Hora es ya de que el pueblo cante su roja diana
y al campo del combate caiga como un león;
para abatir los yugos de la injusticia insana
y alzar los estandartes de la revolución.

Hora es de que en los yunques de una nueva campaña
repiquen los martillos de otra nueva canción
y arrojen los tormentos de la miseria humana
sobre los viejos tronos su luz de redención.

Hora es de que en las fábricas un himno se levante
tan fuerte como el bronce, como el dolor gigante,
largo como la tierra y enemigo del mal;

para que en hornos, minas y puertos y talleres,
jóvenes, hombres, niños y viejos y mujeres,
reclamen, a los déspotas, la dicha universal. 

de José de Maturana,
en Poesía anarquista en Mendoza para la Revolución Social (1918-1930) (María Cristina Saltari), XIV Jornadas Interescuelas/Departamentos de Historia. Departamento de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, 2013.